DEM evita recoger el guante tras informe de Fundación 2030

La Fundación Río Cuarto 2030 volvió a publicar un análisis crítico de los gastos municipales durante el 2021. Aunque el Ejecutivo aún no recogió el guante, es probable que la oposición (nuevamente) se nutra de los datos vertidos por el think tank para apuntar contra la gestión.

Por Julieta Fernández

Gastón Chiesa, director ejecutivo de la Fundación Río Cuarto 2030 y Pablo Antonetti, secretario de Economía

El último informe de la Fundación Río Cuarto 2030 (denominado Monitor Fiscal) abarca varias aristas de la gestión económica del Municipio durante el 2021. Algunos puntos analizados son los ingresos, gastos, cobertura de servicios públicos, índice de solvencia y resultado financiero. Aunque el informe es exhaustivo, los datos principales que destacó la ONG (al menos desde sus redes institucionales) tienen que ver con el gasto y las “prioridades” de la gestión Llamosas. Bajo este mismo concepto, el think tank había apuntado contra la gestión municipal a mediados del año pasado. En aquel entonces, el propio secretario de Economía, Pablo Antonetti, recogió el guante para defender su administración.

“Es un informe técnico que está sesgado por una marcada tendencia política, casi opositora. El abordaje de la discusión no es técnico sino político. Los cuatro indicadores de la cuenta ahorro inversión y financiamiento después de muchos años presentan un superávit”, había señalado el contador luego de que el informe haya sido levantado por varios medios locales. Antonetti también defendió la política de inversión del Municipio y argumentó que durante el 2020 se habría invertido menos en viviendas debido a que el programa habitacional estaba finalizando para “completar las viviendas que la gestión anterior dejó inconclusas”. También había augurado un saneamiento de la deuda pública para finales del año pasado.

Aunque el informe refleja algunos datos “auspiciosos” para el Municipio (por ejemplo, la reducción de la toma de nueva deuda pública en el 2020 al 0%), los primeros datos que destacó la “2030” tienen que ver con los gastos del sector público municipal durante el 2021 (tomando como referencia los indicadores de precios de diciembre del 2021 para comprender como se ha ido modificando el tamaño del Estado municipal). Según el documento, “la Municipalidad tiene una primacía de los gastos en personal (38,6%) y servicios públicos (28,1%), seguido en importancia por los servicios de la deuda pública (17,5%), inversión social (3,3%) y otros gastos (4,5%). Entre el 2015 y 2021, el gasto en personal se redujo un 11,6%; servicios públicos tuvieron un incremento del 2,8%; los servicios de deuda pública se incrementaron un 6,8%; la inversión pública se redujo un 3,38%; la inversión social aumentó un 1,6% y los otros gastos crecieron un 2,3%.

La réplica del Ejecutivo aún no se ha efectivizado y probablemente no se materialice a menos que la primera minoría “presione” con estos índices en algún informe anual o a partir de algún pedido de informe. “No hay que pisar el palito” es un lema que sostienen algunos miembros del llamosismo en pos de no darle entidad a ciertas críticas del arco opositor (entre los que incluyen a la Fundación Río Cuarto 2030). Sin embargo, no hay que dejar de lado que el informe del año pasado logró que el oficialismo “muerda el anzuelo”. Los datos analizados por el think tank local fueron aprovechados por el bloque Juntos por Río Cuarto para apuntarle a la administración económica del llamosismo y generar chispazos en los informes anuales del Concejo Deliberante. No obstante, en comparación con otras carteras municipales (también cuestionadas en el marco de esos informes), Antonetti defendió su gestión “con uñas y dientes”.

Cabe recordar que, en octubre del año pasado, la Fundación Río Cuarto 2030 firmó un convenio de trabajo con el Tribunal de Cuentas en pos de “mancomunar esfuerzos y concretar acciones en común tendientes a promover el desarrollo de la comunidad, la transparencia y el acceso a la información pública a través de la asistencia mutua”. A prima facie, esto podría haberse leído como una suerte de “reconciliación” entre la ONG y la Municipalidad. Sin embargo, el hecho de que la firma de Mauricio Dova (presidente del tribunal) haya sido la que selló ese vínculo alimentó una idea totalmente distinta.

Esta “alianza” se constituyó dos meses después del crítico informe de la ONG hacia la gestión municipal, por lo que el llamosismo duro dentro del gabinete miró con cierta desconfianza al presidente del Tribunal de Cuentas. “Parece una provocación que Dova se haya aliado a una organización que ha sido crítica con la gestión que él mismo integra”, señaló ofuscado un miembro del Ejecutivo en diálogo con Alfil luego de confirmarse la firma de convenio entre “la 2030” y el órgano de control administrativo.