Juez se apoyará en Pichetto para pescar votos fuera de JpC

Se afianza la relación entre el precandidato a gobernador de la coalición y el auditor general de la Nación.

Por Yanina Passero

En oficinas ejecutivas y legislativas ocupadas por peronistas se escucha una observación recurrente. Los precandidatos de Juntos por el Cambio se mueven como hormigas por todo el interior provincial, incluso “copan” escenarios donde los alfiles del gobernador Juan Schiaretti esperaban lucirse, como por ejemplo, en Miramar de Ansenuza, recientemente declarado Parque Nacional en un trabajo transversal entre fuerzas políticas en la Legislatura y el Congreso.  El movimiento anticipado de los opositores los pone en alerta. 

El dato de color encierra una preocupación mayor que se sintetiza en el debate que escaló entre el schiarettismo y el llaryorismo sobre los tiempos de la campaña. Los primeros, recomendaban tiempismo; los segundos, persistieron en la idea de lanzar las juntas promotoras con la consigna “Martín Llaryora, gobernador”. La tenacidad le valió el cargo al exsecretario de Gobierno de la Provincia, Federico García; pero todo parece indicar que los renovadores del PJ no claudicarán en la necesidad de instalar a su candidato por fuera de los límites de la ciudad Capital. 

Conviven las voces, incluso en los pasillos se encuentran algunas que comprenden las tensiones y concluyen que las internas sólo se sintetizarán “acelerando”. No hay dudas que Córdoba ya vive un clima de campaña anticipada con varias incógnitas abiertas y problemas a atender como los reiterados intentos fallidos de permitir excepcionalmente para el año que viene la re-reelección de intendentes impedidos por la ley de 2016. 

En el PJ alertan de los problemas que puede traer a su tropa esta situación; mientras que en la oposición coinciden que generará un escenario complicado porque estos jefes comunales harán lo que esté a su alcance para lograr la continuidad poniendo a familiares o amigos; mientras los que esperan su turno no tardarán en mostrar los dientes. 

Este escenario de discordia podría servir a los propósitos del precandidato a gobernador de Juntos por el Cambio, Luis Juez. La ambulancia para colectar heridos vuelve a hacer sonar su sirena por el interior, sin importar los volúmenes electorales que movilicen. El senador dice a los suyos que un voto suma en el escenario de paridad que imagina que, por cierto, no contempla a un Rodrigo de Loredo en plan de desafiarlo. 

Se valdrá de la ayuda del peronista republicano Miguel Ángel Pichetto para seducir a los filo-peronistas del interior provincial. Esta sociedad entre el excandidato a vicepresidente de Mauricio Macri y Juez se consolida rumbo al `23. Además de la jefa del PRO y precandidata a presidente, Patricia Bullrich, el auditor general de la Nación expresó su apoyo a las intenciones provinciales de Juez. 

A cambio, el fundador del Frente Cívico sería un puente local para el armado de su fuerza política Encuentro Republicano Federal, plafón a través del cual Pichetto pretende disputar dentro de JpC el escaparate de la boleta presidencial, sin dejar de supeditar la aventura al éxito del diálogo fructífero con macristas y radicales.

“Pichetto nos puede ayudar con 10 mil votos que pueden definir la elección”, calculan los juecistas un pequeño aporte, aunque necesario para la puja por el Panal. Citan nombres conocidos en la política como el ex ombudsman de la Nación, Eduardo Mondino; o el del exsecretario de Energía de la Nación, Julio César “Chiche” Aráoz; también mencionan al exdiputado nacional Humberto Roggero, a quien alguna vez se mencionó alejado de Pichetto y en diálogo con el albertismo en los inicios del gobierno. 

La fijación de Juez con el peronismo no es nueva. Hace varios meses, Letra P adelantó que el exembajador invitó a schariattistas de la vieja guardia a sumarse a su gabinete si ganaba la pulseada. Tiempo después, le puso el rostro a ese deseo, causando una polvareda dentro de la coalición, en especial en la UCR, que salió a defender sus nutridos cuadros políticos y técnicos.