PRO analiza opción “famoso” para crecer: busca a Nalbandian

Horacio Rodríguez Larreta encabeza personalmente las gestiones para lograr el pase a la política del extenista unquillense. Lo imagina en una lista de diputados. Sensaciones encontradas entre los amarillos cordobeses.

Por Yanina Passero

Al jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, le agarró el apuro. Ungió armadores locales, recibe a intendentes cordobeses en las oficinas de la sede de Uspallata en CABA y prefiere pedir disculpas, antes que permiso, por las susceptibilidades generadas, aunque esto incluya romper la neutralidad con fotos con precandidatos locales de Juntos por el Cambio (JpC). En poco tiempo, inaugurará la etapa de recorridas por los corredores productivos de una provincia con el empuje suficiente y la afinidad para mover los platillos de la interna aliancista en una PASO. 

Ya dio muestras concretas (demasiadas en un breve espacio de tiempo) que quiere pisar con firmeza en el territorio. Explora todas las alternativas. Incluso, ya muestra a cara descubierta sus estratagemas para borrar del mapa cordobés a su rival interna, Patricia Bullrich, la mariscala de la derrota de Mauricio Macri en las primarias legislativas del año pasado. La foto con el senador Juez, hasta ahora aliado de “la piba”, en las instalaciones de la Policía Judicial de Buenos Aires debe leerse en esa dirección.

En esta búsqueda de los métodos que garanticen el triunfo en una interna cambiemita, Larreta apela a toda una marca registrada del PRO que fundó el expresidente: la incorporación de los famosos. En otras palabras, el aporte del voto rápido que ofrece el capital simbólico de una personalidad que logró cariño de la gente y reconocimiento social en base a su esfuerzo. 

Con su consentimiento, Larreta puso a sus encuestadores a trabajar y midió al extenista unquillense, David Nalbandian. La obviedad se cuantificó en un 60% de conocimiento público. Lo interesante es que el deportista -que siempre estuvo en los tanteos macristas- mostró algunas señales de buena predisposición a la aventura ofrecida, aunque todo el mundo PRO recomienda mantener la calma porque la conversación está en fase exploratoria. 

El PRO Córdoba forjó sus primeras armas con el taquillero exárbitro internacional, Héctor Baldassi. El diputado nacional ostenta la cucarda de ser el primer legislador nacional que logró el partido en las elecciones de medio término de 2013; buscó la vicegobernación junto a Oscar Aguad, primero; y luego, en dupla con Mario Negri. Obtuvo los mimos de Macri como ninguno, hasta que cayó en desgracia ante la nueva obsesión de su mentor: el transversal Gustavo Santos. Bajo el cobijo de Bullrich logró su tercer pase consecutivo al Congreso de la Nación y la ratificación de que la “vieja política” todo lo absorbe. 

El “griego” Felipe Lábaque se incorporó en la segunda tanda de famosos de la escudería de Macri. Fue el viceintendente de Ramón Mestre, pero decidió su abrupta salida de la política al comprobar la preferencia de su jefe por el emergente Rodrigo de Loredo en las vísperas de las elecciones provinciales de 2019 y su efímera alianza con Javier Bee Sellares. Nadie imaginaría después la sangría de JpC cien días después, aunque el médico y gerenciador de Atenas ya sabía que no había lugar de protagonismo para él y, peor, que Macri no lo había ayudado a proteger su honorabilidad al no frenar proyectos prometidos como la nueva sede del  Concejo Deliberante o el plan de descentralización municipal. 

El golfista Eduardo “El Gato” Romero, el único amigo personal de Macri, tuvo dos buenas experiencias de gestión en Villa Allende y recibió todo lo que pidió para su ciudad natal durante el gobierno de Cambiemos. Nadie olvidará que Bullrich le envió a la Gendarmería Nacional a patrullar las calles de la localidad cuando su responsable elevó la queja. El reclamo de los intendentes de otro sello político alcanzó vuelo, involucrando al Gobierno de la Provincia en el sainete. 

Antes de su muerte a la mitad de su segundo mandato, Romero se había puesto al servicio de Macri y apuntaba a encabezar una boleta legislativa nacional en el 2023. 

Otra vez sopa

A nivel interno, la relación de los famosos con los pioneros del PRO fue fluctuante. La necesidad y la desconfianza marcó estos vínculos. La noticia de una potencial incorporación de Nalbandian removió estas sensaciones. 

“Es indudable que habrá resistencias, pero si disponemos de estas herramientas los tableros cambian”, opinaba a este medio un armador amarillo que en este enunciado reconoce la necesidad de empoderar al PRO para sacar mayor tajada del reparto con los aliancistas cordobeses. 

Otros desconfían. Admiten que la ficha “famoso” hay que jugarla, aunque marcan como prioridad que estos recién llegados entiendan el juego real de la política. En otras palabras, que se limiten a captar votos que para la praxis estarían los de siempre.