Siciliano buscó cerrar polémica antes del arribo de Llaryora

El responsable de la cartera municipal que organizaba el cumpleaños del cuartetero defendió los eventos gratuitos y la ejecución presupuestaria conforme a derecho. Estrategia de contención, con mensaje al Panal.

Por Yanina Passero

“Hay que hablar”. Esta fue la decisión que el secretario de Gobierno de la Municipalidad de Córdoba, Miguel Siciliano, comunicó en la última reunión de la noche del miércoles, a poco de cumplirse una semana del escándalo por el fallido recital del cuartetero Ulises Bueno y un futuro contrato por $43 millones. 

Nadie sabe cuándo comienza una crisis y más difícil es anticipar su final, pero lo cierto es que los implicados y los bomberos designados para la ocasión coincidieron en que debían sofocar el incendio lo más rápido posible, para aguardar el regreso del intendente Martín Llaryora de Estados Unidos –previsto para el lunes- en guardia de cenizas. 

Junto con el que hasta ahora había sido el responsable de brindar el descargo oficial, el viceintendente a cargo del Ejecutivo, Daniel Passerini, resolvieron responder positivamente al pedido de interpelación a Siciliano que hicieron los bloques de la oposición en el Concejo Deliberante. A primera hora el funcionario municipal se presentó en la comisión de Labor Parlamentaria para responder un cuestionario de 21 preguntas elaborado por los ediles, y que luego derivó en un debate político. 

Cabe recordar que el propio Passerini había planteado sus dudas públicas sobre la conveniencia de exponer a Siciliano al interrogatorio cuando no hubo contratación consumada. Ahora bien, las preguntas que no respondiera el anotado en la carrera por la sucesión serían inevitablemente trasladadas a Llaryora en alguna de sus recorridas de agenda por los barrios. 

Como era de esperarse, Siciliano defendió la legalidad de los actos administrativos (de todos los que se conocieron a raíz del “Ulises Gate” como la compra de remeras para la Vuelta Ciclística, entre otros); e invocó en varias oportunidades al Tribunal de Cuentas donde el oficialismo y oposición conviven en el visado de los desembolsos y en el análisis de la legalidad de los procesos de mayor envergadura. 

Como sea, la reaparición de Siciliano en la escena pública no será ajena a las lecturas políticas para lo que se viene. Este medio anticipó que a poco de producirse el primer golpe a la gestión municipal, y en el marco de las tensiones internas que vienen escalando entre schiarettistas y llaryoristas, el secretario de Gobierno de la Provincia, Federico García, renunció a su cargo. La vieja guardia del PJ reprocha los lanzamientos de las juntas promotoras y actos políticos que promueven al intendente como candidato a gobernador para el 2023. Opinan que son movimientos apresurados y, con esa excusa, intentan reestructurar la estrategia electoral bajo el paraguas orgánico de Hacemos por Córdoba.

En la mesa chica de Siciliano también abonan sus propias teorías sobre el origen del conflicto que escaló con desnuda crudeza en las redes sociales. No dan nombres propios, producto de la imperiosa necesidad de mantener la mesura. Sin embargo, en las recomendaciones que deslizan se entiende rápidamente hacia donde se dirigen las sospechas. 

“Si la demarcación del poder a Llaryora escala, esto no hará más que allanarle el camino a Luis Juez y Rodrigo de Loredo al Panal y la Municipalidad, respectivamente”, deslizan. 

Pese a los señalamientos y, luego de esta ronda de explicaciones en primera persona, Siciliano bajará el perfil a la espera de un mano a mano con Llaryora. ¿Qué puede producirse en ese encuentro? La posición del responsable del Palacio 6 de Julio es desconocida hasta ahora, no obstante, una de las partes sugerirá la mediación con el poder provincia para retornar al camino de la “continuidad”. 

Descargo opositor

«Los paró la indignación de la gente», sentenció el jefe del bloque Córdoba Cambia, Juan Negri, al término de la exposición de Siciliano. «La excusa que pusieron para justificar el escándalo fue que en CABA se gastaron tres veces más en el show de La Mona Jiménez, mentira, fueron $ 23 millones y participaron auspiciantes privados, acá iban a gastar el doble. Los paró la indignación de la gente», diferenció el radical  filo larretista. 

«Siciliano no vino a dar explicaciones sino a tratar de cerrar el tema. ¿Por qué el apuro?  Porque vuelve el intendente y no quieren que a las respuestas las tenga que dar él. Lo vamos a ver por todos lados al secretario de Gobierno en estas horas. Pero es tarde y las dudas siguen», agregó Negri. «Ahora vienen con que no hubo contratación porque no hubo evento. Tenían armado hasta el escenario y los paró la gente, sino seguían», concluyó.