Una demora muy oportuna

El azar provoca que, justo cuando se confirma el postergado estreno de “Top Gun: Maverick”, el mundo asiste a la evolución de un conflicto bélico entre Rusia y Ucrania que ha vuelto a poner en alerta a la humanidad, tal como sucedía en los ochenta con la todavía vigente Guerra Fría.

J.C. Maraddón

Los más de dos años que llevamos envueltos en las consecuencias de la pandemia, han provocado sismos de gran intensidad en la industria del entretenimiento, en especial porque en todo el planeta se potenciaron los formatos online en detrimento de los presenciales. Ahora que la situación sanitaria permite un respiro, se registran fuertes presiones para que las cosas vuelvan a la normalidad tal como se la concebía a comienzos de 2020, pero a esa voluntad se le opone la de los hábitos adquiridos y perdidos durante los últimos meses: el público se ha acostumbrado al streaming y resignó la costumbre de pagar una entrada.

Para los grandes dinosaurios de la producción cinematográfica en Hollywood, estas impensadas circunstancias tuvieron efectos catastróficos. Proyectos mastodónticos debieron recortar sus presupuestos o directamente fueron cancelados, en tanto algunas producciones de este tipo ya finalizadas permanecieron en un incómodo stand by, a la espera de una mejora en las condiciones, que recién empezó a consolidarse en el segundo trimestre de este año. Mientras tanto, sólo las sagas de los superhéroes lograron sostener la dignidad de la taquilla y se transformaron en la firme esperanza de que el antiguo circuito de proyección pueda sobrevivir a pesar de todo.

Varios fueron los títulos que se vieron atrapados en este cepo, al quedar en un limbo del que parecía que jamás iban a poder salir. Y uno de ellos era “Top Gun: Maverick”, la continuación de aquel resonante suceso de 1986, que entonces fue protagonizado por Tom Cruise y Kelly McGillis y dirigido por Tony Scott. Esta segunda parte iba a ser estrenada en 2019, pero unos necesarios retoques en detalles de posproducción retrasaron esa fecha, en una demora que a la postre resultó fatal, porque al año siguiente se produjo el aislamiento masivo que impidió su exhibición en cines.

Como en tantos otros casos, también aquí la compañía productora evaluó como muy arriesgado alentar la distribución de “Top Gun: Maverick” en un contexto tan hostil, y volvió a suspender la llegada del filme a las pantallas por un lapso indeterminado. Tampoco se creyó conveniente estrenarlo en las plataformas de streaming, debido a que uno de los grandes atractivos de la saga eran las tomas aéreas de los vuelos de los pilotos de aviones de combate, algo que podía ser mejor apreciado en las salas cinematográficas y que perdía gran parte de su encanto cuando se lo disfrutaba desde un artefacto hogareño.

Todo llevaba a pensar que este renacer de “Top Gun” estaba destinado al fracaso y que su nombre se uniría a una larga lista de largometrajes malditos que, por una u otra razón, no pudieron aterrizar en las marquesinas en tiempo y forma. Sin embargo, podría señalarse que esa cadena de inconvenientes que afectaron la puesta en circulación de la película, tal vez la hayan beneficiado en algún aspecto, ahora que se ha fijado la fecha del 27 de mayo para su desembarco mundial, esta vez con Tom Cruise como un veterano instructor y no como un joven aspirante a héroe.

El azar ha provocado que, en estos días en que se confirma de que “Top Gun: Maverick” está a punto de estrenarse, el mundo asiste azorado a la evolución de un conflicto bélico entre Rusia y Ucrania que ha vuelto a poner en alerta a la humanidad, tal como sucedía en los ochenta con la todavía vigente Guerra Fría. Y aquellos combatientes que arriesgaban su vida pilotando naves en la lucha por la libertad, vuelven a tener vigencia en la actualidad, como una especie de propaganda inesperada para una alianza occidental a la que ya se creía obsoleta.