Estelar: Daniele vs. Llaryora (sin pandemia)

Madura el conflicto municipal. Las distintas reparticiones empiezan a resentir los servicios y amenazan con movilizar. El primer cruce entre el intendente y el cacique de los municipales (sin pandemia) servirá para medir las fuerzas del gremio y su incidencia en las Bases Operativas. Todos adelantan, sin embargo, que el “combate de fondo” llegará cuando el Suoem vaya por la efectivización de becarios.

Por Felipe Osman

El Sindicato Municipal ya realizó, la semana pasada, asambleas sectoriales. Luego, a principios de esta semana, una asamblea general. Y ahora renueva el cronograma de asambleas por repartición. No quedan demasiadas jugadas antes de que el conflicto rompa el molde y empiecen las manifestaciones constantes y sonantes, esas en las que el Suoem deja de mostrar los dientes y muerde. De lo contrario, sus afiliados podrán empezar a convencerse de que más que un conflicto Daniele baila con el Ejecutivo un minué bien conversado y con fintas y amagues de cotillón.

Un dato: las planillas de liquidación se cierran por estos días, con lo cual, si no hay fumata blanca pronto en el Palacio 6 de Julio, cualquier aumento/reajuste quedará postergado para principios de julio. Bueno para el municipio. Malo para los municipales.

Por otro lado, cierto es que sumar al ya complicado tránsito del área central una seguidilla de movilizaciones del sindicato tampoco sería precisamente motivo de festejo para los vecinos y los comerciantes ni, por añadidura, para la gestión. En cualquier caso, una de cal y una de arena.

Aun así, sorprende la distancia que existe entre la demanda de los municipales, de 30 por ciento de reajuste por el período que va de enero a mayo, intentando ganarle tres o cuatro puntos a la inflación, y la oferta del Ejecutivo, significativamente más modesta que el IPC. Es claro que con pretensiones tan alejadas no se puede achicar de la noche a la mañana.

Daniele, por su lado, embarcado en la misión de rearmar un Suoem diezmado durante la pandemia, debe agradecer la oportunidad de ir a un conflicto. Aún si terminara siendo uno de baja intensidad, nada mejor que un “motivo de lucha” para reconstruir poder gremial y volver a cohesionar a la tropa pensando en el futuro, cuando tenga que ir por la efectivización de becarios, o su recategorización como contratados, ya en tránsito hacia el pase a planta.

Del otro lado, a ningún Ejecutivo conviene un incremento de la conflictividad gremial, aunque es probable que el peronismo esté en mejores condiciones de soportarlo ahora que después, cuando tenga que poner a la gestión un broche que lo potencie para dar el salto provincial.

En cualquier caso, el conflicto municipal que asoma tendrá, de cobrar real magnitud, una serie de diferencias con los choques previos, que el sindicato y el Ejecutivo mantuvieron entre mayo y noviembre de 2020.

En primer lugar, será el primer choque sin pandemia, que fue referida por el sindicato como una circunstancia vilmente aprovechada por la gestión para ajustar las partidas salariales mientras los municipales estaban prácticamente imposibilitados de resistir las medidas, fuera de puestos de trabajo que no dudan convertir en barricadas cuando lo juzgan necesario, y durante varios meses incluso inhibidos, por la emergencia sanitaria, de realizar movilizaciones.

Correlativamente, también será la primera vez que las segundas y terceras líneas de la gestión experimente de cerca un conflicto con el Suoem en las reparticiones, boicoteando la gestión y buscando maximizar daños en el funcionamiento de cada oficina.

Pero además será el primer conflicto con Daniele otra vez formal y materialmente al frente del Suoem. Y el gremialista tendrá que dar muestras a sus representados de cómo cambian las cosas cuando él es el que lidera la bataola.

Finalmente, será de particular interés ver cómo evoluciona el conflicto en las Bases Operativas creadas por la gestión en la órbita de seis de los catorce CPC de la ciudad. Es que el plan de desconcentración operativa del municipio fue históricamente resistido por el sindicato por desarticular el poder de las Áreas Operativas, fuerza de choque del Suoem, y hay quienes sospechan que la desconcentración pudo hacerse real gracias a una aceitada cooperación con el gremio, que habría tenido injerencia en la selección del personal que ahora se desempeña en los obradores. Si hay conflicto (de verdad), podrá medirse la certeza de esas acusaciones de la oposición gremial dependiendo de cuán beligerantes se muestren esas dependencias