UNRC: Rovere expuso su enojo con la marcha (¿jugó para el PJ?)

El rector de la casa de altos estudios alzó la voz en la última reunión del Consejo Superior y volvió a despegarse de la manifestación del lunes, cuando agrupaciones estudiantiles de la UNRC protestaron por el servicio de transporte. Rovere anunció que no formará parte de futuras negociaciones. Evidente guiño a la Municipalidad.

Por Gabriel Marclé

Roberto Rovere, durante la última reunión del Consejo Superior. Enojo con las agrupaciones que se movilizaron pese al diálogo con la Municipalidad y la SATRC.

“Quiero manifestar mi disconformidad”. Así irrumpió en la tarde del martes el rector de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Roberto Rovere, durante la última sesión del Consejo Superior. Su expresión venía acompañada de gestos de hastío y enojo. ¿Contra quién? Contra los que lo dejaron en offside cuando decidieron marchar el lunes hasta la Municipalidad, protestando por el estado actual del servicio de transporte.

Frente a consejeros y demás autoridades universitarias, la cabeza de la institución lanzó un discurso que segregaba frustración. Es que lo descrito por Rovere dejaba en claro que el rectorado había llegado una instancia de dialogo con la que se buscaba poner paños fríos al conflicto y frenar la marcha, algo que finalmente no consiguió: la manifestación reunió a unas quinientas personas que llevaron sus reclamos a las escalinatas del Palacio de Mojica.

“Cumplimos con lo que nos encomendó el Consejo Superior. Pero fue en vano, porque no había posibilidad de cerrar ningún tipo de acuerdo. ¿Para qué hicimos la negociación si no había ninguna instancia de acuerdo, en el sentido de generar la posibilidad de que pudiéramos estar postergando o suspendiendo la movilización?”, expresó. El reto, una vez más, iba dirigido a quienes marcharon pese a que había una instancia de acuerdo en marcha.

La máxima autoridad de la casa de altos estudios realizó frente a todo el Consejo una exposición donde lo dicho fue tan fuerte como lo soslayado o sobreentendido. “En otras situaciones que se generen, no voy a participar en ningún tipo de negociaciones”, dijo, intentando retirarse del ojo de la tormenta en el que quedó días atrás cuando se negó a participar de la marcha. 

¿Juego para el PJ?

Aunque pueda entenderse que Rovere no quiere volver a quedar en medio del fuego cruzado, también se estima que terminó de despegarse por completo del frente de choque que conformaron las agrupaciones universitarias. Aunque se impuso el enojo, sus palabras sugirieron la elección de un bando en el conflicto con la SATRC y el Gobierno. Al menos así lo entienden en los sectores que promovieron la protesta.

El rector dejó en claro que tanto el Consejo como las agrupaciones estudiantiles lo desautorizaron, cuando horas antes de la marcha informó que se iba a trabajar en una mesa de diálogo con la Sociedad Anónima de Transporte (SATRC) y la Secretaría de Servicios Públicos de la Municipalidad. De esta manera, se expuso a lo que finalmente ocurrió: que sus rivales cargaran contra él por una supuesta afinidad con el oficialismo local.

“Pareciera que estuviera buscando limpiarse para no quedar pegado al reclamo nuestro. Lavarse las manos no siempre significa quedarse en medio”, expresó un representante del sector estudiantil que se movilizó el lunes. Las agrupaciones se reunieron ayer por la tarde y el balance de ese encuentro fue contundente: no hubo ningún punto de encuentro con la postura adoptada por el rectorado de Rovere.

Por otro lado, se cree que el marcado apoyo de algunas facultades -las dirigidas por decanos de la oposición- fue uno de los factores que inclinó la cancha a favor de la protesta y terminó de dejar al rector en una posición sumamente incómoda. 

Tal es así que, según cuentan en los pasillos de la Universidad, cuando el Ejecutivo anunció la restitución de las líneas que habían generado la discordia, Rovere tenía la certeza de que el Concejo Superior iría hacia atrás y conversaría con los estudiantes para frenar la marcha. La diferencia con otros cuerpos deliberativos (como el Concejo Deliberante) es que no existe una mayoría favorable a la máxima autoridad universitaria, razón por la que la maniobra del rector no surtió efecto.

Más allá de las especulaciones, el testimonio que terminó de poner a Rovere del lado del oficialismo provino del propio intendente. El rector había declarado que la Municipalidad debía hacerse cargo de negociar con la empresa de transportes, frase que podría haber marcado un dejo de tensión con el Ejecutivo. Juan Manuel Llamosas se encargó de aclarar que eso no era cierto.

“Yo no escuché ninguna crítica del rector. Por el contrario, escuché que la mayoría de las solicitudes que hicieron se habían resuelto antes de la medida que se tomó (por la marcha)”, dijo el jefe municipal, haciéndose eco de las declaraciones que Rovere había emitido antes de la marcha, cuando confirmó que no participaría del reclamo y se mostró empático con la situación de la SATRC.