Boretto cerró fórmula; también con Derecho

Por Gabriel Osman

John Boretto y Mariela Marchisio

El oficialismo resolvió todas sus incógnitas y nadie imagina otro resultado que el triunfo de John Boretto en las elecciones que comenzarán el 31 de mayo, de donde surgirá el relevo de Hugo Juri tras seis años en el gobierno de la UNC. La semana pasada Mariela Marchisio (Arquitectura) se incorporó en el segundo término de la fórmula rectoral y quedó saldadó un imperativo que dictan estos tiempos: una fórmula mixta. Pero, mucho más importante, el oficialismo logró cerrar un acuerdo con la Facultad de Derecho, de donde habían surgido algunas vacilaciones.

El viejo caudillo de esa unidad académica es Pedro Yanzi Ferreira. Está en el Consejo Directivo de Derecho desde el comienzo de la década del 90 y que en 1997 llegó al Decanato. Lo dejó recién en 2012 pero para cederle el poder a su esposa, Marcela Aspell. Luego, enderezó su grupo para apoyar al actual decano Guillermo Barrera Buteler, quien luego fue reelecto.

En los dos mandatos de Juri, Yanzi Ferreira condicionó su apoyo a su elección como vicerrector. La primera vez, en 2016, en la última Asamblea Universitaria donde este organismo funcionaba como “colegio electoral” –en esa ocasión, incluso se presentó como candidato a rector en la primera vuelta- y la segunda oportunidad, cuando debutaron las elecciones directas, prometidas por muchos pero hechas realidad con la mano firme por Juri.

Las vacilaciones en Derecho fueron por si el grupo Yanzi Ferreira y la propia Facultad debían apoyar a Boretto o a Alberto León, el otro candidato que competirá en las elecciones que se realizarán el último día de mayo y las primeras dos jornadas de Junio. Existe un viejo resquemor en el yancismo con la Franja Morada, y es cierto que Boretto fue, otrora, alma tutelar de los jóvenes radicales. Esto tiene un tufillo un tanto anacrónico, al menos en la UNC. Adicionalmente, el duelo con la Franja –que siempre tomó a Derecho como su Facultad emblema- la ganó el veterano dirigente y por paliza.

Además, ¿alguien puede imaginar al staff académico de Derecho enderezar su voto hacia una fórmula kirchnerista o, peor aún, cristinista? En el cuerpo académico de la Facultad más antigua de la UNC figuran “celebridades” como Juan Carlos Palmero (integró el gabinete de Raúl Alfonsín y de Eduardo Angeloz) o Antonio María Hernández (con un recorrido parecido), por citar solo dos ejemplos. Nadie tiene el poder de llevar a estos personajes de las narices a votar una fórmula K al Rectorado.

Primaron el sentido común y acuerdos con Boretto –posiblemente algún cuadro de esa Facultad en el hipotético gabinete del ex decano de Económicas- para apoyar la fórmula Boretto-Marquisio. Los razonables consejos surgieron de la cercanía de su esposa, Aspell, y del propio decano, Barrera Buteler, quien el viernes le confirmó a Alfil que su Facultad apoyará explícitamente al binomio oficialista. Aspell, egresada de la UBA e investigadora superior del Conicet ha tenido un recorrido brillante por la cátedra y también ha dejado estelas en sus actividades extracurriculares. Algunos la conocen por “la esposa de”, pero mejor conocida se sabe que tiene brillo propio.

Saldados estos entremeses, la oposición también completó su fórmula. El “no decano” Alberto León irá acompañado por la decana de Ciencias Sociales María Inés Peralta. Esta unidad académica fue creada por el ex rector Francisco Tamarit, en tiempos que no existía la elección directa y fungía de cuerpo electoral la Asamblea Universitaria, integrada por el decano y los 18 miembros de su Consejo Directivo. Esto generó una inflación de Facultades y del sistema burocrático de la UNC, sin casi ninguna correspondencia con un aumento de la oferta académica de la casa de estudios. Es muy probable que el mejor legado de Juri termine siendo haberle puesto, con la elección directa de autoridades, un stop al febril proceso de creación de unidades académicas.

Definido el escenario para el duelo electoral en casi todos los detalles, al oficialismo solo le falta resolver algunas cuestiones para consumar su victoria. La primera y más importante, la laxitud que puede generar un resultado casi cantado que desmotive la participación de su cuerpo electoral –el tercer padrón en la provincia, después del propio Estado provincial y la Municipalidad- en la compulsa.