Semana caliente

Por Javier Boher
Uf, amigo lector… ¡Qué pedazo de calorón! Cómo será que está brava la temperatura que me tengo que poner guantes de látex para teclear sin que se me resbalen los dedos de la deshidratación sudoral que me está aquejando. Estoy más transpirado que economista oficialista cuando le preguntan por la inflación.
Esta semana ha sido literalmente un infierno. Es más, estoy casi seguro que me crucé al diablo en una heladería pidiendo crema del cielo. Más difícil de aguantar que pariente groupie macrista en grupo de whatsapp y -pese a todo- no vimos movileros haciendo huevos fritos sobre el asfalto. Se está perdiendo la cultura televisiva que solíamos tener, estimado.
Encima, como en este país las siete plagas terminan siendo diez o doce, pasó de todo como para que el calor, los cortes de luz y la falta de agua sean apenas el contexto para el desarrollo de una semana para el olvido. Si esta recién fue la segunda de 2022, para eso de la semana 50 o 52 ya vamos a estar como Pity Álvarez.
Eso sí, hubo de todo, como para no quejarse.
Tuvimos a la ex novia del principito Kirchner paseando por el Caribe con su nuevo novio, mientras acá nos conformamos con ir a un súper con aire fuerte como para paliar el calor. Todo muy nacional y popular, pero después ninguno se va a comer sandwiches de salchichón primavera a Las Toninas.
Los que venían a levantar al país de las cenizas del 2001 se pasaron de rosca y se construyeron un país como el de 1901, una segunda república oligárquica. ¿Cuánto faltará para que nos enteremos de que alguno de estos chichipíos anda tirando manteca al techo? Porque ahora resulta que los señoritos van a andar todos en auto importado, pagados con la nuestra, mientras acá estamos tratando de conseguir una bomba inyectora reparada para la pickup 504 gasolera y cargando el día que la tarjeta hace descuento.
Por supuesto que eso no es todo, estimado. También tuvimos la típica embestida contra la Corte Suprema de Pollo (supongo que ya le habrán cambiado el nombre, porque lo que es la Justicia, bien gracias). Nunca hay que descartar que haya alguna posibilidad de éxito, porque ya sabemos ese dicho del que terminó entregado a la pasión amatoria por insistente antes que por lindo. Vale la analogía por lo que sería el desenlace de una reforma judicial según los cánones oficialistas.
Por supuesto que algo de razón tienen los hinchas del Lawfare FC, no porque la Emperatriz sea una diáfana perseguida política, sino porque en la Justicia labran menos que guardavidas de torneo de natación. ¡Qué manera de ignorar sus obligaciones, estimado!.
Estas cosas pasan porque el undécimo mandamiento -el de la feria judicial, más sagrado que no matar, no robar y no mentir- tiene a todo el Poder Judicial llenando sudokus y autodefinidos en la playa mientras el país se cae a pedazos porque nadie se hace cargo de la parte que le corresponde.
¿No me cree?¿acaso no vio lo que pasó entre los piqueteros y los hinchas de Independiente? Es fabuloso, porque parece que todos estaban viendo a los meteorólogos de TN hablando de que hacía 50 grados a la sombra en el paraje de Ternero Constipado o la erupción del volcán en el medio del Pacífico en lugar de prestarle atención al colapso del estado de derecho en Argentina.
Le cuento más o menos cómo fue, porque tiene todos los ingredientes del deterioro de la Década Gansada. Primero, un corte de ruta reclamando por la falta de luz o de agua, el problema de moda: si en estos días no te faltó alguno de los dos servicios, entonces estás out.
Estaban todos estancados ahí, en el medio de la ruta, como tanta gente a lo largo de las dos últimas décadas de empoderamiento de los que deciden molestar al resto como forma de hacer política. Incluso ha habido muertos porque no pasaban ambulancias, pero se ve que no eran casos tan importantes. Ahora, ¿un partido de fútbol? Eso sí es de vital importancia.
Mientras todos se cocinaban en el medio de la ruta, aparecieron los barras de Independiente y -ejerciendo el uso de la violencia física legítima que le debería corresponder al Estado- procedieron a restablecer el derecho a la libre circulación consagrado en nuestra constitución nacional. Sin pedido de un fiscal (se ve que el crucinumérico estaba muy duro), sin uniforme de guardia de infantería, sin caballos y -fundamentalmente- sin ningún derecho legal que los ampare, abrieron la ruta para que Deportivo Clan Moyano pase a jugar un amistoso con San Lorenzo. La policía -siempre de adorno en estos casos- decidió reprimir a la barra con balas de goma.
En el medio de la confusión, un hincha muerto y un par de heridos. Represalias de los piqueteros en Independiente y caos porque nadie hace lo que le corresponde. El responsable de esos policías, el Berninator, anduvo haciéndose el Lobo del Aire en pleno Villa Gesell, donde casi provoca una tragedia con unas sombrillas que los muy inconscientes de los turistas querían usar para cubrirse un poco del sol. Si hubiesen aceptado el proyecto de protector solar gratis de Ofiera no les haría falta un elemento tan peligroso.
Así se nos termina la semana, estimado. No hablamos de la inflación de más de 50% anual (con algunos proyectando tres cifras para este año, O’ Higgins), de un acuerdo con el FMI que está más difícil que silbar con la boca llena, ni del nuevo técnico de Talleres. Es lógico, estimado. Con el calor que está haciendo, ¿quién puede seguir escribiendo?.
Tenga buena semana. Y luz.