PRO macrista presiona en JpC con “transversalidad” política

Dos de los tres precandidatos a la gobernación se muestran con alfiles del gobernador Juan Schiaretti y el intendente Martín Llaryora.

Por Yanina Passero

Juntos por el Cambio en Córdoba continúa con la redacción de las reglas que ordenarán la competencia entre los candidatos que propongan los seis partidos miembros, en caso de que no lleguen a un acuerdo para los principales lugares de la pulseada de 2023. Los técnicos designados trabajan con el margen suficiente que le aporta la incertidumbre sobre la fecha electoral, aún bajo siete llaves en El Panal. Por el momento, se entretienen analizando presupuestos de impresiones de boletas y otros gastos para sostener un proceso que tendrá que ser solventado por los protagonistas.

Mientras, las recorridas de instalación de los precandidatos y las negociaciones apresuradas están a la orden del día. A las dificultades propias de la confección de un reglamento que conforme a todos y que evite la diáspora posterior a la interna, otros suman la necesidad de discutir una cláusula de gobernabilidad.

En concreto, sugieren que al método de selección interna de exponentes electorales se sume otro reglamento que indique cómo se va a repartir el poder entre los socios, claro, si pueden ganarle al elegido para la sucesión del gobernador Juan Schiaretti, hasta ahora, Martín Llaryora. La recomendación llega desde el kilómetro cero del cambio.

Paralelamente a ese reglamento interno, tiene que firmarse un pacto de gobernabilidad. Aquel que va a ganar, ¿cómo reparte el poder después? ¿Cómo se reparte la administración provincial? ¿Quiénes son los hombres? ¿Quién los elige? ¿Cuántos ministerios van para un partido, cuántos para otro? ¿Cómo se seleccionan a cada uno de los ministros que van a estar dirigiendo ese equipo? Tienen que estar acordados de antemano”, tal fue la sugerencia del precandidato a gobernador por el PRO y actual intendente de Marcos Juárez, Pedro Dellarossa, en declaraciones a un medio local.

En la continuidad de su razonamiento, el hombre que buscará traspasar el poder a la presidenta del Concejo Deliberante, Sara Majorel, el domingo 11 se septiembre, realiza una comparación peligrosa: “Supongamos que Juez gana la interna de JpC, o yo, después viene la otra gran pelea entre los partidos. Es un gran motivo de discusión y puede llegar a pasar lo que le pasa al presidente de la Nación. Que, por hacer una alianza para obtener el poder, por el poder mismo, hace dos años y medio que se vienen peleando quien se queda en cada una de las áreas, para ver quien se queda una caja de la nación. ¿Y gobernar? Se olvidaron. Hace dos años y medio que se están peleando. No les queda más tiempo para reaccionar y gobernar el año y medio que les queda”.

Decíamos, los paralelismos alimentan el margen de duda que el electorado cordobés puede albergar sobre la conveniencia o no de “cambiar” en Córdoba una administración provincial que conoce hace más de 20 años y que se despide con altísimos índices de aprobación popular. Dellarossa, con este pedido apresurado de distribución de un poder que hay que ganar en primer lugar, no hace más que ponderar el activo de Hacemos por Córdoba: la previsibilidad, más allá de las internas domésticas.

Pero no todo quedó allí. Los coqueteos del intendente que se referencia con el expresidente Mauricio Macri se desparraman en la línea de tiempo. El fin de semana pasado, Dellarossa se reunió con su par de la ciudad de San Francisco, Damián “Peta” Bernarte. Si bien dijo que hablaron de experiencias de gestión, la cita que acompaña los posteos son sugerentes y suficientes para encolerizar a los aliados que se preparan para lograr el recambio de signo político en la ciudad cabecera del departamento San Justo. “Los cordobeses necesitamos más consensos sin distinción de banderas políticas que nos permitan mirar más allá”, redactó en prosa transversal.

En la misma línea se anotan dos referentes directos de Macri en Córdoba. Los precandidatos a la gobernación e intendencia, Gustavo Santos y Soher El Sukaria, caminaban la senda de los límites difusos de un electorado compartido con HpC. La diputada comparte agenda de trabajo con ministros de la primera línea, mientras que el flamante director para las Américas de la Organización Mundial de Turismo fue invitado a compartir la mesa con los alfiles de Schiaretti en la Fundación Mediterránea la semana pasada. Ayer, en el acto oficial por la efeméride patria, la dupla amarilla fue invitada a compartir la primera fila de autoridades.

El Sukaria y Santos compartieron la foto oficial con el vicegobernador a cargo del Ejecutivo, Manuel Calvo; el intendente de Córdoba, Martín Llaryora; el presidente provisional de la Legislatura, Oscar González, entre otros ministros encabezados por la responsable de la coordinación del gabinete provincial, Silvina Rivero.

Concordia institucional apta para el fuego de artificio político.