Veinticuatro días después del primer intento, Massa es ministro designado

El lunes anunciará el equipo que lo acompañará en una cartera que incluye, ahora, a Desarrollo Productivo y Agricultura. Cristina Kirchner avaló el desembarco empujado por la profundización de la crisis. Los mercados dieron una tregua, pero no habrá cheque en blanco. Batakis va al al Banco Nación; Scioli regresa a Brasil y Domínguez abandona el gobierno.

Hace 24 días Sergio Massa no logró llegar al ministerio de Economía. La profundización de la crisis lo terminó depositando en ese cargo, donde reemplazará a Silvina Batakis, recién llegada de negociar con los organismos internacionales de Washington y fue designada titular del Banco Nación. Un paso de comedia más en un Gobierno que viene sumando desaciertos. El lunes próximo Massa anunciará cómo se armará su equipo.

El espanto terminó uniendo a las tres patas de la alianza que está en el poder; las diferencias que las separan desde el día uno se fueron ampliando. La apuesta de Massa, por supuesto, es trabajar para sus propias chances electorales mirando más allá del 2023.

Massa había amenazado con romper hace un tiempo. Se opuso a la llegada de Daniel Scioli al gabinete -tienen una vieja disputa desde 2013, cuando el tigrense lo vinculó con el robo de su casa-, quien ahora regresa a la Embajada en Brasil y también tenía diferencia con Gustavo Beliz, quien renunció horas antes de la designación de Massa.

A Beliz lo reemplazará Mercedes Marcó del Pont, quien dejó la AFIP (a donde asume Carlos Castagnetto) porque Massa puso como condición que ese organismo quedara bajo su manejo. Por ahora, el área de Energía -responsable de la mayor parte del déficit fiscal- sigue en manos de La Cámpora, al igual que Anses y el Pami.

Aunque el miércoles por la noche Massa tuiteaba que no le habían ofrecido ningún cargo; todo el día había trabajado en su propia campaña para el desembarco. Sus exigencias apuntan a la acumulación de poder. Entiende que ese es el único camino para tomar decisiones que enderecen la economía. Su reemplazo como presidente de la Cámara de Diputados será Cecilia Moreau, un perfil que no comparte el “tono acuerdista” que tenía el designado ministro.

“El presidente Alberto Fernández decidió reorganizar las áreas económicas de su gabinete para un mejor funcionamiento, coordinación y gestión. En ese sentido, se unificarán los ministerios de Economía, Desarrollo Productivo y Agricultura, Ganadería y Pesca, incluyendo además las relaciones con los organismos internacionales, bilaterales y multilaterales de crédito”, detalla el comunicado oficial difundido poco antes de las 18 de ayer.

Sin conferencia de prensa -igual que cuando designaron a Batakis y lo oficializaron por redes sociales-, el comunicado agrega que “el nuevo ministerio estará a cargo de Sergio Massa, actual presidente de la Cámara de Diputados, a partir de que se resuelva su alejamiento de su banca”.

El texto salió en medio de una jornada intensa en la Casa Rosada. Batakis presentó su renuncia de palabra, Fernández le pidió que se quedara. Varios dirigentes usaron las redes sociales para apoyar la llegada de Massa. Los mercados dieron un respiro, con una baja de los dólares, un alza de los bonos y una leve caída del riesgo país. Ese “crédito” puede durar un tiempo, pero de ninguna manera es un cheque en blanco.

Los economistas allegados a Massa son Martín Redrado (quien no se sumará a la gestión); Miguel Peirano (quien haría asesoría externa); Lisandro Cleri (está en Anses y podría ir a Afip); el director del Indec, Marco Lavagna y Diego Bossio. Pablo Mayer Carrera es director del Banco Central y el tigrense designaría al segundo de Miguel Pesce, el titular.

Ayer, esa institución dispuso un fuerte aumento en las tasas de interés más referenciales para la economía. Ocho puntos porcentuales para el rendimiento de las Letras de Liquidez (Leliqs) a 28 días de plazo que emite para retirar de circulación parte de los pesos que emite.

También incrementó del 46,5% al 55% el interés que paga por los pases pasivos que toma a un día hábil de plazo, mientras que para las operaciones activas -el dinero que presta también a ese plazo- quedó en el 75% anual. Terminó con un alza de ocho puntos en la tasa mínima que los bancos están obligados a pagarle a los ahorristas que constituyan plazos fijos tradicionales a 30 días. Otra medida fue endurecer las condiciones para financiar consumos con tarjeta de crédito en dólares; si superan los U$S200 los bancos deben aplicar la tasa regulada del BCRA.