El último deseo

La noticia del fallecimiento de la cantante estadounidense Julee Cruise, ocurrido hace un par de semanas a los 65 años, nos retrotrajo a aquella primavera de tres décadas atrás en la que por fin pudimos ver a los B-52’s en directo, con ella como reemplazante de Cindy Wilson.

J.C. Maraddón

El 12 de octubre de 1985, víctima de complicaciones relativas al Sida, moría a los 32 años el guitarrista Ricky Wilson, uno de los miembros fundadores de la banda The B-52’s, que había sido clave dentro de la nueva ola estadounidense de finales de los setenta y principios de los ochenta. Wilson había alcanzado a grabar su participación en el álbum “Bouncing Off the Satellites”, junto a su hermana Cindy, Kate Pierson y Fred Schneider en voces y Keith Strickland en bajo, teclados y percusión. La pérdida de este instrumentista dejó al grupo devastado y los sobrevivientes decidieron poner en pausa una carrera que había sido exitosa.

Sin embargo, todavía los esperaba un regreso atronador. Como cuarteto, en 1989 publicaron bajo la producción de Nile Rodgers “Cosmic Thing”, un álbum que no sólo los devolvió a la palestra, sino que además los situó en posiciones de avanzada en los charts de ventas, sobre todo a partir del single “Love Shack”, cuyo videoclip tuvo una difusión que hoy se definiría como “viral”. Y es que, pese a la desgraciada circunstancia que habían debido atravesar, los B-52’s volvieron con el ritmo y la alegría que siempre los habían caracterizado. Y el júbilo que transmitían sus hits hizo el milagro de que renaciera su fama.

El último corte extraído de ese disco fue el tema “Roam”, en el que las dos chicas entonaban una letra que había sido escrita por Robert Waldrop, un diseñador amigo de los músicos que había creado la portada del disco debut de la banda. Allí el mensaje insta a andar en libertad “por el mundo, sin alas ni ruedas, a través de los continentes, rompiendo fronteras”, un empuje vital que se completa con una melodía emotiva y una base que contagia su energía a quien le presta atención.

El domingo 8 de noviembre de 1992, los B-52’s se presentaron por primera vez en la Argentina, como parte de un festival que esa noche también anunciaba en la cancha de Vélez a Los Auténticos Decadentes y Os Paralamas. A esa altura, Cindy Wilson se había apartado del grupo para dedicarse por completo a la crianza de sus hijos. En su reemplazo, había ingresado la cantante Julee Cruise, quien como solista había cobrado relevancia un par de años antes gracias al tema “Falling”, que era la canción principal de “Twin Peaks”, una serie de culto que estaba dirigida por el siempre sorprendente David Lynch.

En aquella actuación porteña, Julee Cruise lució una coqueta gorra negra y cantó con un especial entusiasmo “Roam” junto a Kate Pierson: aunque los allí presentes no lo supieran, ella era una antigua fan del de grupo y esa era precisamente su canción favorita dentro del repertorio que ahora le tocaba interpretar en escena. Los aplausos de las 40 mil personas que asistieron a ese show coronaron la performance de una formación que en 1994 recuperaría a Cindy Wilson como vocalista, con lo que quien la había sustituido podía concentrarse otra vez en su propia carrera.

Para los que estuvimos esa vez en Vélez como parte del público, la noticia del fallecimiento de Julee Cruise, ocurrido hace un par de semanas a los 65 años, nos retrotrajo a aquella primavera de tres décadas atrás en la que por fin pudimos ver a los B-52’s en directo. Y esa postal noventosa de nuestra memoria, que se conserva intacta a pesar del paso del tiempo, encontró su constatación a través de un mensaje publicado en redes por la pareja de Cruise, el escritor y periodista Edward Grinnan, donde nos enteramos de que su último deseo había sido morir escuchando “Roam”.