Paritaria Suoem: Daniele mide su capacidad de presión

La paz gremial alcanzada por Llaryora, que ya había empezado a resquebrajarse con el conflicto del transporte, cruje ahora con la paritaria de un Suoem obligado a demostrar que el regreso de Daniele significó algo. El gremio convocó a tres concentraciones para medir su fuerza. En la mesa, el Ejecutivo es optimista, pero los números a uno y otro lado del mostrador son lejanos.

Por Felipe Osman

Con una inflación acumulada de 21,3 puntos durante el primer cuatrimestre (si se toma el IPC Córdoba, 20,6), y un mes de mayo en el que nadie espera una gran caída del índice, la paz gremial que Llaryora supo construir y sobre la cual venía desarrollando sin contratiempos su plan de gobierno desde noviembre del 2020, acaba de entrar en crisis.

La primera estocada a esa paz llegó, como no podía ser de otra manera, desde la UTA, aunque el desbalance que generó el cortocircuito es consecuencia exclusiva del deforme sistema de distribución de subsidios al transporte que el gobierno nacional ha cincelado durante los últimos veinte años.

En términos estrictos, la UTA no pide en el interior ni más ni menos que lo que los choferes cobran en el AMBA. El problema es que allí el sistema de transporte es asistido prácticamente sin limitaciones por el Tesoro Nacional -es decir, por los tributos que pagan todos los argentinos-, mientras que en el interior cada quién tiene que arreglárselas como pueda, sin las prebendas que la Casa Rosada garantiza sólo a los votantes que residen en el conurbano bonaerense.

El segundo cimbronazo, mientras tanto, llega desde el Suoem, el gremio que supo retroceder sin pausa con Beatriz Biolatto a cargo de la Secretaría General y que ahora, con el “regreso” de Rubén Daniele a la conducción formal del sindicato, espera demostrar al Ejecutivo cuántos pares son tres botas.

De hecho, la advertencia ya fue enviada. En un video que por estas horas se multiplica en los grupos de WhatsApp del sindicato se puede ver al histórico cacique de los municipales prometiendo poner al Ejecutivo en la siguiente disyuntiva: “o lo arreglamos por las buenas, o lo arreglamos por las malas”.

Pero más allá de la amenaza, que aunque no sorprende a nadie todavía parece seguir encandilando a los municipales, el sindicato dispuso entre ayer y hoy tres asambleas sectoriales en Alumbrado Público (Áreas Operativas y Ambiente), en las oficinas municipales emplazadas en 27 Abril 784 (Áreas Administrativas, de Educación y Jardines Maternales), y en el CPC Mercado (empleados de CPCs y Salud). La intención es medir el acompañamiento con el que Daniele contaría si decidiera ir a un conflicto con movilización.

No es un recaudo tomado en vano. A pesar de la gran diferencia con la que Daniele logró imponerse en las últimas elecciones, hay detalles que no pasaron desapercibidos para el experimentado gremialista, y uno de ellos fue una bajísima participación de los afiliados, que no se alejó del 50 por ciento.

En conclusión, la diferencia con la oposición fue abismal. Pero contra la apatía de los municipales, perdieron todos.

A eso se vienen sumando un cúmulo de situaciones que tienen el efecto de disminuir progresivamente el poder del sindicato. Una de ellas no es nueva, pero persiste. El gremio se sentará a negociar, a diferencia de como lo hacía antes de la pandemia, sin conocer los números finos del municipio. Esa información que el Ejecutivo supo blindar durante la pandemia permanecería ajena al sindicato.

Pero más allá de esto, cada semana se suceden novedades que mellan el poder del gremio, principalmente, reduciendo las funciones que desempeñan empleados de planta por efecto de la digitalización. Dos ejemplos recientes: la renovación on-line del carnet de conducir y la implementación de multas que se generan en faltas constatadas mediante cámaras de seguridad.

Cada uno de estos avances deja obsoletos decenas de escritorios en diferentes reparticiones.
Otro síntoma: el sindicato ha salido a pedir a los municipales que se afilien. Al parecer, las desafiliaciones que sucedieron en la pandemia no se revirtieron, y esto genera problemas económicos al Suoem.

Por el momento, el cuadro de situación es el siguiente: el sindicato pide para el período que va de enero a mayo un aumento del 30 por ciento, suponiendo -sin ningún fundamento- que esa será la inflación en los primeros cinco meses del año. En realidad, el incremento de precios acumulado durante el primer cuatrimestre fue del 20,6 por ciento para el Gobierno Provincial y del 21,3 para el Indec, con lo cual la inflación entre enero y mayo no podría superar los 27 puntos.