Hay algo más que agregar

El director Danny Boyle también quiso incursionar en el recuerdo de la epopeya del grupo punk Sex Pistols, a través de una miniserie que fue estrenada el 31 de mayo en la plataforma Hulu, donde son actores quienes se ponen en la piel de los personajes que protagonizaron la leyenda.

J.C. Maraddón

Mientras estaba transcurriendo, la breve aventura del grupo punk británico Sex Pistols ya tenía elementos que la convertían en leyenda. Con más razón se transformó en eso después, cuando la banda se desintegró y uno de sus miembros emblemáticos, el bajista Sid Vicious, falleció de sobredosis de heroína, mientras esperaba ser juzgado por la muerte de su novia Nancy Spungen. En apenas tres años, esos jóvenes marginales londinenses habían desafiado todas las normativas de la industria discográfica y de la misma sociedad británica, además de poner patas para arriba a un establishment rockero que había olvidado las ínfulas rebeldes de sus orígenes.

Muchas veces contada en cualquiera de los formatos disponibles, esa historia iba mutando según quién fuera el que ofrecía su testimonio y a quién perteneciera la perspectiva para la interpretación de los hechos. Tal vez lo que hacía falta era dejar que pasaran los años hasta que se asentase el polvo que había levantado la escaramuza de la punkitud. Y animarse a compatibilizar todas las versiones hasta encontrar el hilo conductor que diese cuenta de lo sucedido. Entre tanto, por supuesto, desde el momento mismo en que los Sex Pistols se disolvieron, se sucedieron artículos, libros, documentales y filmes de ficción que narraban aquel jubileo punk.

La explicación más repetida apoya gran parte de la responsabilidad en Malcolm McLaren, un personaje clave en la escena alternativa inglesa de mediados de los años setenta: tras fracasar como manager del grupo estadounidense New York Dolls, decidió aplicar las ideas del situacionismo en el diseño de indumentaria y junto a su pareja, la talentosa Vivienne Westwood, abrió la tienda Sex, de la que eran habitués los futuros integrantes de Sex Pistols. Allí se le ocurrió que ellos podían animar una formación para promover sus devaneos incendiarios, utilizando la música como medio para darse a conocer.

También hay quienes centran la atención en el cantante John Lydon, que bajo el seudónimo de Johnny Rotten encarnaba el summum de la ideología punk, promoviendo la destrucción y la anarquía. O en Sid Vicious, un fan del grupo que por el magnetismo de su look fue invitado a sumarse en el bajo. Su temprana muerte, señala esta hipótesis, no hizo sino cumplir la profecía del “no futuro” que repetía en su estribillo el tema “God Save The Queen”. Durante mucho tiempo, estos fueron los puntos de vista que mayor consenso obtenían entre los expertos y los fanáticos.

En 2016 apareció el libro “Lonely Boy”, una autobiografía de Steve Jones en la que el guitarrista de los Sex Pistols echaba luz sobre sucesos de su vida privada y aportaba una mirada propia acerca del mito creado en torno a la banda. Respaldado en esta reciente contribución, el director Danny Boyle quiso incursionar otra vez en el recuerdo de la epopeya del punk, a través de la miniserie “Pistol”, estrenada el 31 de mayo en la plataforma Hulu. Con actores que se ponen en la piel de los personajes históricos, la producción actualiza la memoria para consumo de las nuevas generaciones.

En tal sentido, es relevante el rol que se les otorga a algunas mujeres que participaron de esa fugaz e intensa rebelión. En especial se rescata a Chrissie Hynde (luego cantante de The Pretenders) como una de las empleadas que atendía al público en Sex y que se vinculaba allí con Steve Jones, a quien impulsaba a evolucionar como artista. Además, se subraya a Vivienne Westwood como verdadera conciencia revolucionaria de un Malcolm McLaren cautivo del marketing. Aunque podía creerse que ya no había más nada que agregar sobre los Sex Pistols, Danny Boyle hace un esfuerzo denodado por demostrar lo contrario.