UCR busca mostrar acuerdo y unidad en la Convención

Ayer se negociaba ampliar la Mesa Ejecutiva para llevarla de siete a trece integrantes

Mientras ayer se negociaba la posibilidad de ampliar la Mesa Ejecutiva de 7 a 13 miembros, para facilitar los acuerdos en la elección de las nuevas autoridades de la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical, lo que todos ratifican es que Gastón Manes, el hermano de Facundo Manes, será el presidente.

La ampliación de la Mesa, si se confirma, podría permitir que el radicalismo cordobés ocupe una de las sillas en el reparto.

Los convencionales nacionales que votarán hoy serán más de 300. La Convención Nacional es uno de los dos órganos de conducción partidaria, además del Comité Nacional.

Los convencionales radicales están citados desde las 15 en el Teatro Municipal Coliseo Podestá de La Plata para elegir al sucesor del actual titular de la Convención, el cordobés Jorge Sappia.

Gastón Manes será el nuevo titular del cuerpo al lograrse los acuerdos internos para consagrar una lista de unidad que reparta los cargos entre los distintos sectores partidarios.

El sector mayoritario del partido, referenciado en Gerardo Morales, titular de la UCR, sostiene la postulación de Gastón Manes, también respaldado por el sector de Evolución, minoritario en la estructura partidaria y que responde al senador nacional Martín Lousteau.

A la hora de los discursos está previsto que tomen la palabra los titulares de los bloques del radicalismo en Diputados, Mario Negri, y en el Senado, Luis Naidenoff. También podría hablar Alfredo Cornejo, otro de los presidenciables del espacio y titular del Interbloque de Cambiemos en el Senado, mientras que los discursos finales correrían por cuenta de Morales como titular del partido y del propio Gastón Manes, ya en su rol de titular de la Convención.

La Convención Nacional de la UCR es uno de los dos órganos de conducción del radicalismo, y tiene entre sus atribuciones establecer la política de alianzas del espacio, e incluso la protestar de elegir al candidato presidencial en caso de que no existiera la instancia de las PASO.

De hecho, en la Convención Nacional realizada en la ciudad entrerriana de Gualeguaychú en 2015, en los comienzos de Cambiemos como coalición política, la UCR decidió unirse al PRO y a la Coalición Cívica y conformar Juntos por el Cambio.

Sus miembros duran cuatro años en sus funciones y pueden ser reelegidos. Entre sus atribuciones, la Convención también es responsable de actualizar los aspectos “dogmáticos” de la UCR, es decir elaborar y sancionar el programa del partido para cada período presidencial y las reformas que en cada oportunidad sean necesarias.

Desde el punto de vista político, el radicalismo intentará mostrarse unido ante la sociedad y como una pata previsible de Juntos por el Cambio, en momentos en que el PRO se debate entre las posturas divergentes que expresan Horacio Rodríguez Larreta y Mauricio Macri, y que ambos salieron a explicitar en decenas de reportajes que brindaron en las últimas horas.

Si bien el radicalismo tiene sus diferencias internas –de hecho hay dos bloques en la Cámara de Diputados, uno conducido por Mario Negri y otro por Rodrigo de Loredo-, también es cierto que hay un trabajo conjunto entre los distintos sectores que permitieron consensuar una lista de unidad para que Morales esté al frente del partido y ahora para que el hermano de Manes haga lo propio en la Convención.

En el marco de la interna del PRO, el radicalismo está más cerca de Horacio Rodríguez Larreta y más alejado del ex presidente Macri.

Martín Lousteau y su sector del radicalismo es de hecho el principal socio político de Larreta en la Ciudad, y el miércoles ambos compartieron un acto con fuerte contenido electoral por el 25 de mayo.

El alcalde porteño también se mostró días pasados con los tres gobernadores radicales –Morales, Gustavo Valdés y Rodolfo Suárez- entre otras cosas para mandarle un mensaje a Macri, quien había sugerido puertas adentro del PRO que el partido tenía que recuperar su impronta original y por ende alejarse de las posturas del radicalismo.