Servidores de la verdad

Por Luciana Flores*

Fue noticia por estos días en los portales de los diarios y en redes sociales las palabras del Papa Francisco durante la audiencia general de los miércoles celebrada en la plaza de San Pedro, con titulares tales como: “El Papa Francisco les aconsejó a las suegras tener cuidado con su lengua, pero pidió tratarlas mejor”.

Intrigada por sus dichos decidí escuchar el discurso completo, para luego descubrir que aquellos titulares desvirtuaban el mensaje, a través del cual el Papa hace un llamado a restablecer y fortalecer el vínculo de los jóvenes con los ancianos en una alianza fecunda. 

En estos momentos difíciles donde la humanidad tiene sed de paz y fraternidad, explica la importancia de custodiar los vínculos familiares y de vencer prejuicios. Invita a los jóvenes a que hablen con las personas mayores para crecer en armonía constructiva. 

Explica que “la juventud se revela capaz de dar de nuevo entusiasmo a la edad madura” y que “la vejez se descubre capaz de reabrir el futuro para la juventud herida”, insistiendo en la importancia de una “alianza de generaciones”. 

Estas líneas, no pretenden ser un debate sobre el Papa, sobre su honor, sobre la trascendencia de sus discursos o sobre la oportunidad de las bromas. Mucho menos pretende ser un análisis ideológico o político. Es sólo un ejemplo entre tantos. 

Estas líneas sólo pretenden alertar sobre la importancia y el rol que juegan quienes poseen la gran responsabilidad de comunicar desde de la verdad. No se trata de la exactitud de las palabras que se replican, se trata de ser honestos con el mensaje. Se trata de que el título o el copete no desvirtúe el mensaje, porque es evidente que esa “consigna” es la que luego se viraliza.

Es necesario en los tiempos que corren, atravesados por la revolución de las tecnologías de la información y comunicación, defender el derecho de las personas a recibir información fidedigna, que no esté desvirtuada, adulterada o atravesada por intereses más allá del deber de transmitir la verdad.

Si como sociedad no demandamos transparencia en la información que recibimos, perderemos uno de los recursos más valiosos que tienen los ciudadanos para ser partícipes del destino común de la patria.

La manipulación del mensaje con objetivos subalternos y a veces inconfesables, no es ético.

La revolución de las tecnologías de la información, nos presenta nuevos desafíos. La sociedad necesita de la valentía, la moral y la decisión de los responsables de la comunicación para emprender un nuevo camino hacia la verdad, sin trampas y sin injerencias ideológicas, políticas o económicas. 

La responsabilidad es de quienes han elegido ser los “servidores de la verdad”.

 

  • Lic. Mgter. Luciana Flores.

Licenciada en administración de empresas. Magíster en gerencia y administración de servicios de salud.

Sector público: Área Gestión de Calidad de la Subsecretaría de Discapacidad de la Provincia de Córdoba.

 

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