Schiarettistas sub-50 predican la continuidad del Modelo Córdoba

Intendentes, legisladores y demás dirigentes alineados con el gobernador empezaron a recorrer el territorio provincial garantizando a los sectores productivos la continuidad del “Modelo Córdoba” más allá del 2023, aún sin adelantar quién será el candidato.

Por Felipe Osman

La sucesión que indefectiblemente deberá precipitarse en el peronismo durante el año próximo marcha, de momento, por diferentes andariveles.
En uno de ellos, el intendente de Córdoba, ampliamente posicionado como el mejor candidato del partido si las elecciones tuvieran lugar en el futuro inmediato, busca generar masa crítica propia para su proyección provincial, y lo hace intentando despertar el clamor de intendentes y dirigentes del interior dispuestos a subirse a su proyecto antes de que desde el Centro Cívico decidan, finalmente, firmar los avales de su candidatura.
En otro, más angosto, marcha Martín Gill. El villamariense también aspira a encontrar su futuro político dentro de un oficialismo provincial que abandonó para sumarse a las filas del Frente de Todos, pero con el que nunca que cortó relaciones. Más aún, se preocupó por conservarlas cuando llegó el momento de las internas justicialistas, en las cuales el departamento General San Martín cerró, para sorpresa de pocos, una lista de unidad.
Hay también un tercer andarivel, mucho más robusto que el anterior: el que integran los intendentes, legisladores y demás dirigentes territoriales sub-50 del peronismo que se alinean inequívocamente detrás del gobernador, no sólo en cuanto al presente, sino incluso con vistas a lo que vendrá más allá del 2023.
Estos dirigentes entienden que será el propio Schiaretti el que asigne los roles a desempeñar una vez concluido su último mandato y, más aún, eligen cimentar el poder del gobernador para entrar a la renovación a través de las acciones que sobre Hacemos por Córdoba conservará el schiarettismo.
Funcionan, a la vez, como un puntal que impide que el mandatario provincial comience a perder poder antes de que se agote su estadía en el Centro Cívico, como un “pool” de poder territorial y votos que busca para sus integrantes espacios en la renovación, y como un límite -probablemente momentáneo- para la eclosión de la candidatura de Martín Llaryora a la Gobernación.
Estos intendentes y legisladores ultra-schiarettistas son, además, los principales impulsores de una proyección nacional del gobernador, hipótesis que, aunque de momento las encuestas no acompañan, sí abonan las frecuentes reuniones Schiaretti con dirigentes nacionales de distintas fuerzas y la ascendencia que el cordobés mantiene sobre buena parte de los gobernadores.
La semana pasada, estos dirigentes estuvieron recorriendo una planta procesadora de maíz en el departamento Marcos Juárez, y en las próximas semanas esas recorridas continuaran tanto en el sur provincial como en el norte.
La comitiva de peronistas sub-50, integrada por los intendentes de Despeñaderos (Carolina Basualdo), La Calera (Facundo Rufeil), Alta Gracia (Marcos Torres), Oncativo (Gastón Ré), San Agustín (Iván Ortega) Freyre (Augusto Pastore), Inriville (Julieta Aquino), Huerta Grande (Matías Montoto) y los legisladores Julieta Rinaldi, Juan Blangino, Matías Viola y Victoria Busso, buscó llevar el mensaje de que el recambio generacional de Hacemos por Córdoba mantendrá las políticas públicas desplegadas por la actual gestión y seguirá afianzando la relación que el peronismo de Córdoba supo forjar con los sectores productivos de la provincia, como así también poner en valor la agenda legislativa que el bloque Córdoba Federal impulsa en el Congreso, con la eliminación progresiva de las retenciones y el reclamo por mayores cuotas de corte de los biocombustibles como los proyectos más atractivos para el sector.
Mientras este conjunto de dirigentes busca potenciar a Hacemos por Córdoba como un espacio capaz de trascender la figura del gobernador después del 2023, pero sin pronunciarse por un candidato en especial, emisarios del llaryorismo ya ensayan acercamientos con algunos de ellos para llevarlos hacia el proyecto provincial del intendente, antes de que el Centro Cívico defina su respaldo por quien asoma como el delfín.