Entretelones de la negociación para que la Selección vuelva a Córdoba

Luego de intensas gestiones, el Mario Kempes volverá a recibir a Argentina de manera oficial por Eliminatorias. El rol fundamental del presidente de Instituto, Cavagliatto, acompañando a la Agencia y a Campana. Todo llegó a buen puerto.

Por Federico Jelic

Y se dio nomás, la Selección Argentina volverá a jugar en Córdoba luego de casi cuatro años para sembrar toda la ilusión y lograr el acompañamiento de un repleto estadio Mario Alberto Kempes cuando reciba a Colombia, el 1 de febrero. No obstante, para que esa negociación llegara a buen puerto fueron necesarios varios capítulos y gestiones de toda naturaleza. Nadie viene gratis. Para concretarse formalmente se precisaron de varias conversaciones y llamadas telefónicas donde algunos dirigentes tomaron un rol casi protagónico para que todo marchara viento en popa. Y no se trata precisamente de un representante del Gobierno de Córdoba.

Más allá de eso, la provincia volverá a disfrutar de Messi y compañía de manera oficial, luego de algunos otros truncos intentos con relación política directa. Desquite de la copa América frustrada, ante una inversión inusitada en el máximo coliseo cordobés pero la pandemia trajo otros vientos de cambio y la depositó en Brasil. De todas maneras, por Córdoba sacan pecho de poder volver a disfrutar del campeón de la Copa América, como desfile y exhibición en la previa del mundial de Qatar 2022, y de paso para de paso mimar y alentar a los créditos cordobeses, como para ir afianzando una identidad con tonada y de paso volver a posicionar al Kempes como localía alterna de la Selección, luego de que San Juan y Santiago del Estero, con argumentos más políticos que logísticos y calificativos, le arrebataran a Córdoba el espacio de anfitrión que legítimamente le corresponde, por capacidad, aforo y plaza turística. Pero hubo que gestionar…

Cavagliatto, el nexo

La historia comenzó hace unos cuantos meses atrás. Córdoba no figura en sintonía política con el Gobierno Nacional y por ende, nunca fue prioridad para albergar a la Selección Argentina según la óptica genuflexa de AFA con el poder de turno, a pesar de que siempre es apetecible esa plaza por las 57 mil personas que puede albergar el Mario Kempes. Pero si fuera por Casa Rosada, eligen primero ir a Chaco y a todas las provincias de ideología K antes de Córdoba, bastión del PRO a nivel nacional. ¡Mirá si te voy a llevar a Argentina a tu casa para que hagas política! Así lo ven…

Pero de todas formas, comenzó a gestarse todo luego del intempestivo y sorpresivo cambio de sede de la Copa América. En pos de la remodelación del Kempes para dejarlo una “pinturita”, el Gobierno de Córdoba invirtió 150 millones de pesos, cifra inusitada en tiempos de pandemia, entre arreglos en el sistema lumínico, campo de juego, palcos VIP, palcos de prensa y demás detalles de infraestructura. De un día a otro, Argentina comunicó que no se encuentra en condiciones sanitarias suficientes para organizar la Copa América (Colombia ya se había dado de baja por tensiones sociales) por lo que raudamente el presidente de Brasil Jair Bolsonaro encontró una nueva posibilidad para ser anfitrión de la Copa que defendía a nivel Conmebol, y de paso, opacar la crisis y los avances de Covid 19 en su territorio, tan cuestionado por sus opositores. Las refacciones del Kempes, entonces, recién se pudieron visualizar con el retorno de los hinchas a la cancha, luego de varios meses jugando a puerta cerradas.

Allí entonces comenzó a jugar el ahora presidente de Instituto, Juan Manuel Cavagliatto. La génesis fue en el anterior Súper 20 de la Liga Nacional de Básquetbol, en una reunión casi informal con la Agencia Córdoba Deportes por el tratamiento de este asunto. Allí desde la dependencia gubernamental gestaron la idea y Cavagliatto aportó los contactos, sobre todo con el presidente de AFA Claudio Tapia y haciendo gala de su gran relación con Marcelo Achile, presidente de Defensores de Belgrano, hombre de peso en la calle Viamonte  y también titular del Comité Olímpico. Básicamente, estaba la intención pero no los contactos, por lo que necesitaban una estrategia para cautivar a AFA. Solamente con el Kempes, no alcanzaba.

También fue importante en las negociaciones el intendente de Córdoba, Martín Llaryora, muy proclive a gestionar al fútbol femenino y también traer a la selección femenina al recinto mundialista cordobés. De hecho hubo una reunión en su despacho entre Cavagliatto y Achile, todo con la misma finalidad, aunque la idea de traer al equipo de Lionel Scaloni ocupaba el interés principal, claro está.

Comenzó a jugar también la provincia con el “Pichi” Oscar Campana a la cabeza (titular de la Agencia Córdoba Deportes). Y ya el hombre fuerte del básquetbol en Alta Córdoba fue fundamental en materia de intermediación ya que entre otros logros, recuperó una relación con AFA y con el gobierno que en Instituto lucía deteriorada.

 

Cavagliatto de hecho estuvo invitado en San Juan en el duelo Argentina –Brasil. Su rol iba a ser dejar sentadas las bases y el canal directo entre las autoridades gubernamentales con AFA y concretar que la Selección vuelva al Kempes sin ser aventajadas por plazas no muy futboleras como Santiago del Estero y la misma provincia cuyana, que ya le había ganado de mano con la organización del duelo ante Brasil, por ejemplo.

Hasta que llegó el zoom con Tapia tan deseado y sentaron los principios del acuerdo. Resta solamente la oficialización de AFA pero el guiño para Córdoba ya fue otorgado. El último duelo en el Kempes fue en 2018, en un amistoso ante México y de manera oficial, en 2016 con Paraguay. En ambos cotejos no estuvo Messi, por lesión. Un acto para celebrar donde en silencio, Cavagliatto fue clave para acompañar las gestiones de Campana y Córdoba. Y de paso, posicionar a Instituto otra vez en AFA. Y de paso, ¿Es imposible pensar en un entrenamiento con público, informal, en Alta Córdoba, como la última vez que el equipo nacional pisó el suelo cordobés? Ahora se entiende en parte la importancia de la última inversión en la cancha de Instituto, en resembrado y riegos por aspersión…