Fassi, Hoyos y el costo político 

El presidente de Talleres encontró al sucesor del “Cacique” Medina aunque no contó con el apoyo del exigente paladar del hincha en esta designación. Algunas demoras que alteraron el proceso y que pueden pasarle factura. 

Por Federico Jelic  

Andrés Fassi y Ángel Guillermo Hoyos

El 2022 a Talleres le trajo algunos puntos suspensivos que podrían tener vinculación directa con la imagen de su presidente Andrés Fassi, venerado hasta el fanatismo por sus acólitos y cuestionado o mejor dicho, estudiado permanentemente por aquellos que apuntan a dar el salto de calidad deportiva por encima de lo institucional. Y claro, el equipo coqueteó con el campeonato, fue finalista de Copa Argentina, mantuvo el liderazgo varias fechas pero luego de la salida del gran DT Alexander Medina, todo regresó a foja cero, generando incertidumbre en aquellos que ya se acostumbraron a la zona de confort.  En ese contexto, siempre el observado con desconfianza es el líder, donde Fassi no puede escapar a la exigente demanda de los hinchas que notan con preocupación la falta de avances en el plantel profesional en esta campaña que ya está en marcha y que tiene muchas más bajas que caras nuevas.  Con Ángel Guillermo Hoyos anunciado como DT pero sin la conformidad general. 

¿Fassi cuestionado después de todo el progreso desde 2014 a la actualidad? No serían todo críticas y quejas la de los hinchas en ese sentido, sino con la falta de certezas respecto a una temporada sin novedades luego del mejor semestre desde su arribo a barrio Jardín. Que se entienda bien: hoy el malestar es porque el socio apunta a mantener el nivel que lo invitó a soñar pero ahora nota un temor por estancamiento que le hace mirar con recelo el proceso actual. Y en eso, siempre el apuntado va a ser el “Zorro”, quien todavía sigue sin cerrar aspectos claves de cualquier proyecto deportivo de este año, aunque nadie habla de cambio de comando ni mucho menos de golpe de Estado.   

Es que esta vez, a Fassi esta vez la fórmula matemática no le salió con el resultado esperado. A decir verdad, figura todo por hacer pero por primera vez en su gestión no consigue entrenador antes de la pretemporada y pasados ya 14 días de entrenamiento no hubo anuncios oficiales más allá de que todos los caminos apuntaban sin margen de error a Hoyos, quien finalmente estampó su firma en el contrato. Con más intrigas que certezas, es la verdad.  

¿Tendrá consecuencias desde lo político para su proceso? A decir verdad su mandato viene en ascenso inobjetable, quedando a un paso de la gloria por aquella final perdida en Santiago del Estero y con otro panorama de cara al futuro. No obstante el grado de exigencia subió un grado y no son pocos los que recriminan la falta de respuestas a un mes del inicio del campeonato.  

Esperando respuestas y no apuestas 

Algunas críticas a Fassi le cayeron primero por la salida del “Cacique” pero sobre todo por no animarse a apostar con todo a la búsqueda del título como objetivo institucional. El resto de las metas fueron cumplidas: sustentamiento, confianza económica, apuestas, divisiones inferiores fortalecidas y un plantel acorde a las competencias.  

A decir verdad nadie habla de un cambio de gobierno pero sí de modificar algunos parámetros y objetivos sobre todo desde lo deportivo.  Dejar de lado un poco la venta de futbolistas como acto prioritario por el deseo de hacer historia, aunque eso lleva un costo que puede ser impredecible. 

La vara con Medina quedó muy alta y la posibilidad de Frank Darío Kudelka fue apenas una ilusión a pesar de realizar las negociaciones correspondientes. El tema es que ahora el hincha y socio de Talleres se acostumbró a ser protagonista. Y al ver iniciada la pretemporada sin grandes nombres y con el agregado poco orgulloso de ser el único equipo sin entrenador de los 28 que componen la Liga Profesional, las críticas ansiosas no descansan.  Apenas llegaron dos incorporaciones (una apuesta juvenil como Cavanagh y una alternativa como Matías Esquivel), lógicamente los ánimos se encrespan y la ansiedad copa toda la escena. 

¿Y Hoyos? Ya tuvo un paso en el club en 2014 en el Federal A, perdió dos finales ante Unión de Mar del Plata y Gimnasia de Mendoza respectivamente, siendo recordado más que nada por una infausta arenga antes de la final en Córdoba con algunos apuntes confusos, para cerrar después su alocución rezando con el grupo un Ave María. Había llegado recomendado por Fassi, quien ya se sentía ganador de las elecciones luego del levantamiento de la quiebra y saneamiento de la entidad, como para poner su primer pie en Talleres. Cambiaron a la dupla interina Sergio Coleoni-Mario Obulgen que marchaba escolta con la idea de que en su desembarco próximo ya iniciara los lineamientos de su proceso. Pero no muy contento con el resultado, apostó a Frank Kudelka y dejó a Hoyos con la oferta de dirigir la coordinación de divisiones inferiores, elegante manera para desearle otros rumbos. Ahora, siete años después, lo vuelve a reclutar esperando que su aprendizaje y experiencia en ese tramo le traiga paz y armonía a un proceso que arrancó tarde y dando ventajas. ¿Le puede aportar esta determinación alguna complicación política? Todo por verse y analizarse.