Mesa chica de Llaryora propone crear comité de crisis

Con la mira en el 2023, en el municipio creen que es necesario formar un equipo de expertos para contener posibles embates de la oposición en el marco de la campaña electoral y recuperar el manejo de la agenda pública.

Por Yanina Passero

La gira por Estados Unidos del intendente Martín Llaryora continúa con su programa habitual, mientras sus colaboradores manejan la crisis que se desató al filtrarse el pedido de contratación de una productora por $ 43 millones para celebrar el natalicio del cuartetero Ulises Bueno, con un show con entrada libre. La mesa chica del seguro candidato a gobernador de Hacemos por Córdoba repasa la serie de eventos desafortunados que terminaron con la instalación de la sospecha sobre el manejo de los pesos que aportan los contribuyentes.  

Con un poco más de calma, el llaryorismo ya piensa en el día después del “Ulises-gate” con el objetivo de recuperar el manejo de la agenda pública. Mientras continúa la presión por la exigencia de una mayor transparencia en la rendición de cuentas, en el municipio toman como experiencia este revés para plantear la necesidad de crear un comité de crisis. 

Se trata de una figura táctica, un órgano de decisión central para capitanear cualquier situación desafiante para una administración. Permite ordenar y ganar tiempo en la resolución de problemas por parte de expertos en comunicación y de la política. 

La propuesta parte de la carencia y del amateurismo observado para controlar el primer gran desafío público de Llaryora al frente del Palacio 6 de Julio. Puertas adentro del municipio dan cuenta de que fue el propio viceintendente Daniel Passerini quien asumió una actitud proactiva frente al cimbronazo y la tarea poco agradable de dar explicaciones por una situación que no surgió de su ámbito de competencia y que, desde el punto de vista político, tenía como responsable a su contrincante en la interna peronista por la ciudad, el secretario de Gobierno, Miguel Siciliano. 

El carácter prioritario de este comando especializado que le propondrán a Llaryora tras su regreso se basa también en un hecho objetivo. La anticipación de la campaña un año antes ya dio varias muestras gratis de cómo será el juego para llegar al Panal o al municipio capitalino. Con la mira en el 2023, urge a la administración tener un control celoso sobre la política de comunicación, además de mejorar los mecanismos de control sobre las contrataciones como ya adelantaron que harán. 

Por lo pronto, el viceintendente Passerini volvió a referirse al tema durante su visita al Teatro Comedia (ver aparte). Consultado sobre posibles cambios de gabinete, el también titular del Concejo Deliberante relativizó las versiones: “Lo que corresponde es gobernar con responsabilidad, como lo estamos haciendo. Mostrar lo que estamos haciendo. Todo lo que hacemos en la Municipalidad es público, notorio. Y si hay decisiones que tomar son para mejorar la gestión y para que la ciudad salga adelante. En este momento no estamos analizando más que continuar lo que estamos haciendo”. 

Para lo que sigue, altas fuentes del Palacio confirmaron a Alfil que la agenda de eventos públicos programada se mantendrá y negaron una modificación del plan de eventos que buscaban convertirse en un ícono de la administración de Llaryora. Lo cierto es que el énfasis se pondrá, desde ahora, en potenciar la comunicación de la obra púbica que ejecuta el municipio.