Cassinerio crece como polo de atracción dentro del PJ capitalino

El ministro de Vinculación Comunitaria, Protocolo y Comunicaciones concentra la atención de dirigentes y funcionarios del peronismo citadino que le ven como una estrella en ascenso dentro de HpC.

Por Felipe Osman

Desde su llegada al gabinete provincial, concejales, funcionarios y dirigentes varios de la capital han empezado a ver en Paulo Cassinerio una “promesa” que ya no sólo cuenta con el aval de Alejandra Vigo sino que, además, empieza a consolidarse como un hombre de estrecha confianza del gobernador.

A cargo del flamante ministerio de Vinculación Comunitaria, Protocolo y Comunicación, cartera que reúne funciones que hace poco más de un mes se distribuían entre otras cinco, que cuenta con inserción territorial en los barrios más populares de la ciudad y que maneja importantes recursos, a sus compañeros de partido les cuesta no ver en el ministro a una estrella en ascenso dentro del firmamento PJ, y desde luego, esta percepción opera efectos bien concretos en la realidad. Cassinerio empieza a convertirse en un polo de atracción dentro del peronismo de la capital, y no son pocos los que esperan que el funcionario los invite a sumarse a sus equipos de trabajo.

Pero las previas son apenas algunas de las razones de que esto suceda. Más allá de haber recalado en un lugar de importancia dentro del gabinete provincial, el funcionario también es percibido por las bases y dirigentes territoriales del peronismo (con mayor o menor tino) como un “delegado” de Vigo en la ciudad y el partido

Desde su cartera, apuntan observadores avezados del peronismo, se trabaja en el territorio con dirigentes PJ, y solo ocasionalmente con las organizaciones sociales. Y por esto el peronismo de la capital empieza a ver en el ministerio de Vinculación como un espacio propio, como un lugar al que debe “cuidar”.

Hay también quienes interpretan la llegada de Cassinerio a ésta cartera como un avance del viguismo, que empieza a ganar terreno en las tareas de contención social en la ciudad, y hasta señalan algunas tensiones iniciales con Desarrollo Social. Sacar esas cuentas, sin embargo, es ver en el funcionario a un viguista, cuando lo cierto es que el flamante ministro tiene ya una relación consolidada también con el gobernador.

Otros, más arriesgados en sus hipótesis, entienden que el viguismo ha decidido posicionar a Cassinerio como un posible candidato a intendente (o, llegado el caso, a vice-intendente), proyectándolo como un futurible hacia el 2023.

Los indicios en los que se basan son, además de su designación, las obras con las que el funcionario recorre la capital y la atención que para ellas se reclama.
Ninguna de esas hipótesis coincide, vale decirlo, con las explicaciones que se dan desde adentro.

Desde adentro la justificación de su llegada al gabinete es casi opuesta a los cálculos que razonablemente hacen en el PJ. Así, Cassinerio llegaría al ministerio de Vinculación como un encargado del Centro Cívico para atender a la gestión en momentos en que, se interpreta, la atención de algunos actores del peronismo está puesta en otros asuntos, como la interna del partido, a resolverse el 27 de marzo próximo, o la renovación, que transpuesto la primera mitad del mandato de Juan Schiaretti, empieza a quedar para muchos a la vuelta de la esquina.

Por lo demás, se apunta, las mayores responsabilidades confiadas al ex diputado no deberían ser necesariamente interpretadas como una proyección del funcionario hacia un objetivo electoral, si no que bien podrían apuntar a foguearlo su manejo para consolidarlo como un cuadro valioso para los desafíos que el peronismo deberá afrontar si logra mantenerse al frente de la provincia después del 2023.

En suma, su ascenso estaría destinado no a crear un candidato, sino a formar un funcionario valioso en la configuración de los equipos de gobierno de la renovación peronista.