La versión más fuerte, en Disney

Por Javier Boher
Javiboher@gmail.com

¿Usted faltaría a trabajar si apenas lo han contratado? Tengo amigos que han sobrevivido a tamaña irresponsabilidad por el beneficio de la duda que les dio el empleador de turno. Sin embargo, no parece ser una buena manera de arrancar ningún proyecto laboral.

Eso fue lo que pasó con dos diputados opositores que se ausentaron de la votación por Bienes Personales bajo el pretexto de que tenían viajes programados. No vamos a profundizar en el error de convocar a una reunión si no se tienen los votos, porque suficiente deben tener los que querían ir por la presidencia de la Cámara de Diputados y que fustigaban a los libertarios por robarles votos como para además meterles el dedo en la llaga.

Uno de los diputados ausentes por viaje estaba en Alemania, lugar al que fue para participar del casamiento de su hija, a la que no ve hace dos años. Se puede entender con un poco de humanidad, atento a que todos hemos extrañado a alguien a quien estuvimos tiempo sin ver.

El otro caso es más llamativo, porque tiene muchos elementos risibles. La cordobesa Gabriela Brouwer de Koning no pudo asistir por irse a Disney. Por supuesto que está en todo su derecho, pero no parece haber elegido un buen momento.

La riotercerense, de dilatada carrera legislativa en los dos primeros niveles de gobierno, quedó expuesta porque alguien no se dio cuenta de contar bien los votos para asegurarse la mayoría en el Congreso. El interbloque de Juntos por el Cambio parece un equipo de Marcelo Bielsa: un triunfazo una semana, una derrota humillante a la siguiente porque alguien no hizo la tarea de contar los porotos.

Para colmo de males, es una de las que decidió que había que renovar la dirigencia del radicalismo y se alineó dentro del bloque conducido por Rodrigo De Loredo. No parece exactamente la mejor manera de salir a disputar el liderazgo no llegar a conservar los 12 votos propios.

El papelón real vino después, cuando nadie se quiso hacer cargo del episodio. Ella dijo que avisó y que le dieron permiso, pero desde su bloque lo niegan. Desde el interbloque dicen que no sabían nada, mientras que desde el oficialismo van a brindar el próximo 24 con este bocadito dulce que le robaron a una oposición desordenada y casi amateur.

Hay que reconocerle méritos a la ausente, que estará sacándose fotos con Minnie mientras el resto de su bloque se lamenta la derrota. No va a faltar que uno de esos muñecos sea parecido a algún diputado y que ella cambie la foto del grupo de whatsapp de los diputados para que todos se rían al verlo. ¡Qué plato!.

Debería traer un poco de merchandising desde el parque más visitado del mundo para tratar de limar rispideces con los que quedaron dolidos acá. A Negri le quedaría muy bien una vincha con orejas de Mickey. A Lousteau le iría muy bien el sombrerito verde de Goofy. Si o si a De Loredo le debería traer un traje de marinerito como a Donald. La bata de Rico McPato debería ser para el que se durmió a la hora de asegurarse la mayoría.

Es injusto detenerse sólo en dos ausentes (hubo una tercera por covid positivo) pero es una muestra de lo peleado que va a estar siempre el escenario en el nuevo Congreso. Empatados, siempre se va a definir por una chiquitésima, el famoso “error no forzado” que anotan los analistas de video que trabajan para los equipos deportivos. No hay margen de error.

Eso sí, que la que entró como “la pata más fuerte de Cambiemos” esté subida a las tazas de Alicia en el País de las Maravillas a menos de un mes de asumir no parece hacerle mucho honor a ese slogan de campaña por el que la votaron sus coterráneos.