Municipalidad en alerta por posible ruptura de “burbuja” Covid

Subieron los contagios por Coronavirus, en vísperas de las fiestas y con la variante Omicron que amenaza con terminar la relativa normalidad actual. El Gobierno apuesta a seguir vacunando, aunque bajará el tono de las advertencias para no asustar a los vecinos. Esperan confirmación de pase sanitario cordobés, aunque con deferencias.

Por Gabriel Marclé

Continúa el plan de vacunación con la aplicación de terceras dosis en el vacunatorio del Polideportivo nº2. El municipio apunta a completar el nuevo esquema antes de que lleguen los rebrotes.

La pandemia en Río Cuarto tuvo varios puntos críticos, pero hace ya unos meses que la prometida “normalidad” post-pandemia se empieza a ver con claridad. La vacunación y la convivencia cuidada con el virus fueron los causantes de ese efecto positivo, pero también existían riesgos: En tiempos de bonanza también podía aparecer la relajación que terminara generando una “burbuja” que podría estallar generando brotes masivos, tal como ocurrió durante agosto del 2020 con la primera ola en Río Cuarto. En vísperas de las fiestas y las vacaciones de verano, un nuevo rebrote no es algo que esté entre los deseos del Gobierno local.
Aunque la situación actual dista mucho de aquella vivida hace más de un año, algunos indicadores comenzaron a elevar la alarma de los responsables de guiar el plan sanitario desde la Municipalidad de Río Cuarto. En las últimas dos semanas, los especialistas notaron una suba considerable de casos en días puntuales. La ciudad pasaba de tener ninguno o un par de casos desde hace varios meses, a un comienzo de diciembre donde se llegaron a registrar 17 en un solo día, como ocurrió el pasado martes. Cabe destacar que también hubo jornadas con una decena de contagios, dato que volvía a traer la preocupación de otros tiempos.
En el Gobierno de Juan Manuel Llamosas siempre tuvieron en claro que la pandemia no había terminado, que debían seguir esforzándose para vacunar y que en cualquier momento podía aparecer una nueva variante -en su momento la Delta, hoy la Omicron- que obligara a revisar las medidas sanitarias. Sin embargo, el mensaje que era llevado a la población apuntaba a no pensar tanto en el peor escenario posible, sino de disfrutar al máximo las posibilidades de una ciudad que contaba con casi el 90% de vecinos vacunados con esquema completo.
Claro está que el periodo de campaña que precedió a las elecciones legislativas de noviembre estuvo cruzado por la necesidad de provocar simpatía y buenas sensaciones en el electorado, por lo que una alarma ruidosa y de luces rojas parpadeantes no se presentaba como una opción válida. Tampoco es que el virus golpeaba tan fuerte, puesto que -como se dijo antes- la ciudad casi no registraba contagios. Sin embargo, no son tan positivos los pronósticos que manejan entre los funcionarios y asesores sanitarios del Ejecutivo municipal. La diferencia está en cómo se comunica esto a la población.
Ayer por la mañana, el Gobierno de Río Cuarto y los delegados del Gobierno de Córdoba en la ciudad anunciaban que el próximo viernes comenzará oficialmente la temporada de verano con el inflado de gomones en el río y un sinfín de actividades más propias de tiempos pre-pandemia. Claro que esto ocurrió justo el día después que la ciudad registrara un numero de contagios que no tenía desde hace mucho tiempo y que los encargados de guiar el plan pandémico del Ejecutivo confirmaran que la variante Omicron llegaría a la ciudad más temprano que tarde. Sonrisas en la pública, preocupación por lo bajo.
Pese a estas circunstancias de creciente preocupación, el Gobierno elije mantener la calma. El comando del intendente es sencillo: Aprovechar el verano para seguir vacunando con las dosis de refuerzo y prepararse frente a la llegada de los periodos más fríos del 2020. Aun así, el riesgo de que la burbuja actual explota está latente, especialmente si se mira lo ocurrido en otras ciudades del territorio cordobés.
En la Municipalidad no quieren volver atrás, como todos, pero reconocen que en algunos sectores de la ciudad se están dando situaciones que bordean el libertinaje. Aunque las medidas restrictivas actuales son nulas, pareciera que hay quienes están dispuestos a ir por más, obviando cuidados básicos que ya deberían ser un acto reflejo, como el uso de barbijo en lugares cerrados, la limpieza de manos o la distancia social segura. El problema es que estas situaciones se multiplican en tiempos de Navidad y año nuevo, por lo que se vienen días claves signados por el tan temido “efecto fiestas”.

Pase sanitario

Córdoba tendrá sistema propio y en la Municipalidad riocuartense -como en el resto de los municipios- están esperando ordenes para acoplarse a lo comandado por el Panal. Sin embargo, existen algunas deferencias, más teniendo en cuenta lo que ocurrió últimamente con la administración de terceras dosis y cómo Provincia se desprendió de la organización de turnos.
En Río Cuarto esperan que, si Córdoba anuncia, Córdoba aplique. Quieren evitar que se produzcan confusiones o inconvenientes, o que -peor aún- Río Cuarto deba improvisar un sistema digital de Pase Sanitario, tal como ocurrió con el turnero para vacunar con terceras dosis que comenzó a administrar la Municipalidad.
Lo que queda claro es que, desde hace un tiempo a la fecha, algunos representantes del Gobierno se están preguntando es cuán cercana está el plan sanitario municipal a la mesa del Panal. La relación entre las partes se resquebrajó luego del drama generado por el médico trucho del COE, cuando el municipio no “entregó” a uno de los suyos -el secretario de Salud, Marcelo Ferrario- para limpiar de culpas al gabinete de Juan Schiaretti. Producto de esa tensión, la cartera municipal de Salud trabaja con cierta autonomía y distanciada de Provincia.