Cambiar de dirección

En vez de poner el foco en los aspectos ya conocidos de la Guerra de Malvinas, el director Santiago García Isler encuentra en el documental “Falklinas” una nueva perspectiva mediante cinco historias de vida de personajes reales a los que la guerra atravesó de manera impiadosa.

Por J.C. Maraddón

A lo largo de casi dos años, con cierta periodicidad hemos analizado desde esta columna las consecuencias derivadas de la pandemia en el ámbito de la cultura, que como no es una isla también se ve afectado por este tipo de tragedias que trastornan a la humanidad. Las cuarentenas, los encierros, las internaciones y las muertes han impactado de lleno tanto en las creaciones de los artistas como en la vida misma de esas personas que, por una cuestión de sensibilidad y talento, son capaces de traducir en obras aquello que los interpela y que, en este caso, nos abarca a todos.

Y es que no sólo la música, la literatura o el cine se han visto alterados por esta situación global que nos ha llevado a una incertidumbre constante, sin demasiadas chances de planificar algo a largo plazo y con cualquier proyecto pendiente de factores que no pueden ser controlados. Es la existencia en general la que se sacude ante lo que sucede, sin que haga falta precisar a cuál de sus aspectos nos referimos. Hemos aprendido que no vale la pena elaborar un ranking que puntúe a qué actividad causa mayor perjuicio este panorama pandémico, porque quien más quien menos, la mayoría sufre los efectos negativos.

Los noticieros de televisión se han encargado desde un principio de relevar los testimonios de la gente que ha debido resignarse a cambiar las rutinas que guiaban su devenir, para acomodarse a las condiciones de esa nueva normalidad que va y viene según crezca o no el número de contagios y de fallecimientos. Todos los días escuchamos y vemos a esas personas que remontan la adversidad y que luchan por la supervivencia, en un contexto donde casi no hay lugar para las expectativas de que se pueda volver a nuestro anterior modus vivendi.

En ese sentido, la pandemia ha diseminado hacia todo el planeta una sensación parecida a la que se puede experimentar en una región que ha sido asolada por guerras o catástrofes naturales. Eventos de ese carácter implican también un vuelco radical en las condiciones de vida de la población, que está sentenciada a adecuarse a convivir en ese entorno donde la desgracia y la angustia son moneda corriente. Quizás sean esas las pocas instancias asimilables a la realidad actual, en la que hemos transitado en el último bienio pensando siempre que es algo pasajero y que todo lo que debamos modificar ahora será de forma transitoria.

El documental “Falklinas”, estrenado a fines de 2021 en la plataforma Cine.ar, realiza un enfoque de esas características sobre la Guerra de Malvinas, de cuyo inicio y fin se estarán cumpliendo 40 años en 2022. En vez de poner el foco en los aspectos ya conocidos del conflicto bélico en el Atlántico Sur, el director Santiago García Isler prefiere buscar una nueva perspectiva. Y la encuentra en cinco historias de vida de personajes reales a los que la guerra atravesó de manera impiadosa, en general producto de la casualidad más que de la planificación.

A lo largo de poco más de una hora, “Falklinas” nos pone al tanto de los efectos colaterales que tuvieron las acciones en las islas para estos ciudadanos comunes que, por sus particularidades (ser cronistas, fotógrafos, kelpers o futbolistas) no tuvieron la chance de ser indiferentes a ese acontecimiento histórico. Más allá de su propósito de retratar una época, casi sin querer el realizador García Isler nos invita a reflexionar sobre cuánto nos desvió de nuestro destino la aparición del coronavirus y hacia dónde nos dirigimos ahora, si es que tenemos en claro ya cuál es la dirección correcta.