En “modo gestión”, Llamosas le resta ansiedad a su ascenso

El intendente riocuartense esquiva las consultas que lo presionan para definir su futuro político, cada vez más cerca de conocer su lugar en el proyecto de Hacemos por Córdoba camino al 2023. “Nos quedan dos años de gobierno”, afirmó. “Operativo proyección” a menor ritmo, aunque todavía en marcha. Hoy acompañará al gobernador Schiaretti en una recorrida de obras por el Imperio.

Por Gabriel Marclé

Juan Manuel Llamosas, durante la presentación de la temporada de invierno en Río Cuarto.

En la jornada de ayer, el intendente Juan Manuel Llamosas se rodeó de instituciones y empresarios para presentar un plan inédito para la ciudad: el lanzamiento de la temporada turística de invierno en Río Cuarto. Sin embargo, las consultas de la prensa fueron directo a develar su lugar en los planes políticos de Hacemos por Córdoba. La respuesta ante las insistentes preguntas fue tajante: “Hoy no me veo compitiendo en nada”.

Aunque la respuesta formaba parte del rediseñado manual de estilo del PJ cordobés que pide evitar lanzamientos abruptos, la contundencia de la frase no dejó de resonar en los pasillos de la Municipalidad, el Centro Cívico de la Capital Alterna y también del Panal cordobés. ¿Qué tuvo que ocurrir para que uno de los más proyectados del interior tomara la decisión de cortar con la escalada que venía exhibiendo?

Más que un corte en la proyección, es un impasse. Al menos así lo plantean algunos asesores del PJ, quienes aseguran: “No se si existe un buen momento para lanzarse, pero este no lo es”. Según esa lectura, con los buitres dando vuelta -tanto en el frente propio como en la oposición- es probable que cualquiera que transite al grito de “soy candidato” se someta al desgaste, hasta convertirse en una presa fácil de los carnívoros que revolotean. Por esta razón, Llamosas juega al silencio pese a venderse como uno de los intendentes con mejor imagen en el país.

Lo que afecta la posibilidad de la militancia pública por un lugar en la lista es la idea de “ponerse un blanco en la espalda”, como lo advertían fervientemente los hombres más experimentados del oficialismo cordobés y que los abruptos candidatos a la renovación están aprendiendo “por las malas”. El caso de Martín Llaryora en Córdoba es una muestra de esto: la sola atención generada por gastos cuestionados de su gestión puede traer repercusiones negativas para el armado estratégico de cara al 2023.

Quizá sea esta la experiencia que terminó de despertar a Llamosas para que abandonara -al menos públicamente- las declaraciones y juegos de palabras (como el “Lla-Lla” de otros días) que lo mostraban a la espera del ascensor hacia el Panal y no tan pendiente de lo que ocurría en su casa, el Palacio de Mojica. “Sigo enfocado en la gestión. Nos quedan dos años de Gobierno y este fin de semana cumplimos seis años gestionando, así que seguiremos de esta manera”, manifestaba ayer.

De esta manera, el intendente riocuartense le resta ansiedad a su impulso de ascenso, con una escucha activa de los sabios que advierten sobre el riesgo de los lanzamientos abruptos. Tal vez hoy más que nunca, el espanto a quedarse a mitad de camino haga que Llamosas siga más que nunca la línea marcada por su líder Juan Schiaretti y la vieja guardia de Hacemos por Córdoba, la cual repercutió en una frase que el jefe municipal de la capital alterna repite hasta el hartazgo: “no hay proyección sin gestión”.

Aunque le continuaban llegando preguntas que intentaban sacarle algo respecto a su futuro inmediato en la política provincial, Llamosas estaba decidido a no cambiar el eje del “modo gestión” que puso en funcionamiento durante la presentación de ayer. Sin embargo, una mínima consulta lo incentivó a revelar que las posibilidades a las que apunta su plan de ascenso siguen vigentes. Ante la pregunta de si definirá su candidatura próximamente, Llamosas afirmó: “Lo haré cuando sea el momento”.

Con esta última respuesta, el jefe municipal confirmaba que su lanzamiento oficial como aspirante a integrar la boleta del peronismo cordobés en 2023 era algo que ocurrirá tarde o temprano; quizá no en el corto plazo, pero ocurrirá. El secreto detrás de esto es que tampoco dependerá de él y que probablemente su protagonismo en esa definición se limite a una fotografía junto a su líder espiritual. Más allá de eso, también se reafirma que todo lo que aconteció desde el comienzo de año solo fue parte de una previa, una sucesión de acciones que sin decir “campaña” ni “candidato” le sirvieron para posicionarlo en las encuestas.

El momento que eligió el intendente para bajarle el ritmo a su “operativo ascenso” no pudo ser mejor. Hoy se producirá la visita de Juan Schiaretti, con quien recorrerá diferentes frentes de obra e inaugurará un nuevo Polideportivo Social en Barrio Alberdi. Es por eso que su falta de definición sobre una posible candidatura provincial fue lo que ayudó a preparar el terreno para que el gobernador, enfocado en su proyección nacional, pueda evitar consultas y suposiciones referidas al rol de Llamosas en la fórmula del 2023.