Schiaretti en el Imperio: perfil nacional y lejos del lío

El gobernador visitó la capital alterna para inaugurar obras de envergadura y seguir fortaleciendo la plataforma con la que apunta a nacionalizar su impronta. Llamosas, el gran beneficiado de la jornada. Tanto Schiaretti como sus funcionarios, entre ellos Paulo Casinerio, esquivaron el bulto del “Ulises-Gate”.

Por Gabriel Marclé

Juan Schiaretti y Juan Manuel Llamosas.

En la tarde de ayer, el gobernador Juan Schiaretti volvió al suelo imperial del sur cordobés con cortes de cinta y anuncios, aunque sin grandes definiciones de índole político. En su paso por la ciudad que más visitó -fuera de Capital- en el transcurso de este año, nada dijo de los temas que impactan de lleno en la agenda provincial y nacional. Abrazos con la gente, afecto con los vecinos del interior, halagos a la gestión local y un porte casi de realeza; pero lejos -muy lejos- del lío.

La lectura de la visita de ayer no se sale del “entre líneas” de donde no se pudieron rescatar ni siquiera los palos de otro tiempo, dirigidos hacia el Gobierno Nacional, o tal vez una pista sobre el rumbo político de Hacemos por Córdoba en la provincia. Tampoco hubo referencias al Ulises-Gate que domina la agenda política provincial. Pese a esto, lo más notorio de un encuentro que bordeó lo deslucido tuvo que ver con la continuada construcción de su perfil nacional.

Durante la recorrida por el Polideportivo Social que dejó inaugurado en Bº Alberdi, el gobernador sacó a relucir el valor de estos centros barriales por su capacidad de “construir un tejido social fuerte”. Teniendo en cuenta que la violencia y el narcotráfico constituyen dos de las mayores preocupaciones del argentino promedio, el refuerzo de su discurso en ese sentido aportó a la nacionalización de su plataforma.

“Estos lugares nos sirven para decirle al narcotráfico que no se van a hacer dueños de las barriadas populares”, dijo Schiaretti, reiterando casi punto por punto el discurso que pone en juego en cada inauguración de Polideportivos Sociales, como aquel que puso en funcionamiento durante el pasado mes de abril en barrio San Eduardo.

Llamosas, beneficiado

El paso fugaz del gobernador por la ciudad dejó una estela de la que sin dudas resultó beneficiado el intendente Juan Manuel Llamosas. Las fotografías junto a su líder -con manos agarradas en señal de victoria- y los aplausos de los vecinos son el combustible que el jefe municipal de la capital alterna necesita para seguir posicionándose en el tablero provincial.
Schiaretti y Llamosas cortaron la cinta de las 9 cuadras de pavimento de la Costanera Norte, inauguraron el Polideportivo en Alberdi con la promesa de construir otro en Banda Norte; y, como si fuera poco, el gobernador benefició a su “tocayo” en el Imperio con un aporte provincial de $55 millones para la puesta en valor de la Maternidad Kowalk, que el año que viene cumplirá cien años.

“Juan Manuel, la semana que viene te anticipo los fondos así lo hacemos rápido, porque con la inflación que hay se tienen que pagar las cosas rápido”, dijo el gobernador, haciendo mínima referencia a la realidad económica nacional. Como resultado de esto, a Llamosas se lo vio exultante: anunció junto al gobernador una obra prometida e importante para su gestión, justo antes de cumplir seis años como intendente.

Lejos del lío

Tanto el gobernador como los integrantes de la comitiva del Panal que llegaron a Río Cuarto no se salieron de guion y esquivaron el bulto del “Ulises-Gate”, tema que salpicó al schiarettismo por las críticas dirigidas hacia el intendente de Córdoba, Martín Llaryora, y que pudieron entorpecer el plan que el PJ cordobés lleva adelante para armar la sucesión del 2023.
Schiaretti estuvo custodiado y siempre detrás de las vallas. El contacto con la prensa fue extremadamente mínimo, por lo que resultó fácil cumplir el objetivo de evitar preguntas incómodas sobre el tema.

Sin embargo, quien pudo ser consultado por el tema fue el ministro de Vinculación Comunitaria, Paulo Casinerio. Eso sí, su respuesta fue una elusión tras otra. “No me corresponde a mí opinar sobre ello”, dijo el ex diputado, quien se notaba visiblemente incomodo con la insistencia sobre el tema.

Lamentablemente para el llaryorismo, desde Río Cuarto no llegaron señales de apoyo en un momento sensible para el intendente cordobés. ¿Acaso el Panal está queriendo darle una lección a quien se posicionaba -y sigue haciéndolo- como su principal candidato para el 2023? Tal vez, el silencio y la falta de definiciones al respecto dijeron mucho más de lo esperado.