Después de la marcha, PJ sostuvo teoría de “jugada opositora”

La manifestación de los estudiantes universitarios por la situación del transporte estuvo cruzada por internas políticas de diferentes ámbitos. Juntos por Río Cuarto no ocultó su rol como impulsor de la marcha y la oposición del rectorado sigue profundizando el camino al 2023. Quejas por el asueto académico.

Por Gabriel Marclé

Gonzalo Parodi, uno de los principales actores políticos de la oposición, participó del encuentro acompañando a la Franja Morada.

En la Municipalidad de Río Cuarto, el día después de la marcha por el transporte se vivió con menos incertidumbre que durante la previa. Así se encargaron de marcarlo casi todos los integrantes de la primera línea del Ejecutivo, quienes se encontraron con un escenario que describían como favorable. “No fue lo masiva que anticipaban”, comentaba un funcionario.

Más allá de lo masivo o no de la convocatoria, puertas adentro del Mojica se siguió insistiendo con el “sesgo opositor” que tuvo el encuentro de estudiantes y docentes del lunes. Si bien las consignas repetidas por los manifestantes apuntaban contra el presidente de la Sociedad Anónima de Transporte (SATRC), Julio Titarelli, los cánticos, frases y carteles también se acordaron de Juan Manuel Llamosas. Así, el PJ creía confirmar lo que teorizaba en la previa: que la marcha fue armada por sus rivales.

El oficialismo no salió a repudiar o criticar públicamente la marcha, pero desde dentro del Gobierno expresaban que el reclamo de los estudiantes había sido respondido cuando se restituyeron las líneas que se encontraban inactivas desde la pandemia. Para ellos, ese fue el ancho de espadas; aunque el conflicto no se diluyó. “Si esto sigue, es porque las intenciones de los que impulsan la marcha son otras”, insinuaban en su momento desde la Municipalidad respecto a la influencia de actores externos a la Universidad. La oposición, por ejemplo.

Si bien la medida de fuerza nació y se desarrolló desde la inconformidad expresa de los estudiantes y docentes por la situación del servicio de transporte, es insoslayable que la dinámica de la marcha del lunes funcionaba en tanto acompañara el empuje de sectores puntuales. Sin la CGT y los gremios convocantes -aliados al peronismo-, aparecieron otras banderas políticas que reforzaron la convocatoria que juntó a unas 500 personas que llegaron hasta las puertas de la Municipalidad.

En este sentido, las agrupaciones universitarias que se pusieron al frente de la marcha fueron Franja Morada y Dinámica Estudiantil, movimientos que tienen bastante claro su posicionamiento respecto a los oficialismos -tanto en el Ejecutivo local como en la Universidad.

La histórica Franja Morada guarda una relación directa con la construcción política de la UCR local que copa el bloque de Juntos por Río Cuarto en el Legislativo local y que gobernó la ciudad en la era pre Llamosas. En el caso de Dinámica, lograron hacerse con la presidencia de la Federación Universitaria (FURC) tras oponerse a la histórica toma de la UNRC en 2018. 

El “empuje” de la marcha también salió desde las filas traseras, lugar donde se encontraban figuras como los concejales Gonzalo Parodi y Marcos Curletto, dos ex Franja que hicieron fuerza por la protesta también desde el Legislativo municipal. Los dirigentes evitaron ir al frente para no ganar protagonismo y alejarse de la teoría que los signaba como “armadores” de la protesta. Sin embargo, su sola asistencia los alejaba de ser meros observadores.

A esta altura del ciclo político de Llamosas, es imposible esquivar que su vínculo con la oposición ha tenido a la situación del transporte como uno de los principales puntos de conflicto. Solo el debate por la inseguridad y el tramo pandémico pueden igualar la tensión que genera el tema de los colectivos, por lo que la participación de Juntos por Río Cuarto en la marcha no genera ningún tipo de sorpresa. Por el contrario, ratifica lo opuesto de estos bandos.

Además de la interna política del ámbito municipal, la marcha también dejó varias postales de la rosca universitaria que se anticipa a las elecciones que llegarán en 2023. Entre los manifestantes pudo confirmarse la presencia de Marisa Rovera, decana de Exactas, y Fabio Dandrea, decano de Humanas, ambos referentes de la creciente “resistencia” al rectorado. 

Dandrea viene de quedar en el ojo de la tormenta por situaciones conflictivas dentro de su Facultad. A partir de este gesto de apoyo a la lucha por el transporte, el docente buscó limpiarse de las críticas y también seguir alimentando el perfil político con el que aspira a competir el año próximo; esta vez con un tema que lo puso en la vereda de enfrente del rector Rovere, quien horas antes de la marcha se mostró cercano a la SATRC.

La Municipalidad también reaccionó de manera interna a la participación de autoridades universitarias: destacaron que, pese a la firma del Consejo Superior apoyando la marcha, esa acción no se vio representada en las calles. Cabe destacar que la marcha atrás de Rovere también motivó que algunos hombres del Consejo decidieran seguir sus pasos.

Por otro lado, desde dentro del PJ cargaron contra la decisión de declarar asueto académico y administrativo. “Es muy extraño que quienes se ven referenciados en ideologías que castigan los paros, los piquetes y el ausentismo como forma de protesta hoy dejen faltar a los estudiantes para que asistan a la marcha”, señalaba un integrante del llamosismo.