JpC ejercita paciencia con giras hasta que PJ muestre cartas

Después de las fotos de unidad, concentrarán los esfuerzos en caminar cada extremo de la provincia. La discusión de candidaturas se aplazará hasta que el gobernador devele algunas claves de la pulseada del 2023.

Por Yanina Passero

Los partidos que integran la alianza Juntos por el Cambio en Córdoba están dispuestos a “devolver” la gentileza al gobernador Juan Schiaretti, quien guarda bajo siete llaves la fecha electoral y expande la incertidumbre en la coalición opositora. Crece la convicción de que ya demasiadas muestras públicas hicieron con la voluntad de la alianza de disputar el poder real en el 2023 y es momento de muscular en el territorio. 

Con las dos fotos potentes de esta semana –una, en el locro del Frente Cívico; otra, en la reunión con la diputada María Eugenia Vidal- los aliados buscaron generar preocupación en las filas de Hacemos por Córdoba por la sucesión. Una puesta de efectos simbólicos, más que concretos, porque JpC tiene un largo camino por recorrer hacia la consolidación de una propuesta que convenza al electorado, más allá del concepto del cambio por el cambio mismo, cuando la alternancia política no estuvo en entredichos en el poder provincial, mientras que en los municipios, en especial el de Córdoba, casi todos los sellos políticos tuvieron oportunidad de gobernar.

Como sea, cada integrante de JpC expuso sus aspiraciones. Mientras que, en el PJ, el intendente Martín Llaryora se mueve como el sucesor natural, sin la esperable confirmación que exige una coyuntura revolucionada. En el plano capitalino, asoman algunos anotados a la oferta, aún en la etapa preliminar del posicionamiento. 

En JpC coinciden que mostraron más cartas que el gobernador. Ejercitaron la unidad en estos meses y llega el momento de poner en práctica la paciencia. “Hoy jugamos al póker con dos cartas, queremos ver más naipes antes de apostar”, resumía un cambiemita a este diario la nueva consigna de trabajo. 

Esto significa que los cuadros técnicos de los seis partidos que integran la coalición en Córdoba seguirán trabajando con el reglamento para la elección interna que, de ser necesaria, se realizaría en noviembre. En paralelo, las reuniones políticas de JpC continuarán para forjar un dique de contención que resista hasta el momento de la cocina de las listas. 

La proliferación de candidatos a gobernador e intendente, sumada a la incógnita que mantiene el radical Rodrigo de Loredo sobre su futuro, hace medible la incertidumbre que atraviesa a los socios. Como experiencias pasadas enseñan, los anotados son muchos pero la sábana es corta. Sí existe la convicción de que es necesaria la unidad para aprovechar esta ventaja objetiva que supone la renovación del peronismo. Por lo tanto, cada espacio buscará fortalecerse para sacar mayor provecho en la pulseada interna. 

El mejor posicionado de la UCR, De Loredo, continuará con sus giras por el interior y la ciudad, conforme a esta dualidad estratégica. Como adelantó este medio, el PRO comenzará a mover a sus figuras por distintos extremos de la provincia para aprovechar la visibilidad que les dará el desembarco de los cuatro presidenciables amarillos –Macri, Vidal, Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta-, que prometen visitas a ritmo mensual.  

Por su parte, Juez hará lo mismo. El nivel de mediatización del senador es un activo que tratará de capitalizar en sus incursiones por el interior. No se dejará correr por los socios que le facturan al Frente Cívico la falta de estructura o, en otros términos, ser un partido de amigos y familiares. 

Esa misma atención de la prensa porteña comienza a irradiar en el resto de los asociados. Por ejemplo, ayer compartió un almuerzo con el diputado Ricardo López Murphy y el dirigente cordobés, Martín Carranza Torres. Antes, se paseó por Córdoba con el republicano Miguel Ángel Pichetto. 

La invitación del jefe del Frente Cívico de Córdoba a los liberales de Republicanos Unidos para un almuerzo de camaradería tuvo como objeto -a instancias de Carranza Torres- conversar sobre los cuatro puntos que López Murphy considera estratégicos para el armado de la coalición JpC que se presentará en las elecciones de 2023. 

El líder nacional de RU propone que la alianza opositora priorice, antes que el debate por las candidaturas: la elaboración de una narrativa poderosa; que sirva como plataforma de acuerdo a un programa de gobierno de consenso; y el establecimiento de las reglas de juego para la selección de los candidatos para conseguir una victoria «arrasadora» que le proporcione a la alianza de gobierno la capacidad legislativa necesaria para llevar a cabo el mandato popular de las urnas.

“Coincidimos  en la necesidad de mantener  actitudes de colaboración y reciprocidad y destacamos la importancia de mantener a la oposición unida, con el firme propósito de obtener  una  victoria arrasadora  en los futuros comicios”, resumió Carranza Torres el encuentro.