El FMI advierte que se necesitará más devaluación y ajuste fiscal

Mientras el ministro Martín Guzmán advierte que si el FMI “empuja a la Argentina a una situación desestabilizante, va también a tener una legitimidad menor en el futuro, cuando otros países requieran del multilateralismo para poder resolver junto a la comunidad internacional sus problemas”, el organismo plantea una serie de exigencias a países como la Argentina, entre las que se cuenta una devaluación de la moneda y ajuste fiscal. Nada nuevo.

Los analistas del organismo Stephan Danninger, Kenneth Kang y Hélène Poirson publicaron un documento con cuestiones claves a atender por los países -como la Argentina- que se encuentran menos preparados para la suba de tasas de la Reserva Federal: devaluación de la moneda, acumulación de reservas en las arcas de los bancos centrales, suba de tasas de interés, ajuste de los subsidios, meter mano en jubilaciones y pensiones y hasta recortar el gasto público.

Señalan que los países endeudados y “los que soportan presiones inflacionarias más fuertes o tienen instituciones menos sólidas deben actuar más rápido” deberían “dejar que las monedas se deprecien y en elevar las tasas de interés de referencia. Si surgen condiciones desordenadas en los mercados cambiarios, los bancos centrales que cuentan con suficientes reservas pueden intervenir, siempre que tal intervención no suplante el debido ajuste macroeconómico”.

Desde el lado fiscal plantean que esta estrategia podría consistir en anunciar un “plan integral para incrementar gradualmente la recaudación, mejorar la eficiencia del gasto o ejecutar reformas fiscales estructurales, como reorganizaciones de las pensiones y los subsidios”.

El texto repasa que los precios están aumentando al ritmo más rápido registrado en casi cuatro décadas, y la escasez de oferta de mano de obra está elevando los salarios en Estados Unidos, a la vez que la cepa ómicron ha generado más inquietudes.

“Estos cambios han hecho más inciertas las perspectivas para los mercados emergentes. Además, estos países están enfrentando una inflación elevada y niveles de deuda pública considerablemente más altos. El promedio de la deuda pública bruta en los mercados emergentes ha aumentado casi 10 puntos porcentuales desde 2019, estimándose que para finales de 2021 se situaba en 64% del PIB, con variaciones marcadas de un país a otro. Pero en estas economías, a diferencia de Estados Unidos, la recuperación económica y los mercados laborales son menos robustos”, analizan.

Advierten que los aumentos más veloces de la tasa de la Reserva Federal podrían provocar nerviosismo en los mercados financieros y una contracción de las condiciones financieras a escala mundial, a lo que podría sumarse una desaceleración de la demanda y el comercio en Estados Unidos, lo cual podría “desencadenar salidas de capitales y depreciaciones de las monedas en los mercados emergentes”.

En un escenario así, dicen, en los emergentes podría haber un “bucle de interacciones negativas”. Indica que algunas economías de ese grupo ya han empezado a modificar su política monetaria y están preparándose para replegar el apoyo fiscal a fin de abordar la deuda e inflación crecientes.

“Los que gozan de credibilidad en la conducción de las políticas pueden endurecer su política monetaria más gradualmente, en tanto que los que soportan presiones inflacionarias más fuertes o tienen instituciones menos sólidas deben actuar más rápido y con medidas de mayor alcance. En cualquier caso, parte de la respuesta debe consistir en dejar que las monedas se deprecien y en elevar las tasas de interés de referencia. Si surgen condiciones desordenadas en los mercados cambiarios, los bancos centrales que cuentan con suficientes reservas pueden intervenir, siempre que tal intervención no suplante el debido ajuste macroeconómico”, enfatiza.

El texto hace referencia a un aspecto que el Gobierno nacional siempre menciona: brindar apoyo a una economía interna débil y salvaguardar la estabilidad de precios y en el frente externo. En esa línea, afirma: “De igual forma, dar a las empresas apoyo que vaya más allá de las medidas ya vigentes puede incrementar los riesgos de crédito y minar la salud a más largo plazo de las instituciones financieras, al postergar el reconocimiento de las pérdidas. Y el repliegue de esas medidas podría endurecer más las condiciones financieras, en detrimento de la recuperación”.