Los “leales” de Schiaretti ya arman en Punilla

Por Yanina Soria

Uno de los departamentos del interior provincial donde más cristalizado quedó el proceso de división entre peronistas de Hacemos por Córdoba y peronistas del Frente de Todos fue, sin dudas, Punilla. 

Distrito del primer dirigente del PJ local que, allá por febrero del 2020, blanqueó su alejamiento del schiarettismo para militar y ampliar con los suyos el proyecto político de Alberto Fernández y Cristina Kirchner en la provincia de Córdoba. 

Por su historial dentro del justicialismo cordobés, Carlos Caserio es una marca registrada en el PJ provincial y con peso propio, particularmente, en el departamento Punilla. 

Por eso su alejamiento del oficialismo provocó la necesidad de forjar desde el Panal nuevas referencias departamentales. Sobre todo, inicialmente, cuando la movida local del Frente de Todos generaba expectativas entre la dirigencia, que luego quedaron lavadas con el resultado del 14 de noviembre cuando el escenario interno cambió. 

Desde entonces, sigilosamente, hubo retornos al campamento de Hacemos por Córdoba: muchos dirigentes del interior que probaron en el kirchnerismo durante la emergencia electoral, están de regreso con un primer y claro objetivo, la interna partidaria. 

La decisión de disputar el tramo de autoridades de circuitos o de simplemente revalidar el poder territorial, trajo a muchos de vuelta como Walter Saieg por Santa María, Rodrigo Rufeil en Colón y Carlos Alesandri por Calamuchita. 

En Punilla, durante estos dos primeros años y con mayor énfasis durante la campaña, Hacemos por Córdoba agitó una especie de tridente de referencias propias: un peronista; un socialista y un vecinalista. 

El intendente de Huerta Grande, Matías Montoto, el aliado de Cosquín, Gabriel Musso, y Esteban Avilés, fueron los nombres sobre los que el oficialismo se apoyó para trabajar la lista encabezada por Alejandra Vigo y Natalia de la Sota durante las legislativas. Con un plus cosechado por el peronista: logró que la boleta de Hacemos por Córdoba en su localidad sacara 30 puntos, un número por encima de la media provincial. 

Lo cierto es que si bien todavía no se sabe cómo se moverá Caserio frente a la interna partidaria, el grupo de dirigentes peronistas “leales” al gobernador Juan Schiaretti comandado por Montoto, ya empezó a moverse. 

Desde allí, entienden que la del 27 de marzo es una oportunidad para renovar la forma de construir política en el departamento por lo que ya armaron una mesa de trabajo con la idea de plantar candidatos propios en las 25 localidades de Punilla y pelear por la conducción departamental. Forjar una opción que represente a Hacemos por Córdoba es el objetivo trazado para la interna. 

“Somos quienes nos estamos preparando para devolverle al partido justicialista de Punilla, una conducción presente y respetuosa de su gente, capaz de promover el desarrollo dirigencial, con renovación y nuevas ideas”, le dijeron a Alfil. 

En la nómina de dirigentes figuran además de Montoto, Marcelo Rodríguez (Capilla del Monte), Raúl Mendoza (Bialet Massé), Antonio Vivas (San Antonio), Gladis Moreno (Carlos Paz), Marcio Lostergerger (Santa María de Punilla) Miriam Arnedo (La Falda), Carlos Tabares (La Falda), Oscar Saldia (Cosquín), Mayer (La Cumbre), Verónica Fabro (Huerta Grande), Jorge Masich (Valle Hermoso), Jorge Pérez (Villa Giardino), Natalia Brussa (Casa Grande), Marcos Arce (Estancia Vieja), Marcelo Oliva (Santa Cruz del Lago), José Vázquez (Parque Síquiman), Guillermo Chiclana (San Roque), Héctor Casale (Charbonier), Luis Valdanza (San Esteban) y Andrés Romero (Mayu Sumaj).

Schiarettistas vs K

Quienes sostuvieron la parada electoral de Hacemos por Córdoba en Punilla frente a la campaña de Caserio, descuentan que la suya será la lista del gobernador mientras deducen que el Panal no alentará que la conducción departamental quede en manos de “dirigentes del kirchnerismo”. 

Sin embargo, como en política nunca dos más dos es cuatro, y menos en un peronismo que se mueve mirando el 2023, la realidad es que hoy nadie se anima a descartar que el diálogo esté cerrado con el ex senador y que no vayan a haber en estos meses intentos de acercamiento. 

Frente a esa posibilidad, desde el sector de Montoto esperan hacer valer internamente la fidelidad demostrada a Schiaretti en los tiempos convulsionados y la contención que, dicen, se les dio a dirigentes del departamento que no siguieron la línea del Frente de Todos. 

De allí, la decisión de comenzar con los primeros movimientos de armado en Punilla para elaborar una propuesta electoral “amplia y renovada”, más allá de que todavía no hubo instrucciones claras bajadas desde el partido.