La movilización inconducente

Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

Ya queda muy poco del año, amigo lector. Apenas si faltan 25 días para que estemos comiendo doce uvas, dando el paso con el pie derecho, brindando con algo de oro y usando la cola-less rosa de la buena suerte, solo para que después de las doce sigamos estando en Argentina y rodeado de la misma gente. Eso no se cambia con tres deseos, estimado.

Es notable cómo llegando al final todo el mundo se pone a organizar juntadas y despedidas, como si hubiese una especie de monopolio decembrino para ver a la gente. Es como una especie de fecha límite para organizar un asadito con esa gente a la que durante el año sólo le respondimos “jajajajja” en algún grupo silenciado de Whatsapp. Igual, todo vale si de postre hay turrón, garrapiñada y sidra bien helada.

Tanto se festejan las despedidas a fin de año que por eso es la fecha de cambio de gobierno. Siempre los traspasos de mando son los 10 de diciembre, quizás como para que la gente tenga algo más para celebrar: son tan malos los que vienen gobernando desde siempre que por lo menos nos dejan esa alegría de que se les termina el mandato.

Tal vez por eso el kirchnerismo decidió ir a festejar a la Plaza de Mayo. “Hay que reventar en serio la plaza”, dijo el pichón de heredero al trono que están preparando en el PJ. Capaz que ahora sí Máximo decide sacar la gente a la calle para tirar 14 toneladas de piedras por el ajustazo que le pegaron a los jubilados, que si le hacen un agujero más al cinto para achicarlo se les va a separar el torso de las piernas.

Es todo muy confuso, estimado, porque nadie sabe muy bien qué es lo que quieren festejar. Dicen que es por la vuelta de la democracia, aunque se cumplen 38 años de algo que no festejaron ni siquiera cuando se cumplieron las bodas de plata. Tan poco logro propio que seguro por eso quieren subirse a un buen logro colectivo.

Otros dicen que es para festejar los dos años del mandato de Alféretro, aunque yo lo veo improbable. Salvo Dylan (que debe comer sushi de gato todos los días) Estanislao con el DNI no binario y Fabiola Posibilitadora (que ya ha sumado más millas en aviones oficiales como para que le regalen un vuelo en los cohetes de Elon Musk) no debe haber mucha gente contenta con este experimento de coalición psiquiátrica.

También es el día de los Derechos Humanos, esa marca que han registrado para poder sacarle provecho. Vaya uno a saber qué entiende esta gente por DDHH, habida cuenta de que con cada violación de los mismos por alguien del palo se quedan más mudos que Bernardo el día que se operó las amígdalas.

Ahora que lo pienso, quizás es para que terminen de sacar a pasear los DDHH por la grieta, ya que pretenden hacer ese acto “multitudinario” (le pongo comillas porque no puedo dejar de pensar en que capaz juntan gente en la misma proporción que en las elecciones que perdieron ganando) después de haber aprobado un pasaporte sanitario. Es absolutamente inverosímil, pero es así.

Resulta que Carloncha VIPzzotti anduvo tirando algunas puntas de que quieren imponer un papel para asistir a actos masivos y cosas por el estilo. También dijo que acá la gente se está vacunando a buen ritmo y que ya estamos bastante cubiertos, así que solo quedan tres opciones como respuesta a por qué van a imponer un pase. Primero, por placer burocrático soviético de obligarnos a hacer trámites por todo. Segundo, para que muerda algún amigo imprimiendo papeles o auditando procesos. Tercero, para hacer de cuenta que están gestionando la pandemia porque a alguien le contaron que eso se hace en el primer mundo. Seguro hay un poco de cada cosa.

Es simplemente delirante, como cada cosa que hacen. Más improvisado que esto sólo podemos encontrar alguna obra de teatro under de esas que casi no tienen público. Pedir papeles en el país de la ilegalidad es un contrasentido, especialmente cuando se está organizando un acto masivo para que acompañe la militancia, aunque con el antecedente de Maradona seguro que tienen la fija de que esta semana se muere algún otro ídolo popular que justifique toda la juntada en Plaza de Mayo.

Es muy loco que quieren pedir pase sanitario para actividades que están funcionando al 100% sin necesidad de esos papeles, a la vez que los contagios han bajado. Seguro que la variante ómicron será la que esta vez efectivamente nos mate a todos, aunque probablemente sea igual que todas las otras. Sí, todos lloramos más de 100.000 muertos, que llegaron igual pese a la cuarentena más dura que turrón del año pasado y al cogobierno de los infectólogos, pero la vida sigue para todos -especialmente para los que no son empleados públicos-.

Le digo, estimado, que con esa manía de organizar la juntada sin tema definido, no va a faltar el dirigente que diga que hay que salir a festejar la vacunación y el pase sanitario, aunque este último sea un disparate absoluto. Ya sabemos que obligar a presentar un papel de que te vacunaste -cuando la vacuna no es obligatoria- es como que te pidan certificado de virginidad para casarte cuando no es obligatorio haber sido casto hasta entonces. Sólo los fanáticos (en ambos casos) son capaces de festejar esas cosas.

Lo voy a ir dejando, estimado, porque tengo un pan dulce en el horno. Espero que no llegue muy duro al 10, porque va estar ideal para picarlo mientras seguramente vemos cómo una multitud peronista, que no sabe bien a qué va y en medio de una interna gigantesca, decide debatir democráticamente cuál será el destino del movimiento.

Tenga buena semana.