Aniversario a toda orquesta

Para celebrar 25 años como solista, Robbie Williams ha anunciado que en septiembre lanzará un disco de grandes éxitos, donde todos los tracks están regrabados en clave sinfónica, con arreglos de Jules Buckley, Guy Chambers y Steve Sidwell, e instrumentación a cargo de la Metropole Orkest.

J.C. Maraddón

Después del furor del grunge y del britpop en la primera mitad de los años noventa, todo hacía pensar que el rock no había perdido nada de su encanto juvenil y que seguía dispuesto a conquistar las preferencias de los adolescentes mucho más allá del cambio de milenio. Aunque en el mercado hispano se expandió el furor por artistas latinos como Luis Miguel, Ricky Martin o Shakira, en las regiones angloparlantes el rocanrol no había resignado su preeminencia, ni siquiera ante el embate del acid house, que se adueñó de las discotecas pero que no era tan apreciado fuera de ellas.

Sin embargo, en los últimos años del siglo pasado hubo indicadores de que el imperialismo rockero podía estar entrando en decadencia, destronado por algunos destellos de la eterna música pop y por el crecimiento de la escena electrónica, que con sus deejays y sus visuales estaba desatando una fiebre que contagiaba multitudes. Más contundente podía ser aún la fórmula que mezclara ambos componentes, para dar forma a un sonido electro pop que sirviera tanto para ser bailado, como para ser disfrutado en otras situaciones que no transcurriesen bajo las luces de los flashes y las bolas de espejos.

Luego de abandonar la exitosa boy band Take That en 1995, el cantante inglés Robbie Williams se tomó un par de años para dedicarse al descontrol, y recién después, tras meses de rehabilitación, se concentró en su álbum debut como solista. Por su cercanía a la banda Oasis, Williams les copió algo de su estilo para el single “Old Before I Die”, que se publicó en abril de 1997 como anticipo de su futuro primer disco. En el video, se lo ve acompañado de viejos músicos de rock, como presagiando la postura burlona que iba a tomar más tarde para referirse a ese género.

En septiembre de ese año iba a aparecer finalmente “Life thru a Lens”, el tan esperado trabajo en solitario, que no se avergonzaba en absoluto de exhibir la influencia de Oasis, pero que cobijaba una balada que cuando saliera en formato de simple para las fiestas navideñas, tendría destino de número uno. “Angels” se apartaba de las guitarras recargadas de los hermanos Gallagher y depositaba la voz de Robbie Williams sobre un piano y arreglos orquestales que lo situaban más cerca de la postura estética de un crooner que de la de una estrella de rock al modo clásico.

En su siguiente álbum, “I’ve Been Expecting You”, iba a comenzar a mostrar un estilo propio, con bases electrónicas como en “Millenium” y la correspondiente canción romántica en “She´s The One”. Pero sería su tercer disco, “Sing When You’re Winning”, el que en el año 2000 lo establecería como un ídolo moderno, sobre todo con el hit “Rock DJ” que todavía es un clásico en las pistas de baile y que tiene un estribillo que es más bien un grito de guerra, en el que se le escucha pedir: “DJ, no quiero rock”. Toda una declaración de principios para lo que vendría a continuación.

A 25 años de aquel inicio de su trayectoria, Robbie Williams ha anunciado que en septiembre lanzará una colección de grandes éxitos en la que todos los tracks están regrabados en clave sinfónica, con arreglos de Jules Buckley, Guy Chambers y Steve Sidwell, e instrumentación a cargo de la Metropole Orkest. Como adelanto, desde hace algunas semanas el intérprete de 48 años subió a YouTube su reversión orquestada de “Angels”, que lo posiciona muy lejos de la imaginería rocanrolera, por más que con él nunca se sabe cuándo va a aparecer el gesto díscolo que desoriente a los bienpensantes.