El devenir de un signo llamado teatro

Conversar con José Luis Arce, un creador y un teórico de la escena, transmite el poder de una mirada propia, empírica, reflexiva, no solo de la historia desde los ochenta hasta hoy, sino sobre la vibración propia del teatro actual de Córdoba.

Por Gabriel Abalos
gabrielabalos@gmx.com

José Luis Arce al recibir el Premio a la Trayectoria del INT en 2019.

La figura de José Luis Arce atraviesa diversas etapas de la historia del teatro de Córdoba, como director, como dramaturgo, como teórico y como hacedor en todos los flancos. Un intercambio con él ayuda a entender el curso histórico del que deriva esta época signada por la pandemia, y a articular cuarenta años de teatro cordobés con la inminencia de lo por venir.
Arce (un seudónimo teatral, ya que su apellido es Garita-Onandía), fue fundador del TIC, Teatro Independiente de Córdoba, nombre de un elenco que además de ejercer el perfil autogestivo, hizo de él una bandera de independencia artística. El TIC comenzó en plena dictadura, en 1979, jalonó los ochenta de la vuelta a la democracia y los noventa con sus puestas imborrables de autores diversos, así como textos del propio José Luis. En 2019, el teatrista cordobés fue distinguido con el Premio a la Trayectoria por el Instituto Nacional del Teatro.

Sobre la actualidad de la producción local dice:
“Yo estoy bastante familiarizado con la producción teatral actual, porque justamente la pandemia me puso en esa posibilidad ya que, debido a mi trayectoria y a mis años, estuve entre otros como jurado en el premio provincial de dramaturgia, concursos de producción, de la muestra provincial de teatro del Instituto, en fin, eso me puso a trabajar con jóvenes, gracias a lo cual me fui aggiornando permanentemente, así que tengo una semblanza, más o menos. Yo creo que Córdoba es un polo en ese sentido muy especial, por su mediterraneidad y por estar rodeada de tanto conservadurismo, fíjate vos. Pero los artistas teatrales, desde Giménez y desde tantos referentes, y de pronto ahora un (Luciano) Del Prato, un (Gonzalo) Marull, son gente de gran talento, yo intercambio con ellos, lo he hecho a menudo y creo que son pulsiones muy interesantes. Con mucha formación. Gonzalo, por ejemplo, empezó haciendo luces y de pronto es un excelente dramaturgo, Luciano es un tipo que raya lo teórico y pasa por experiencias de dirección muy interesantes, de mucho riesgo. Hay una explosión a partir de las camadas que empiezan a surgir de las escuelas recicladas de Córdoba, te acordás que en nuestros años de dictadura no había escuelas, porque habían cerrado, y mucho hicimos también en su momento para que se reabrieran.”

El teatro cordobés de la postdictadura abrió el dique de la actividad y produjo giros.
“Trajo cambios perceptivos muy notorios. Cambios de mentalidad y cambios de cabeza. A lo cual celebro haber estado abierto, porque yo también me dejé inspirar por esas ideas. Las nuevas generaciones, con mayor ilustración respecto a la teoría teatral, a la historia, que la gente que yo conseguía nuclear en un grupo en su momento, ayudaron mucho a una explosión estética que de hecho la hubo y que yo celebro, y también a la modificación de la estructura de grupo que nosotros preveíamos, que era como una síntesis de los directores de los años sesenta con la época de los setenta con el LTL. Los ochenta en que nosotros trabajamos era una síntesis de aquello, pero eso siguió también deviniendo en otras experiencias donde ya los grupos no eran tan importantes sino los proyectos, empezaron a haber salas que eran un espacio, no nucleaban un grupo, ni un líder, como nos pasó a nosotros con el TIC.”

Producto de esas novedades. al momento del cambio de siglo y de milenio hubo que repensarse en muchas cosas.
“A mi grupo TIC, que cumplió veinte años desde que fue fundado, decidimos darlo de baja, por conveniencia, porque ya era una mochila pesada respecto a institucionalizar una manera de producir. Todas las convocatorias hablan de los antecedentes, y eso nos ponía en ventaja en algún sentido, pero nos tuvimos con Nora (Sommavilla, compañera y cofundadora del TIC) que deshacer de eso. Un día le dije: Gringa, vamos a empezar de cero, porque esto nos atrasa en relación a otras cosas. Y así fue, dimos de baja al TIC como proyecto de otra época, incluso veinte años que le destinamos a eso no fue poco, pero los fuertes liderazgos de esos grupos también implicaba que uno cargaba con una mochila de tener que hacerse cargo del sello, de lo ideológico. Y aparte, cuando empieza a surgir una nueva individualidad dentro de la democracia, la persona que se hace cargo de sí misma, era un poco contradictorio que la cosa funcione dentro de esa manera que yo venía viendo, había que dar opción a una nueva individualidad, una nueva manera de ser ciudadano, algo que estábamos aprendiendo con mucho entusiasmo porque era la democracia que hasta creíamos que nos había salvado la vida, que no es poca cosa.”

El sello del TIC dejó de estar activo, aunque la creación se desplegó en las dos décadas siguientes. Lo más nuevo de Arce fue un proyecto, interrumpido precisamente por la pandemia.
“A días de la cuarentena estaba con un estreno en puertas y, bueno… Era sobre un cuento de Bolaño, El policía de las ratas, que está en el libro El gaucho insufrible, publicado justo en el año que él muere. Y fue toda una inversión de esfuerzo y económica de nuestro grupo, y al final se cayó. Pese a que renové los esfuerzos para el 2021, llegó un punto en que me pareció pertinente darles libertad a los chicos porque ya habían hecho un esfuerzo enorme y no se veía tan claro el 2021. Pero no hay mal que por bien no venga, así que hicimos un video hermoso que estamos por estrenar ahora, antes de fin de año con la Agencia. Pese a que se menciona que Bolaño hizo sus tentativas teatrales al principio de su carrera, después prescindió totalmente del teatro. Y en Latinoamérica no se lo ha representado, salvo un grupo chileno que tengo entendido, trabajó el mismo cuento. No se han investigado lo suficiente esas posibilidades, y nosotros queríamos ser un ariete.” 

Respecto al teatro después de la pandemia, dice Arce que “todavía no se aprecia una inflexión ahí, una bisagra, son todos proyectos que estaban gestándose en medio de la pandemia. Si hay una especie de nuevo signo está por verse, no se avizora, o al menos yo no lo avizoro aún.”