Ley agroindustrial: diputados de Schiaretti cruzaron a Domínguez

Tras la exposición del ministro de Agricultura en comisión, el bloque Córdoba Federal objetó en duros términos el proyecto. “Es un decálogo de muy buenas intenciones, pero está vaciado de un elemento fundamental que es la falta de confianza de parte de los actores principales”, dijeron.

Por Yanina Soria

El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Julián Domínguez, pasó por la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados donde expuso sobre el proyecto de ley de Fomento al Desarrollo Agroindustrial Federal, Inclusivo, Sustentable y Exportador.

En ese contexto, el funcionario indicó que la iniciativa es una construcción colectiva, surgida desde el sector privado y articulada con el sector público, que «recoge el sentimiento federal para que Argentina pueda impulsar la estrategia de generación de valor». «Actuaría como un disparador de rendimiento de producción, de productividad y sobre todo de industrialización. Queremos generar mucho más valor a nuestras exportaciones y estamos trabajando para ello», dijo.

Domínguez argumentó que el proyecto tiene como objetivo promover el incremento de la inversión y el empleo, impulsar la producción y la competitividad de los distintos sectores que forman parte de las cadenas agrobioindustriales, las exportaciones y conservar el capital natural del suelo en el marco de las buenas prácticas y las medidas de adaptación al cambio climático. Con esa meta, la iniciativa establece un régimen de fomento que regirá por 5 años con posibilidades de prórroga por 5 años adicionales.

Frente la exposición de Domínguez hubo reacciones en la oposición, y uno de los primeros bloques en manifestar sus objeciones y diferencias con lo planteado fue el espacio de Córdoba Federal.

Desde el frente legislativo que reporta directamente al gobernador Juan Schiaretti, y que integran Carlos Gutiérrez, Natalia de la Sota e Ignacio García Aresca, cruzaron al ministro por sus declaraciones.

“El plan agroindustrial es un decálogo de muy buenas intenciones que no pueden no compartirse, pero está vaciado de un elemento fundamental que es la falta de confianza de parte de los actores principales que son los productores, quienes ¡oh sorpresa!, no están presentes ni representados en la elaboración de ese plan agroindustrial”, arrancaron declarando los cordobeses.

Los schiarettistas aseguraron que los productores no estuvieron presentes en la elaboración porque están en desacuerdo con que “no se incorporen instrumentos fundamentales que le darían vida, compromiso y confianza: cómo por ejemplo, la consideración de las retenciones”.

El bloque que preside el riocuartense, Carlos Gutiérrez, consideró que no es posible tener confianza cuando- dijeron- no hay respuesta convincente del propio ministro sobre el faltante de gasoil, la situación de los biocombustibes, y la incorporación de un aumento del corte de apenas el 5% por solo 60 días.

“Es como si la planificación de la capacidad ociosa y la puesta en marcha para mayores producciones fueran cuestiones que se manejan con una llave que se prende y se apaga. No hay certeza respecto de los tantos temas del campo, un sector que todos los días recibe amenazas como la de la suba de retenciones. Además, aparece, otra vez, la idea de que un jugador (Vicentin) es asumido por el Estado como empresa testigo, siendo que es representante de un escaso 15 por ciento del mercado”, opinaron los cordobeses.

Se sabe del vínculo y alianza que el peronismo cordobés supo tejer a lo largo de éstos en el poder provincial con el campo; sin embargo, en los últimos meses la defensa ejercida por el gobernador Schiaretti frente a lo que consideran “desaciertos” de la Nación hacia el sector, fue mucho más efusiva y pública.

Todo lo que Córdoba se pueda despegar y diferenciar de Nación, será explotado por los referentes del cordobesismo. Y particularmente en el abordaje del gobierno kirchnerista con el campo, radica una de las diferencias “insalvables” que el mandatario cordobés dice tener con el gobierno nacional y por la cual resulta inimaginable (al menos por ahora) algún tipo de acercamiento político.