Un hit envasado en Mendoza

El grupo Turf acaba de lanzar su propia interpretación de “Lamento boliviano”, un tema del repertorio del grupo mendocino Alcohol Etílico que ya venían tocando en vivo y que ahora han plasmado en un estudio con los mexicanos DLD y bajo la producción de Juanchi Baleirón.

La mayoría de los grandes hits del rock nacional de los años ochenta se inscriben en el repertorio de bandas y solistas afincados en la ciudad de Buenos Aires, que así como se constituye en epicentro de la política y la economía del país, también representó en aquel momento el núcleo desde el que se esparció el boom de ese género musical. No se presta a dudas el carácter porteño de Charly García o Soda Stereo, por ejemplo, en tanto que platenses como Virus o Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fueron asimilados por la vertiginosa escena de la Capital Federal.

En ese monopolio, se visualizan sin embargo algunos otros brotes bonaerenses, como al menos un par de canciones de La Sobrecarga (grupo oriundo de Trenque Lauquen), pero sobre todo se abre un inciso con los temas de la denominada Trova Rosarina, que antes de instalarse en Buenos Aires ya se habían ganado el corazón de la gente.

La letra de “Mirta, de regreso”, una pieza compuesta por Adrián Abonizio, tuvo una llegada masiva en aquel año 1982, cuando se publicó el primer disco de Juan Carlos Baglietto, en el que ese track figuraba como el primero del Lado 1. Si bien desde Córdoba no hubo en ese entonces un flujo cancionero que conquistara gran suceso a escala nacional, tuvimos por aquí nuestro “Córdoba va”, pero sobre todo un éxito que no trascendió en su versión original, aunque se volvió un clásico cuando Carlos La Mona Jiménez lo adaptó al ritmo de cuarteto. “Quién se ha tomado todo el vino”, un blues aclamado en los recitales del grupo local Años Luz, se anota como un himno cuartetero que primero fue coreado en Córdoba, para luego inscribirse entre los grandes aportes del rock autóctono más allá de los límites provinciales, aunque fuese a la manera de un cover.

Algo parecido le sucedió a otra canción que no había escalado mucho más allá del ámbito provinciano, por más que su potencial era muy evidente. Una de las formaciones seminales del rock mendocino de los ochenta, Alcohol Etílico, grabó en 1986 su álbum debut, con el título “Envasado en origen”, donde se destacaba como corte de difusión “Soy como una roca (Lamento Boliviano)”, cuyos autores eran Dimi Bass y Natalio Faingold. Ese grupo no sólo era contemporáneo de los Enanitos Verdes, sino que compartía los nombres de algunos músicos que habían participado como miembros de ambas agrupaciones en los comienzos de sus trayectorias.

En 1994, al grabar su séptimo disco, “Big Bang”, los Enanitos Verdes contaban como tecladista a Horacio Gómez, un ex miembro de Alcohol Etílico. Y fue entonces que se les ocurrió versionar el que había sido el mayor acierto de sus comprovincianos, al que renombraron como “Lamento boliviano”. No hace falta aclarar que ese registro se convirtió en un hit internacional, ya que la banda liderada por Marciano Cantero tenía miles de seguidores en México y, una vez que cobraron fama en ese país, el reconocimiento se hizo extensivo casi de inmediato a todos los mercados de habla hispana.

Quizás en busca de lograr el mismo objetivo, los Turf acaban de lanzar su propia interpretación de “Lamento boliviano”, que ya venían tocando en vivo y que ahora han plasmado en un estudio con los mexicanos DLD y bajo la producción de Juanchi Baleirón, mandamás de Los Pericos. Con este guiño de Turf a esa canción envasada en Mendoza, queda más que claro que no todo lo que brilló en el rock nacional de los ochenta se gestó en Buenos Aires. Y que el interior tuvo su protagonismo en eso de popularizar un estilo musical que hasta entonces se refugiaba en los circuitos independientes.