Queda lugar para el asombro

Desprendidos de la tradición que obliga a mostrar objetos de arte, el colectivo indonesio Ruangrupa intenta renovar la exhibición Documenta de Alemania, al instaurar en la edición 2022 pautas curatoriales en las que priman los proyectos no individuales y descentralizados.

J.C. Maraddón

Hace 20 años, en junio de 2002, quedaba inaugurada en Kassel, Alemania, la Documenta 11, una de las exhibiciones de arte contemporáneo más trascendentes del mundo, que se realiza regularmente cada cinco años desde los años cincuenta. En aquella ocasión, la función de curador estuvo a cargo del nigeriano Okwui Enwezor, quien fue el primero de origen no europeo en desempeñar esa tarea. En cada edición, la Documenta renueva a la persona que se encarga de dotarla de una orientación, siempre bajo la premisa original de que la creación artística es un factor esencial para la convivencia humana.

Nacido en el continente africano pero residente en los Estados Unidos, Okwui Enwezor avizoró como primordial para el siglo veintiuno la dinámica de las migraciones y la influencia de este fenómeno en el campo cultural, por lo que su mirada en Documenta apuntó a visibilizar los artistas del Tercer Mundo que residían en los países centrales y que desde allí desplegaban su obra. En esa encrucijada donde quienes provenían de un entorno periférico renovaban la escena artística de las ciudades europeas y estadounidenses, enfocó su tarea curatorial este prestigioso crítico y escritor que falleció en 2019.

A dos décadas de aquella Documenta 11, hace algunos días abrió la edición número 15 de este evento, que concita la atención de los expertos porque suele marcar una tendencia hacia la que podrían estar encaminándose las artes visuales. Luego de que en 2017 las actividades se repartieran entre su sede habitual y la ciudad de Atenas, en Grecia, en 2022 la exposición se desarrollará de punta a punta en Kassel, donde las actividades programadas a lo largo de 100 días excederán esta vez el marco de los pabellones destinados a tal fin, para extenderse hacia todos los rincones de esa ciudad de 200 mil habitantes.

Y así como en 2002 la Documenta se atrevió a buscar su curador fuera de Europa, en su versión actual le otorgó esa responsabilidad por primera vez a un colectivo artístico en vez de concentrarlo en una sola personalidad. Unos diez miembros de la agrupación indonesia Ruangrupa han asumido ese compromiso para el que fueron convocados hace tres años, debido a sus meritorios aportes desde comienzos de este siglo como responsables de un espacio creativo en el sur de Yakarta, desde donde se propusieron algo más que fomentar la producción de obra: su objetivo era más bien propiciar el análisis y la crítica.

Como reafirmación de sus propios principios, Ruangrupa ha impregnado a la Documenta 15 de ese espíritu de colectividad que, según ellos evalúan, es clave para que la humanidad enfrente “las consecuencias del colonialismo, el capitalismo y el patriarcado”. Y para ello han apelado al término “lumbung”, que en Indonesia designa al “granero de arroz” donde se almacenan los excedentes de la producción, que luego serán redistribuidos entre la comunidad de acuerdo con criterios predefinidos de forma conjunta. Aplicado al ámbito cultural, el “lumbung” alienta un compromiso interdisciplinario y colaborativo que permita llevar adelante los proyectos artísticos.

Desprendidos entonces de la tradición que obliga a mostrar objetos, los integrantes de Ruangrupa intentan redireccionar la Documenta desde sus cimientos e instaurar pautas creativas pospandémicas en las que primen los proyectos no individuales y descentralizados. Desde Argentina, han sido recabadas dos propuestas que reúnen los requisitos fijados por los curadores: La Intermundial Holobiente presenta  “El libro de las diez mil cosas” (del que participan cordobeses como Lucas Di Pascuale o Leticia Obeid) y Serigrafistas Queer acuden con “Rancho cuis”, una construcción elaborada mediante banderas. Lo importante es que, pese a los pesimistas que afirman que ya todo está inventado, todavía parece quedar lugar para el asombro.