Concejo: PJ confiado frente a “exigua” presión opositora

El bloque de Hacemos por Río Cuarto se muestra fortalecido en un cierre de año “sin inconvenientes”. Sus ediles sostienen que el PJ salió ileso de los embates opositores y espera un 2022 de “unidad peronista”. El bloque de JpRC insiste con su faceta combativa, aunque imposibilitado de atacar en tándem con un apagado Pablo Carrizo.

Por Gabriel Marclé

Guillermo Natali (HpRC), Gonzalo Parodi (JpRC) y Pablo Carrizo (PAIS)

Las dos coronaciones de Juan Manuel Llamosas como intendente municipal no fueron de una supremacía indiscutida. Pese a las victorias, el oficialismo se encontró con la conformación de una oposición mejor armada con respecto a otros años -una segunda minoría con hasta dos concejales por dos periodos consecutivos. Aunque los números le daban la mayoría indiscutida, la presión del oficialismo era otra, por lo que se pensaba en un recinto que se convertiría en una zona de guerra constante. Sin embargo, la tensión fue en caída y Hacemos por Córdoba terminó en una posición más cómoda que la esperada en un comienzo.
La confianza del bloque peronista fue in crescendo luego de haber logrado lo que creían imposible: Sobrevivir el tiempo de pandemia con apenas algunas magulladuras. El fuerte llamosista en el Concejo Deliberante fue protegido aun cuando los vientos huracanados del escándalo iniciado por la infiltración del falso médico del COE traían un manto negro de incertidumbre. El 2020 tuvo algunas tensiones, pero el cierre del año los encuentra confiados y seguros de que las presiones solo sirvieron para fortalecerlos. “Salimos ilesos”, aseguran.
En términos generales, las cosas para el PJ salieron mejor de lo que proyectaban algunos sondeos, especialmente durante la pandemia en el cierre del primer mandato y la creciente incertidumbre del año que está por terminar. Pudo haber corrimientos, expulsiones y discordias irreconciliables dentro del variopinto bloque peronista, pero el balance realizado por los ediles muestra datos positivos.
“Estamos bien y el año próximo no diferirá en mucho. Hemos hecho lo que debíamos y la presión de nuestros colegas del otro bando ha sido realmente exigua”, señalaba un integrante de Hacemos por Córdoba, analizando el vínculo con el bloque de Juntos por Río Cuarto, protagonista central de la oposición.
La alianza UCR-PRO-FC mantuvo un 2021 activo que se desarrolló casi siempre a través de intervenciones vinculadas a temáticas como la inseguridad -su tópico favorito- que con el paso del tiempo se tornaron repetitivas. “Cuándo vos atacas usando siempre el mismo método, el rival te va tomando el tiempo y te deja frustrado”, analizaba sobre el abordaje del bloque radical.
Otro de los espacios de intervención elegidos por la primera minoría se dio durante los informes de gestión brindados por los funcionarios del Ejecutivo municipal. Allí se desplegaba el arsenal completo de la principal bancada opositora y, aunque el cruce con los hombres del intendente prometía estruendos de alta intensidad, el resultado fueron algunos chispazos fugaces.
A poco de terminar el año, se espera que el último paso legislativo se dé con la aprobación en segunda lectura del Presupuesto 2022. El proyecto tuvo cuestionamientos de JpRC y aliados externos, pero no tendrá más que algunos retoques insignificantes respecto a lo que fue la primera lectura. El peronismo logrará aprobarlo sin chistar, aun si la primera minoría decidiera negarle el voto. Para el radicalismo, la presión respecto a este tema sería diferente si el tercer bloque en discordia, el liderado por el excéntrico Pablo Carrizo, hubiera hecho su parte.

El apagado PAIS

Pese al envión de dos excelentes elecciones -la última por casi 12 puntos-, la figura de Pablo Carrizo como ese líder rupturista y revolucionario de la escena política local se fue apagando, afectada por cuestiones puramente políticas, pero también factores externos. El edil quedó marcado tras ser imputado por violencia de género contra su ex pareja, causa que fue elevada a juicio a mediados del año pasado.
Pero en lo que respecta a la actividad legislativa y las relaciones interbloque, el protagonismo del presidente de la bancada de PAIS se ha visto ciertamente apagado en comparación con otros momentos de su actividad. Carrizo pasó de ser la cara nueva y esperanzadora de la política local a ocupar un lugar de menor exposición; cumpliendo con su papel, pero sin hacer mucho ruido.
En algún momento se discutió si el cambio de actitud del edil se debía al acuerdo político entre el frente Política Abierta de Córdoba y el oficialismo provincial, algo que podía replicarse en la escena riocuartense. Tal vez eso explicaría por qué Pablo Carrizo dejó de tener intervenciones incendiarias como las de su tiempo en Respeto. Sus colegas en JpRC marcaban incluso que, en algunas oportunidades, sus intervenciones parecían más propias de un partenaire peronista.
Aunque HpRC y el propio Carrizo lo nieguen, los últimos movimientos de Política Abierta le han bajado el carácter de oposición fuerte y aportan al sentido de “comodidad” que atraviesa el oficialismo a poco más de un año de haber logrado la reelección. En 2021 se verá si esto sigue así o si el juego de bloques opositores se encaminará en un mismo carril.