Empate en el primer choque entre el Suoem y Llaryora

El cacique de los municipales obtuvo una oferta que emparda la inflación. El conflicto, que no acarreó ningún costo para los manifestantes, le ofreció un teatro inmejorable para empezar a reconstruir su poder al frente del sindicato. El Ejecutivo, por su lado, ni siquiera puso en discusión los recortes que impuso durante la pandemia.

Por Felipe Osman

El conflicto que durante dos semanas paralizó el centro de la ciudad y que entró en suspenso el último jueves con la conciliación obligatoria dictada por el ministerio de Trabajo de la Provincia empezó ayer a llegar a su fin.

El Ejecutivo llevó a la mesa una oferta mejorada, que se acercó bastante a las pretensiones del Suoem. O, al menos, a las que el sindicato planteaba para la recomposición del tramo enero-mayo.

Frente a una inflación acumulada del 29,3 por ciento en lo que va del año, el municipio ofreció una recomposición del 15 por ciento, retroactiva a mayo, y otra del 10 por ciento, a liquidarse con el salario de junio. En julio, finalmente, el Ejecutivo se comprometió a reconocer un reajuste que emparde la inflación del primer semestre.

Las pretensiones del sindicato para los primeros cinco meses del segundo semestre quedaron en suspenso, y la próxima negociación –se espera- respetará la lógica que se impone hasta el momento, de conceder los reajustes a plazo vencido.

El Suoem, por su lado, convocó a una asamblea de delegados para que la oferta del Ejecutivo baje a las bases para su aprobación. Los baqueanos del sindicato hacen dos observaciones: la primera, la convocatoria de una asamblea de delegados adelanta la intención de la conducción de hacer pasar la propuesta. Si en lugar de ella se hubiera convocado a una asamblea general, las cosas podrían haberse salido de su curso.

La segunda, para Daniele no sería nada sencillo volver a sacar a los municipales de las reparticiones para retomar la protesta. Hay, explican, una inercia difícil de superar, tanto para tomar las calles como para imponer una tregua. De hecho, hay quienes dudan de que la conciliación obligatoria haya sido instada, subterráneamente, por la propia conducción, ante la posibilidad de que, de sostenerse las manifestaciones, pudieran haber empezado los desbordes.

Del lado del Ejecutivo hay distintas variables a tener en consideración para merituar el saldo del conflicto.

Por un lado, Daniele consiguió un escenario inmejorable para mostrarse firme al frente de una seguidilla de movilizaciones en las que consiguió una amplia convocatoria. Esto resulta invaluable para el líder del Suoem, que tras dos años de derrotas y un significativo drenaje de afiliados necesitaba empezar a reconstruir su poder gremial, activar todas las terminales de su estructura y demostrar a las bases que, bajo su liderazgo, la protesta vuelve a ser una herramienta de presión capaz de interpelar al municipio.

Esto representa un retroceso relativo para la gestión, que venía imponiendo sus posiciones sin casi necesitar hacer concesiones y que en lo que queda de mandato deberá lidiar con un Suoem que empieza a reagruparse.

Sin embargo, el saldo del conflicto tampoco puede ser visto como una derrota para el Palacio 6 de Julio.

En términos estrictamente numéricos, el Suoem no consiguió un aumento de sueldo, sino un reajuste inflacionario en el cual, además, parte de los incrementos recién impactarían en el básico a partir de septiembre. Por otro lado, si se compara la propuesta del Ejecutivo con el reajuste pactado con otros sindicatos estatales como en SEP o la UEPC, que lograron un 30 por ciento para el primer semestre del año sin necesitar ni un día de protesta, tampoco parece razonable calificar como un triunfo sobre el Ejecutivo al acuerdo que, todo indica, los municipales rubricarían entre esta semana y la semana próxima.

Finalmente, hay dos aspectos por destacar. El primero, el gremio no experimentó costo alguno por tomar el centro de la ciudad durante dos semanas. No hubo, como si los hay en la Provincia, descuentos para quienes en lugar de cumplir sus funciones deciden utilizar a los vecinos como herramienta de presión. El segundo, el Ejecutivo ni siquiera necesitó llevar a la mesa de discusión los recortes que instrumentó sobre el sindicato durante la pandemia. Recortes cuya resistencia supo ser, recordarán quienes apenas busquen en su memoria, la causa primera por la cual Daniele buscó su regreso.