Entre el orgullo y la deshonra

Los trazos finos y gruesos de la carrera de una boy band que gozó de al menos una década de gloria, son relevados por la docuserie “Menudo: Forever Young”, disponible en HBO Max, con entrevistas varios ex integrantes, aunque sin el testimonio del más célebre de ellos, Ricky Martin.

J.C. Maraddón

Entre los sectores sociales que permanecían marginados dentro de la sociedad estadounidense y que en los últimos años han iniciado un proceso de visibilización, se cuenta la población de origen puertorriqueño, cuya influencia cultural ha sido notoria pero que hasta no hace mucho continuaba en penumbras. No es casualidad que la reivindicación se verifique en un momento como este, cuando la música de Puerto Rico pasa por una etapa deslumbrante, con géneros nacidos y popularizados en esa isla que hacen bailar al mundo entero, y con artistas de allí que ocupan un lugar de privilegio entre las celebridades del mundo.

Han sido algunos productos audiovisuales de reciente factura los que han puesto de relieve esta injusticia, al destacar el protagonismo de los caribeños en algunas instancias claves que tendrían más tarde una relevancia cuyo origen no iba a ser claramente reconocido. Esta presencia foránea en los inicios del hip hop se hizo notoria en la serie “The Get Down”, de Baz Luhrmann, que en 2016 propuso un relato de ficción ambientado en los años setenta en el South Bronx neoyorquino, donde aparecían disc jockeys pioneros como Kool Herc (Jamaica), Grandmaster Flash (Barbados) y Afrika Bambaataa (hijo de nativos de esos dos países).

La movida del hip hop se hizo fuerte dentro de la comunidad boricua, desde donde emergió DJ Charlie Chase, uno de los referentes de la participación latina dentro de ese género adoptado como bandera por los afroamericanos. La corriente musical que hizo eclosión en esos años tuvo su correspondencia en el arte callejero, donde se destacó Jean-Michel Basquiat, cuya madre, que era diseñadora gráfica e influyó mucho en su vocación, había nacido en Puerto Rico. Esa convivencia multicultural explosiva que se daba en el Bronx tuvo expresiones creativas notables, a las que “The Get Down” expuso desde el streaming.

También en esas plataformas se dio a conocer en 2018 la serie “Pose”, producida por Ryan Murphy, donde se recupera la historia de la escena queer en Nueva York en la segunda mitad de los ochenta y del acecho del Sida como una especie de castigo para quienes se apartaban de los cánones sexuales conservadores. La tendencia de los “balls” y del estilo “vogue” para bailar, que allí se despliega, tenía como artífices a descendientes de la inmigración puertorriqueña. Y de esos brotes marginales se alimentó en los noventa toda una moda discotequera de la que Madonna fue una especie de madrina.

Más recientemente, una reversión cinematográfica de “West Side Story” a cargo de Steven Spielberg actualizó aquel musical en el que los inmigrantes de Puerto Rico desempeñaban el papel de malhechores, que era la imagen que representaba esa minoría para el ciudadano estadounidense promedio. Esos mismos ciudadanos fueron los que se sorprendieron cuando Menudo, una boy band compuesta por adolescentes puertorriqueños, desembarcó en Nueva York en 1983 y obligó a que se interrumpiera el tránsito en Times Square, porque miles de fans del grupo pugnaban por manifestarles su devoción a los chicos que interpretaban las que eran sus canciones favoritas.

Los trazos finos y gruesos de la carrera de esa banda que gozó de al menos una década de gloria son relevados por la docuserie “Menudo: Forever Young”, disponible en HBO Max. Con entrevistas varios ex integrantes (aunque sin el testimonio del más célebre de ellos, Ricky Martin), los cuatro capítulos abundan en imágenes de archivo y en denuncias contra el mánager Edgardo Díaz, por someter a abusos de todo tipo a los jovencitos que debía proteger. Sin embargo, pese a ese oprobio, se puede apreciar en esa producción cuánto tuvo que ver Menudo en la reafirmación de las raíces puertorriqueñas de muchos estadounidenses.