En el FR dicen que arman en Córdoba para acordar con Llaryora

Un sector del massismo tramita la personería, pero el espacio no estará dentro del Frente de Todos, como a nivel nacional, sino que apunta un acuerdo con el futuro candidato a gobernador del PJ Córdoba. El peligro de tensionar con el oficialismo provincial y la advertencia del schiarettismo: es kirchnerismo.

Por Bettina Marengo

“Están más apurados los massistas que el propio Sergio Massa para armar en Córdoba. Antes de armar Córdoba, tiene un tic tac que le marca el tiempo para resolver cosas muy urgentes”, dijo un dirigente muy cercano al gobernador Juan Schiaretti, en cuyo entorno está la idea de que el flamante súper ministro nacional no tendrá por ahora interés ni resto para avalar construcciones distritales que lo pongan en tensión con un gobernador al que va a necesitar, como el cordobés. Massa asume su súper cargo con dos gobernadores del Frente Renovador, el salteño Gustavo Sáenz y el chubutense Mariano Arcioni, y contó con el aval explícito de mandatarios como Omar Perotti, de Santa Fe y Gustavo Bordet, de Entre Ríos.

Schiaretti estuvo el viernes en la exposición rural de Palermo donde se mostró junto a los directivos de las organizaciones rurales más enfrentadas al gobierno del Frente de Todos. Para algunos, el que haya evitado mencionar al todavía presidente de la Cámara de Diputados fue un gesto sutil destinado a dejarlo por ahora al margen del “gobierno kirchnerista” y del “kirchnerismo”, al que sí criticó a gusto. Al schiarettismo no se le escapa que si el dólar blue descendió de la barrera simbólica de los 300 pesos (cerró el viernes a 296/7 pesos) con el anuncio de la llegada de Massa al gobierno, no es que los ahorristas dejaron espontáneamente de buscar la divisa, sino  de un gesto de “los mercados” en favor de uno de los dos o tres hombres al que el círculo rojo considera para gobernar el país: los otros son Horacio Rodríguez Larreta o el propio Schiaretti, al que ven un Massa pero sin los contactos en EE.UU.

Con todo, en el Panal reitera que el tigrense sigue siendo kirchnerismo, y por lo tanto ajeno al cordobesismo, y se mantienen en la línea de las relaciones institucionales. Creen que tendrá que tomar medidas económicas de corte ortodoxo, con ajuste del gasto público, como única alternativa para que no se diluya la expectativa que, admiten, genera su encumbramiento. Ocuparse del gasto público, de los subsidios energéticos, generar más dólares y no solamente con la liquidación del sector agroexportador, son algunos de los puntos que creen deben tomar el líder del Frente Renovador. “Veremos si es andarivel del medio”, desafían, con el ojo puesto en los límites que especulan le pondría la vicepresidenta Cristina Kirchner.

En Córdoba, el Frente Renovador está en su tercer intento de armar partido con personería. Dicen que no piensan tensionar para nada con Schiaretti porque no van a integrar el Frente de Todos cordobés, al que de todos modos ven subsumido (al menos a algunas de sus fracciones) a Hacemos por Córdoba, y deslizan que los caminos del massimo conducen a una alianza para el 2023 con el ya casi candidato a gobernador del oficialismo cordobés, el intendente capitalino Martín Llaryora.

En ese sentido, hay que decir que si el espacio no tiene personería provincial hasta ahora no es porque no se hayan podido conseguir los cuatro mil avales que pide la Justicia Electoral, sino porque no hubo contexto político con la provincial alambrada por el  PJ delasotista-schiarettista. Massa fue aliado de José Manuel de la Sota en UNA para las elecciones presidenciales del 2015 y no iba a armar partido en la cancha de su socio. Con Schiaretti hubo un conato de acuerdo en 2019 en el marco de Alternativa Federal que no prosperó y cuyo fracaso profundizó la histórica desconfianza que el gobernador cordobés mantiene con el nuevo hombre fuerte del gobierno nacional.

A cargo de la formalidad del armado partidario está en dirigente de Río Cuarto Fernando Caubet, presidente a nivel provincial del partido en formación y funcionario de la Anses en la capital alterna, quien a su vez reporta para estas lides a Raúl Perez, mano derecha del nuevo superministro y hasta ahora, jefe de Gabinete de la Presidencia de Diputados. Junto a Caubet está el dolorense Marcelo Reynoso, secretario general del partido. Finalizada ya la presentación de documentación ante el juzgado electoral federal, en agosto se completaría la entrega de las firmas de adhesión, trámite que de no mediar impugnaciones habilitaría al Frente Renovador a jugar en las elecciones provinciales del año que viene. La idea, se dijo arriba, es construir para un futuro acuerdo con Llaryora. Pero no descartan los massistas presentar listas propias en municipios y comunas, como parte de una estrategia de acumular intendentes, jefes comunales, concejales y legisladores propios. “Vamos por un acuerdo provincial”, insistió Caubet, dejando en claro que por debajo, en los gobiernos locales, puede haber juego libre. De hecho ya mencionan a Cruz del Eje, Etruria y Río Cuarto, con la massista Adriana Nazario a la cabeza, como ejemplos de ciudades donde pueden impulsar sus candidatos.

Más allá de las intenciones de los armadores del FR, el massimo no es uno ni obedece a un solo cacique en la provincia. Junto a Nazario, cuya vinculación con el tigrense viene de la alianza que armó su exmarido De la Sota, está el funcionariado del Ministerio de Transporte de la Nación, área que maneja Massa desde inicios del gobierno del Frente de Todos. Allí están el secretario de Articulación Interjurisdiccional, Marcos Farina, y la subsecretaria de Transporte, Laura Labat, entre otros, que desde esos lugares han tenido diferencias con el gobierno de la ciudad de Córdoba por el tema de los subsidios asimétricos al transporte del interior del país.

En el propio corazón del llaryorismo admiten esas diferencias en el plano de la gestión, pero sostienen que no opacan la buena relación que cultivan los dos dirigentes. Resaltan que se ven “al menos una vez al mes” y que en 2013, cuando el sanfrancisqueño le peleó la interna a Schiaretti, el tigrense dijo en Cadena 3 que Llayrora era su candidato a gobernador. Ante tanto entusiasmo, tuvo que salir el legislador Juan Manuel Cid, hombre del riñón de Llaryora, a aclarar que la estrategia provincial la define el gobernador. “Martin no hará nada por fuera de lo que defina Schiaretti, que es el conductor del peronismo cordobés”, sostuvo el dirigente en su cuenta de Twitter.