Enroque Corto en la UNC

El intendente Llaryora parece proponerse crecer en dirección del sistema político de la UNC, una huella que supieron abrir los dirigentes Oscar González y Carlos Massei. Después del amplio triunfo de Boretto, la oposición observa con inquietud la posibilidad de perder algunas Facultades cuando se produzca el recambio de decanos, en 2024.

Llaryora recluta en la Universidad

El intendente Martín Llaryora es, en términos generacionales, un político que debería mejorar la inserción del peronismo universitario y también inducir a ordenar el armado, hoy muy inorgánico. Ya en los dos últimos comicios ha sido la segunda fuerza estudiantil en la casa de estudios, detrás de los radicales de la Franja Morada y muy por delante de los kirchneristas de La Bisagra, que decrece aceleradamente al ritmo, casi, del desmadre del Frente de Todos que “gobierna” el país. En las administraciones de Juan Schiaretti, funcionarios provinciales, como el legislador Oscar González o el ministro Carlos Massei, hicieron la punta para mejorar en este ámbito históricamente difícil para el peronismo. No se le conoce a Llaryora militancia estudiantil en su paso por la UNC (es abogado), pero por su edad y perfil su ascendencia en esta institución debería ser un lugar de crecimiento natural. Y algo de esto está haciendo. Obvio, no entre los estudiantes sino entre los seniors. Una incorporación reciente es la de Cristian Baglini (dibujo), hoy docente de la Facultad de Odontología. Llegó primero a la subdirección del Servicio Odontológico Municipal (San Martín 750), pero a las pocas semanas fue ascendido a director, seguramente por aptitud y también por un manejo más prudente de la reempoderada conducción gremial de Rubén Daniele. Por este servicio también supo pasar otro cuadro peronista de Odontología, como es el caso del doctor Nelson Rugani. Por mencionar otros ejemplos de reclutamiento, están los casos de Enzo Cravero (Derecho), quien se desempeña como titular del Parque de la Biodiversidad (ex zoológico) y de Jorge Lorenzo, dubdirector del CPC Villa Libertador.

Los temores de Mirta Iriondo

A comienzos del año electoral que terminó con la elección de John Boretto como rector de la UNC (asumirá su mandato de tres años el 1 de agosto), desde la Famaf partieron los primeros temores de un triunfo amplio del oficialismo, como efectivamente sucedió en los comicios. Estos temores partieron de la ex decana Mirta Iriondo (hoy en Fadea), un cuadro experimentado del kirchnerismo que incluso llegó a cargos de relieve en los equipos de Cristina de Kirchner. Baqueana en estas lides, Iriondo supo tantear la posibilidad de una boleta única como segunda de la fórmula que encabezó Boretto. El rector electo supo ser secretario general de la UNC (el puesto más importante de la conducción universitaria) en los dos rectorados de Carolina Scotto, merced a una alianza de la Franja Morada y la progre ex rectora, que después mutó en kirchnerista. La propuesta de Iriondo fue astuta porque no lucía tan anti natura. No prosperó, claro, pero los temores de la docente de la Famaf están haciendo reales y consistentes. Es que el oficialismo, con Juri, manejaba ocho de las 15 unidades académicas de la UNC y tras las elecciones son, de hecho, 10, y con pronóstico reservado para que el kirchnerismo retenga varios decanatos en los comicios de renovación de cargos en 2024. En las jornadas electorales del 31 de mayo y 1 y 2 de junio, en Químicas, Comunicación y Psicología hubo un virtual empate y en el propio Famaf la tenida fue pareja, con apenas una luz a favor del candidatos opositor Alberto León. Nadie comete el desatino de no pesar debidamente las habilidades políticas del John y se preguntan inquietos ahora, sobre los albures que correrá este kirchnerismo en franco retroceso.