Oficialismo intentará tender puentes con JpRC

Por Gabriel Marclé

Aunque gran parte de la comunidad política local esté en modo verano, el descanso del enero veraniego no ha favorecido a la merma del conflicto entre oficialismo y oposición. Esto se ha debido a que Juntos por Río Cuarto no esperó hasta el fin de las vacaciones para volver a la acción: Abrieron las puertas del Concejo Deliberante para hacer de su bloque una base de operaciones y declarar un supuesto estado de emergencia.

Comprometidos con una causa política y una estrategia de proyección, los representantes del frente radical-PRO-juecista usaron la situación sanitaria para seguir tirándole dardos al Ejecutivo de Juan Manuel Llamosas. La situación alarmó al intendente y sus más cercanos asesores, puesto que el descanso de enero los encontró sin chances de responder a los embates. Es por eso que el PJ, más allá de alguna devolución chicanera, ha planteado entre los suyos que será necesario mejorar el vínculo con sus rivales. Es que se viene un año difícil.

En Hacemos por Río Cuarto reconocen que el escenario de enfrentamientos no resulta fructífero para sostener la actividad legislativa, al menos no en los términos que desean. Básicamente, dicen que esta situación “no ayuda a nadie” y adelantan que, de ponerse la rivalidad política por sobre la lógica institucional, el 2022 convertirá al Concejo Deliberante en un “campo de guerra”.

A priori, puede decirse que el oficialismo teme por esta situación ya que son más de uno de los desafíos legislativos que tendrá en el año, incluso apenas comiencen los primeros encuentros del ciclo 2022. Saben que cuentan con los números, pero que necesitarán algo más que eso para convencer a la población de que el camino tomado es el correcto y que no haya una reacción social que vuelva en contra suya como un latigazo.

Allí es donde les resulta crucial “enterrar el hacha” con el bloque de la primera minoría, situación que ya se explicita en algunos sectores del oficialismo como la necesidad de tender puentes y, si es necesario, evitar que el conflicto escale a niveles insostenibles. Una parte de la representación oficialista no ve con malos ojos tender puentes  para llamar a la paz, pero entienden también que es un camino de dos vías: requerirá del mismo esfuerzo en el bando opositor. Claro que JpRC no ha mostrado intenciones de lograr concordia con el peronismo.

Año desafiante

Aunque por estos días la agenda política local parece dominada por la situación del Covid, este no será el punto más difícil del desafiante año legislativo que comenzará oficialmente en dos semanas. “Tenemos todo listo para aprobarlo, solo necesitamos de la buena voluntad de los concejales”, señalaban desde el Ejecutivo municipal respecto a un proyecto clave para el sostén del capital político oficialista en este año: El pliego licitatorio para el servicio transporte público.

Llamosas quiere; mejor dicho, necesita que ese proyecto salga en cuanto antes para poder gritar a los cuatro vientos que su Gobierno fue el primero en licitar el servicio en más de medio siglo. Este sería uno de los logros más importantes de su gestión en cinco años, el cual se viene postergando desde hace tiempo debido a cuestiones políticas, económicos y pandémicas.

En JpRC ya demostraron que no le dejarán este trofeo en bandeja, cuestión que vienen demostrando desde el año pasado. Es por eso que el PJ tiene como misión reanudar la actividad en febrero con múltiples reuniones para acercarse a la primera y segunda minoría, con el fin de negociar que el importante proyecto tenga un suavizado paso por el Concejo.

En menor medida, se anticipa que otro de los proyectos paradigmáticos a comienzos de año tiene que ver con el Ficha Limpia. El peronismo no quiere que JpRC se arrogue la autoría del proyecto y termine celebrando la potencial aprobación como propia. En la oposición no piensan de la misma manera, ya que aseguran haber sido los principales promotores del Ficha Limpia en la ciudad. Según cómo se lo mire, este proyecto podría ser la oportunidad justa para que el peronismo otorgue una pequeña victoria a sus rivales y así pueda bajar la tensión; o puede que la aprobación del mismo empodere todavía más a un ya envalentonado frente opositor.

Plataforma

Más allá de los deseos de reconciliación, el PJ entiende que este año presenta características especiales, aunque no haya urnas. “Sabemos que muchos aprovechan la posibilidad que les da una banca, porque el Concejo es una caja de resonancia que impacta mucho en la gente. Es indudable que están buscando algo más que pelear por proyectos y ordenanzas. Quieren proyectarse”, analizaba un integrante del oficialismo.

El sugerente análisis apunta a los integrantes del bloque de concejales de Juntos por Río Cuarto, más precisamente al presidente del espacio, Gonzalo Parodi. El dirigente radical cerró el año pasado con un brindis que sirvió de excusa para presentarse como la cabeza del principal frente opositor y en un tono de candidato que no pasó inadvertido por la comunidad legislativa.

En un año que podría marcar sendos cambios en la configuración política del oficialismo, claro está que la oposición tomará al Concejo como central de desgaste y proyección. Aun así, se estima que lo será de la misma manera para el PJ, con varios nombres de la plantilla legislativa que intentarán crecer en vías de posicionarse dentro del rearmado peronista.