Llaryora calibra su gestión tras su primera crisis

Sin que se conozcan aún grandes definiciones, las primeras medidas serían enfriar la carrera de posicionamientos para la sucesión municipal, consolidar al vice-intendente como el defensor de la gestión en casos similares y reformular algunas áreas del gabinete.

Por Felipe Osman

Ante un Gobierno Nacional que ha convertido al estado de conmoción en rutina para la vida de sus representados, la crisis generada por el “Ulises-gate” en el municipio ya empieza a parecer historia, a pesar de haber sucedido hace apenas 10 días. 

Para tranquilidad del PJ cordobés, la atención de la ciudadanía es estrecha, y las internas del Frente de Todos, feroces. Tanto, que en 30 días ya se cargaron a dos ministros de la Nación.

Ese convulsionado escenario es, en realidad, la primera razón por la cual el municipio ha logrado atravesar la marejada sin dar casi movimientos de timón. O, para ser más gráficos, sin que nadie haya “caído” por la borda. Aun así, sería injusto decir que no ha habido reacción por parte del Palacio 6 de Julio.

Ya antes del regreso del intendente, el director de Turismo salió a dar explicaciones sobre la organización del evento y, ante el reclamo de los ediles de la oposición, el secretario de Gobierno asistió al Concejo Deliberante a defender la política de promoción del turismo a partir de la planificación de eventos y espectáculos públicos, puntualizando sobre las ventajas que estos acarrean al dinamizar la economía de los sectores más golpeados por la pandemia y, es justo decirlo, desviando un poco el eje de la discusión.

Luego, cuando el malestar ya había decantado, el propio intendente ofreció una entrevista a Cadena 3 y habló del episodio, en la misma línea en que lo había hecho antes Siciliano, aunque anunciando además la creación de un ente multisectorial, del que también participará la oposición, dedicado a impulsar el empleo a partir de la promoción de distintas políticas, entre ellas, la “economía creativa”, que incluye la organización de los referidos eventos masivos.

Aunque desde la gestión se niegan cambios de gabinete, la absorción de funciones que antes correspondían a otras secretarías por parte de este ente implica, tácitamente, recalibrar las competencias de cada área y generar, en los hechos, modificaciones.

No debería extrañar que la solución busque evitar, desde lo formal, cambios en la composición del gabinete. En última instancia, tomar tal determinación implicaría reconocer que existió un error inexcusable por parte del funcionario aludido o algo incluso peor.

Además, eso no parece corresponderse con el manual de la actual gestión, que, salvo excepciones muy puntuales, ha evitado desplazar a secretarios y, en todo caso, ha preferido generar nuevas secretarías que absorban competencias de otras, que consecuentemente han disminuido su peso relativo.

El ejemplo más cercano está en Salud. Dos semanas atrás, el intendente dispuso que la secretaría, que desde el inicio de la gestión está a cargo de Ariel Aleksandroff, se dividiera en dos para dar vida a la flamante Secretaría de Prevención y Atención Comunitaria, a cargo de Liliana Montero, quien antes oficiaba como subsecretaría en Políticas Sociales. 

Esta nueva área absorbió la administración de los 101 dispensarios municipales que se distribuyen en la ciudad, fuente inagotable de contratiempos para la gestión desde el inicio de la pandemia. En lo hechos, la atención primaria es el núcleo de los servicios de salud que presta el municipio. Generar una nueva secretaría, independiente de Salud, que se encargué de administrar los dispensarios municipales, no dista demasiado de remover al secretario encargado del área, aunque desde lo formal luzca diferente.

Nadie se anima a vaticinar que sucederá con las áreas aludidas por el affaire Ulises, aunque el anuncio del intendente de crear un ente destinado -entre otras cosas- a encarar la organización de grandes eventos públicos, hace pensar en una disminución (acotada) en las competencias de algunas de las reparticiones que conviven bajo la secretaría de Gobierno. 

Desde lo político, por otro lado, el intendente ha dado muestras de respaldo a Miguel Siciliano, quien ayer compartió con él y el vice, Daniel Passerini, la inauguración de 37 cuadras de pavimento en barrio Los Sauces.

El parte de prensa que se difundió sobre esa actividad incurrió en una “prolijidad” llamativa: en las fotos del acto no se pudo ver al secretario de Gobierno, aunque efectivamente estuvo allí.

El detalle -tratándose de política, no menor- da sustento a las versiones que aseguran que Siciliano cuenta con el respaldo de Llaryora, aunque en lo sucesivo deberá bajar mucho su perfil.