Fútbol para “todes” y el loop político de siempre

Desde el Kirchnerismo y Casa Rosada proponen otra vez la transmisión gratuita de los partidos principales en cada fecha, en detrimento de la desinversión de Disney y las señales deportivas privadas. Y AFA expectante, sabiendo que lo mismo caerá bien parada.

Por Federico Jelic 

La relación de contubernio que siempre tiene la Selección Argentina con la política de turno parece que tendrá un nuevo episodio de una vieja novela, viviendo en un loop permanente. Algunas metodologías demagógicas con fondos públicos para ganarse el aplauso de la tribuna progresista vuelven a ser consideradas y proyectadas por parte del Gobierno Nacional, como bálsamo  para tapar los desencantos de la gestión, en busca de un foco de desvío de atención general, y en donde siempre AFA busca quedar mejor parada. Sí, la intención del retorno de “Fútbol para todos” ya tuvo presentación formal y será cuestión de evaluación de los representantes del Senado su aceptación o no. Este programa que duró desde 2009 a 2017 parece seguir en escena asoma como alternativa luego de que fuera informada la intimación de desinversión del grupo Disney, que hoy opera con varias señales deportivas, ante la necesidad de “nacionalizar” algunos medios privados y evitar la creación de monopolios, aunque de fondo la idea es otra. Ya se vivió en el primer y segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner en Casa Rosada y todo parece estar encaminado para repetir la historia. 

¿A qué se debe esta rotonda ideológica? Como siempre pasa, puja de intereses entre privados beneficiados por un gobierno y a medios públicos fomentados forzadamente por parte del oficialismo nacional. Y en ese sentido, el fútbol argentino luce como rehén de esa batalla aunque como espectador privilegiado, ya que independientemente del ganador de la pulseada, nadie de AFA se ruborizará al cambiar de camiseta de una temporada a otro. Total la lealtad al equipo es algo netamente nominal o artificial. 

Fútbol para Todos 

El proyecto fue presentado por el senador Oscar Parrilli, fiel representación de la vicepresidente Cristina Fernández. Se trata de la posibilidad del retorno a la transmisión gratuita de eventos deportivos ligados al fútbol argentino. Y que Boca Juniors o River Plate puedan salir de la pantalla de cable sin pack fútbol para llegar a más familias sin acceso a esos “privilegios”. Bien dogmático el discurso. 

Todo comenzó con la determinación de la  Secretaría de Defensa de la Competencia, disponiendo que la fusión Disney-Fox Sports evade normativas vigentes con la ley anti monopolio. Es decir, deberá concretar una desinversión y vender a terceros algunas de las señales que tiene en su poder para no quedarse con el 64 % de los canales de deportes. El organismo, de este modo, puso condiciones para garantizar la competencia en el mercado de señales deportivas. 

Además la disposición indica que la firma deberá transmitir encuentros gratis de River y Boca, como así también de la Champions League, hasta que se produzca el proceso de “desinversión”. Incluye Fórmula 1 y otros deportes que solo se podían acceder con compras de paquetes y suscripciones con un adicional de dinero. 

La compra de Fox por parte de Disney en marzo del 2019 hizo que en la Argentina, el nuevo actor se quedara con el 64% del share correspondiente a 7 de las 9 señales deportivas básicas, las otras dos son TyC y DeporTV. Todo esto en tiempos de gestión de Mauricio Macri. El plazo que corre es de un año con un margen de seis meses más, con las sanciones al caso. 

Una vez conocida esta información, volvió a tomar fuerza la posibilidad de “Fútbol para Todos”. Solo el canal Depor TV es de financiamiento público, por eso nadie duda de que la intención es “nacionalizar” esas licencias de las que Disney deberá desprenderse. Y de esa manera preparar el terreno al fútbol sin costo para “todes”.  

Vale aclarar que la subvención del Estado al fútbol de años atrás estuvo lejos de cumplir los objetivos que indicaba el espíritu de la ley: no hubo seguimiento en inversiones en los clubes en infraestructura  y divisiones inferiores, no existió el fomento prometido en canales y otros medios de comunicación ni tampoco un reparto equitativo de los derechos de TV a los equipos de Primera División. Solamente consistió en una suerte de propaganda política oficial sin disimulo entre partido y partido, incluso con relatores militantes y utilización de periodistas afines al kirchnerismo a poblar la pantalla, agradeciendo y adulando al gobierno como simonios rentados (literal). 

¿Qué pasará? Desde la oposición repudiaron la actitud del Gobierno y ya prepararon estrategias de defensas para mitigar el avance “populista” aunque lo mismo Disney no podrá evitar la obligación de desinversión. 

De todas maneras, como cómplice necesario figura AFA, como ese invitado que siempre va a comer en la punta de la mesa en las fiestas de gala. Pero sin chistar ni comentar, sea financiada con fondos públicos o con inversiones privadas. En eso el presidente del ente del fútbol argentino Claudio Tapia se mantiene ajeno de las declaraciones dialécticas, entendiendo los momentos del partido y actuando cuando sea oportuno. Con gremialistas en sus filas y otros dirigentes que coquetean de reojo con la política, lo mejor es cerrar la boca y gritar el gol cuando todo esté firmado. De esa forma sobrevivió el mandamás Julio Grondona. Y sus acólitos apuntan a mantener la misma filosofía, sea con pack fútbol o con transmisiones gratuitas para “todes”.