Larreta ordena armado: designó a su embajador en Córdoba

Se trata del exdiputado Marcelo Wechsler, integrante de la mesa chica que arma para el proyecto presidencial del jefe de gobierno porteño. Su rol: ser los ojos del precandidato amarillo en el distrito, acompañar el fortalecimiento del PRO local y unificar la cadena de comunicación en un legítimo interlocutor.

Por Yanina Passero

Los integrantes de Juntos por el Cambio en Córdoba ratifican permanentemente su autonomía porteña, pero tienen un ojo en la estrategia electoral local y en la interna de los precandidatos presidenciales de la coalición. Si la elección provincial va separada de la nacional, los cambiemitas entienden que ya habrá tiempo para mover sus apuestas en la mesa de la liga mayor de la coalición. 

Sin embargo, están obligados a un juego más que cauteloso frente a la posibilidad que baraja el PJ provincial de autorizar un gran domingo electoral si los diputados “federales” logran los apoyos para la implementación de la boleta única, con un Juan Schiaretti en un rol preponderante. 

La incertidumbre obliga ejercitar la paciencia y las buenas prácticas políticas. Los integrantes de JpC de Córdoba sonríen y saludan a todos. Nunca se sabe. Asisten a los eventos locales que se organizan para las visitas porteñas y trajinan los despachos más influyentes de los integrantes de la mesa nacional de la coalición opositora. 

El jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, es uno de los presidenciables más visitados. Claro, aporta a los precandidatos y referentes mediterráneos la coartada de la gestión; pero también, su estilo de construcción radial lo convierte en una figura accesible en momentos de grises permanentes entre las responsabilidades del “aquí y ahora” y el futuro electoral. 

Larreta ya comenzó a dar puntadas más finas a su entramado nacional con sus giras por fuera de la Capital Federal, con definiciones sobre los debates calientes dentro de JpC y con señales claras de armado territorial. El alcalde porteño ajustó su mesa chica electoral compuesta por su hombre para disputar la gobernación bonaerense, Diego Santilli; los funcionarios de Uspallata Eduardo Macchiavelli (Asuntos Estratégicos) y Fernando Straface (General); y su hermano, Augusto Rodríguez Larreta. 

Los dirigentes cordobeses que visitaban Buenos Aires aseguraban que hablar con ellos es como hacerlo con el jefe, aunque reconocían bajo cuerda que la cantidad de interlocutores dificultaba interpretar cuál era la necesidad de Larreta para la provincia más importante del interior del país en términos electorales, entre otros puntos menores. La lista no se limitaba en el cuarteto influyente. Hay que sumar al diputado Álvaro González; al legislador por CABA, Claudio Romero, el exministro de gobierno, Bruno Screnci y el responsable de esa cartera, Jorge Macri.  

En adelante, el embajador de Larreta en Córdoba será el exdiputado Marcelo Wechsler. Su función será canalizar la relación porteña con los referentes del PRO de Córdoba y apuntalarlos en las necesidades de robustecimiento electoral. 

El también empresario no impondrá consignas de trabajo a los amarillos locales, sino que será una especie de asistente que intervendrá lo menos posible en la vida interna y las discusiones que se den en el partido amarillo cordobés. Es definido por alguno de sus conmilitones locales como un hombre centrado, comprometido a no “bajar” las internas porteñas a las filiales partidarias del interior. 

Cercano al exministro de Mauricio Macri, Sergio Bergman, y a Santilli, Larreta eligió al “Massot de Macri de 2015”, aunque con funciones más relacionadas con la escucha que con la intervención directa en los asuntos domésticos del PRO. Habrá que ver si Larreta suma nuevas funciones a Wechsler a medida que apriete el calendario electoral.