Pihen prepara manifestación y Urbano quiere central propia

La normalización en modo guerra fría. Desde el sector opositor a Pihen anuncian la “CGT Deán Funes” en la sede de AGEC. La Regional Cordoba quiere superar la etapa de la rosca y prepara documento y marcha para el 1 de julio.

Por Bettina Marengo

El proceso de normalización de la CGT Regional Córdoba quedó en una especie de stand by con final abierto luego de la última cumbre entre la actual conducción de la central, con José Pihen (SEP) a la cabeza, y el sector que lideran Rubén Urbano (UOM) y Pablo Chacon (Comercio).

Ahora Pihén y sus adjuntos están enfocados en la organización de una jornada de lucha por la actual coyuntura económica y en contra del impacto de la inflación en el bolsillo de los trabajadores, que podría llevarse a cabo el 1 de julio, día en que cumple el 48 aniversario de la muerte del general Peron.

Hasta ahora, pero esto está en plena discusión, la idea es producir un documento con consideraciones críticas sobre los gobierno nacional y provincial, a las patronales, y con duros cuestionamientos a los formadores de precios.

Lo que hay es paz armada. La opción que se cayó la semana anterior tras la citada cumbre que se produjo en la sede histórica de la central fue la propuesta de un triunvirato integrado por Pihén, Urbano y Edgar Luján, de Camioneros, gremio que integra la Regional Córdoba pero que está cerca del sector opositor. Para la CGT, esa conformación 2-1 fue inaceptable por lo que pidió que el titular de UOM se baje a una secretaría adjunta, propuesta a su vez rechazada. Esto fue lo que detuvo por ahora a los secretarios generales del triunvirato nacional, Héctor Daer y Pablo Moyano, que iban a venir a Córdoba junto a Abel Furlan, de la UOM nacional, a terminar de cerrar la por ahora incierta normalización de la central cordobesa.

Así las cosas, Urbano, Chacón, Luz y Fuerza y otros gremios presentarían en los próximos días la CGT Deán Funes que funcionará en el gremio de Comercio (ubicado en la calle que le da el nombre a la central) que no tendrá conducción formal “hasta que la CGT nacional se la otorgue”.  En una jugada fuerte que busca presionar a Pihén y los 73 gremios organizados en la central, cuya conducción no es reconocida por la CGT nacional que conduce Daer, Moyano y Carlos Acuña. La nueva central, que ocupa el lugar de la raída CGT Rodríguez Peña, tiene una veintena de gremios por detrás, según sus organizadores, y la apuesta (o con lo que juega para presionar) es que el secretariado nacional la legitime como la regional cordobesa. “La CGT Dean Funes va a estar tan acéfala como la de Pihén”, provocan desde la conducción nacional. Otro elemento de presión es una deuda que el triunvirato nacional le reclama a la conducción oficialista en concepto de cuotas no pagadas como confederación de gremios. La advertencia de una intervención federal siempre está latente, pero implicaría igual medida en la regional Santa Fe, donde tampoco se logran conciliar posiciones.

Del lado de la Regional Córdoba aseguran que se hicieron todos los recorridos posibles para lograr la unidad, pero destacan la base de 73 gremios, la mayoría confederados, que respaldan la conducción de Pihén. “No podemos seguir en la rosca de la interna, tenemos cuestiones gremiales de qué ocuparnos”, indicó una fuente oficialista que habló con Alfil. De ahí salió la decisión de una marcha o manifestación cuya base sería la sede histórica de Vélez Sársfield y 27 de Abril. Las puertas para un acuerdo, sobre la base del peso de los 73 gremios que integran la regional y con la decisión de que Pihén mantenga la conducción hasta 2023 si no hay fumata blanca, están abiertas, aseguran en el viejo y mítico edificio del centro.