Tregua PJ: la importancia de ser (y parecer) distinto del FdT

Pausa a las tensiones que la Juntas Promotoras de Martín Llaryora desataron con el schiarettismo.

Por Felipe Osman

Sobre el final de la semana pasada el legislador provincial Juan Manuel Cid realizó un acto en Smata, en donde presentó sus equipos de trabajo y habló de la proyección provincial de Martín Llaryora, aunque añadiendo ahora otro capítulo de suma importancia a la convocatoria “Llaryora Gobernador”, al abogar también por la proyección nacional de Juan Schiaretti y la necesidad de “exportar el modelo de gestión Córdoba” al escenario nacional.

Esas palabras, que bien podrían tomarse como una línea más dentro del reiterativo libreto del oficialismo provincial, tienen una significación especial por el momento en que fueron dichas, y por la persona que las pronunció.

Hay quienes dicen que, si la mesa de Llaryora tuviera tan sólo dos sillas, a una la ocuparía el intendente y a la otra Cid. Y en cuanto a la oportunidad, Cid destacó la necesidad de “exportar” el modelo de gestión que lidera Juan Schiaretti a menos de dos semanas de la renuncia de Federico García a la secretaría de Gobierno, que salió eyectado de la cartera que conduce Facundo Torres por haber quedado señalado como uno de los organizadores de las Juntas Promotoras destinadas a impulsar la candidatura de Llaryora a la Gobernación en el interior provincial.

Para ubicarnos en la línea temporal, se puede decir que el punto cúlmine de la tensión entre el Centro Cívico y el Palacio 6 de Julio se dio el 28 de junio con la salida de García de la secretaría de Gobierno, aunque la escalada ya había empezado en las semanas previas con la celebración de decenas de Juntas Promotoras en diferentes localidades del interior, y había tenido un pico el 24 de junio, con una reunión de distintas vertientes del PJ del departamento Colón que desde El Panal habían desalentado en un comienzo, y a la que finalmente terminaron enviando representantes para disimular las diferencias internas. 

Luego, el llaryorismo decidió continuar con la inauguración de las Juntas Promotoras que ya tenían un lugar apartado en el calendario, aunque tras el regreso del intendente de su gira por Estados Unidos se dispuso levantar la inauguración de la Junta Promotora de Punilla, que estaba fijada para el viernes de la semana pasada.

Como es conocido, en el Centro Cívico disienten de la estrategia de campaña que el llaryorismo intenta imponer, y entienden que aún no es momento para hablar de candidaturas. Al otro lado, los llaryoristas entienden necesario que la estructura partidaria empiece a trabajar en el posicionamiento del intendente en el interior, donde no alcanza el mismo margen de conocimiento y adonde sus acciones de gobierno no pueden generar nuevas adhesiones en el electorado.

Ahora bien, diferencias y tensiones del estilo han existido siempre en el oficialismo provincial, lo novedoso -y para el Centro Cívico, alarmante- es que empiecen a tomar estado público.

Quienes conocieron y siguieron el día a día del desarrollo de Unión por Córdoba aseguran que las tensiones entre Juan Schiaretti y José Manuel de la Sota nunca fueron menores, pero siempre se resolvieron lejos del escudriño público. 

El riesgo, entonces, es que las tensiones propias de la renovación no respeten esa lógica y terminen, para peor de males, dando una imagen de la cual el peronismo de Córdoba intenta apartarse lo más posible: la del espectáculo público con el cual el Frente de Todos dirime sus internas, desde el oficialismo, mientras la agenda del electorado aparece asediada por problemas mucho más concretos, el primero de ellos, una inflación desbocada y un escenario económico que, lejos de dar esperanzas, ofrece sólo incertidumbre.

“Si después de más de veinte años de distintas gestiones la Argentina siempre fue para atrás y Córdoba siempre fue para adelante; si durante estos veinte años siempre se pelearon, hubo grieta y el país retrocedió siempre mientras Córdoba tuvo distintos gobiernos que jamás dirimieron sus problemas en público; si durante estos veinte años hemos tenido seriedad, previsibilidad, armonía, porque en Córdoba no hay grieta (…) ¿no habrá llegado el momento de que podamos llevar un modelo serio, previsible, tranquilo, de progreso y crecimiento a nivel federal, que es el que nosotros vivimos en Córdoba, para que los argentinos podamos tener una república en paz, igualdad y en progreso?”, se preguntó Cid. 

Sus palabras parecen ser un llamado, si no a poner fin de las hostilidades entre llaryoristas y schiarettistas, a resolver las diferencias en privado, conservando las formas que el peronismo cordobés ha sabido guardar desde su llegada al poder, y manteniendo una línea bien distinta a la que hoy impera en el Gobierno Nacional.