La “re re” en municipios del sur (Jure en contra)

El debate de la Unicameral no pasa desapercibido en el sur provincial, con intendentes expectantes de tener una chance más de ser reelectos. El legislador riocuartense de la UCR, Juan Jure, ya se expresó en contra. ¿Qué municipios de la zona podrían verse beneficiados?

Por Roger Fabre

Al mejor estilo de la “vieja política”, en Argentina se acostumbra a debatir el pasado, evitando prevenir el futuro y girando siempre en discusiones coyunturales y sin demasiada importancia para la sociedad. En planos provinciales, esta lógica parece aumentar y en lo regional, aún más.Nuevamente, la Legislatura provincial debatirá en conjunto con sus miembros (y aprovechando los vínculos Provincia- Municipios) un tema que parecía olvidado y en el mejor de los casos, superado: las “re reelecciones” de intendentes municipales que estén llevando adelante su segundo mandato y que, de cumplirse la legislación vigente, no podrían obtener una tercera gestión por las modificaciones realizadas en el año 2016.
En el sur de la provincia de Córdoba, una cantidad importante de intendentes estarían interesados en que el tema se vuelva a tratar y que las condiciones vigentes cambien para otorgarles la posibilidad de ganar y gobernar 4 años más. El dato de color en esta oportunidad, como en tantas otras, es que ese beneficio seríaa tanto para propios como ajenos. Intendentes vinculados al gobierno provincial sacarían provecho de esta situación, como así también jefes gubernamentales que simpatizan con la oposición. En mayor o menor medida, se podría observar que se beneficia al sistema político dominante de la provincia.
Por supuesto que, de aprobarse estas modificaciones, no impactarían en municipios que tengan carta orgánica propia como en el caso de Río Cuarto. El legislador Juan Jure (ex intendente de la ciudad) se mostró en desacuerdo con esta iniciativa y pudo adelantar que estas modificaciones “van en contra de la alternancia y la renovación dirigencial”. El otro legislador riocuartense de la UCR (Benigno Antonio Rins) no se ha expresado hasta el momento, como acostumbra hacer en cada discusión previa y sesión legislativa. ¿Será un guiño al oficialismo?

Ejemplos de sobra

Un ejemplo concreto del resultado que estas modificaciones podrían generar es el caso del intendente de la localidad de Holmberg, Mguel Negro: un dirigente que forma parte de Hacemos por Córdoba y se desempeña en su gestión desde el año 1983, desde el retorno de la democracia en la Argentina. Es real y legítimo que se presenta como candidato y cuenta con los votos para ganar las elecciones. Nadie puede ni debe desconocer el mérito del jefe municipal. Lo que sí se puede y debe hacer es discutir sobre los avances y retrocesos que un sistema republicano y democrático puedan tener en un contexto como éste. Ejemplos tan paradójicos como el mencionado prácticamente no existen pero es cierto que, a lo largo y ancho de la provincia, cada cual acomoda su discurso político de acuerdo a las conveniencias del momento y, fundamentalmente, a las oportunidades de ganar o mantener el poder, independientemente de que tan real e importante sea.
Algunos intendentes que forman parte de la oposición y podrían estar pendientes de las posibles modificaciones que se hagan son Luis Poloni (jefe comunal de Chucul), Fredi Decarlini (Berrotarán), Oscar Saliba (intendente de Huinca Renancó y presidente del Foro de Intendentes Radicales), entre otros. Ejemplos sobran y están en todos los espacios políticos que cumplen funciones ejecutivas en la provincia.

Lo preocupante

Quienes conducen el oficialismo provincial y los miembros del poder legislativo de la provincia de Córdoba, sin discriminar pertenencia política, deberían preguntarse si este debate efectivamente está en la agenda de la gente. Si es una necesidad concreta, en todo caso, se debería dar esta una discusión que permita preguntar si los dos años aparentemente “perdidos” por la pandemia son motivo suficiente para otorgar la posibilidad de una nueva “re reelección” a intendentes más que reconocidos en sus localidades. Cabe ahondar en la pregunta si este último argumento es válido. Teniendo en cuenta que, en realidad, fue un periodo en donde los oficialismos tuvieron que gobernar y gestionar como muy pocas veces antes lo habían hecho. Se exigió una mayor madurez política para enfrentarse a lo desconocido y de esta manera pilotear la crisis sanitaria de la mejor manera posible.
Las democracias más desarrolladas (con aciertos y errores) generalmente son reacias a este tipo de modificaciones y conductas. Los argumentos con los que se sostiene este punto de vista son la alternancia, la posibilidad de que nadie se aferre al poder de manera indefinida (más allá de los votos), la limitación en tiempo y espacio de los mandatos, como muchas otras cuestiones que hacen a un mejor y más transparente desempeño institucional de los pueblos. Claro está que retomar estos debates no conducen a nada nuevo y diferente. Las prioridades parecen no marcar la agenda política legislativa.