Holmberg: Conflicto y disputa (¿peligra GRC?)

En la vecina localidad de Holmberg se viven momentos de mucha tensión política. El histórico intendente, Miguel Negro, recibió críticas contundentes de por parte de un concejal opositor (integrante de la gestión Llamosas). ¿Peligra el “triunvirato” del Gran Río Cuarto?

Por Roger Fabre

Miguel Negro (Holmberg), Juan Manuel Llamosas (Río Cuarto) y Alberto Escudero (Las Higueras

En el municipio de Holmberg se están viviendo días complicados. El famoso e histórico intendente municipal, Miguel Negro, recibió polémicas críticas por parte del concejal opositor Maximiliano Rosseto. El argumento que utilizó el edil en la arremetida alude a la falta de decisión política que el gobierno tendría para llevar adelante obras con recursos existentes. De esta manera, buscó levantar sospechas sobre la gestión.
La disputa dejó el plano político para pasar a ser prácticamente una pelea personal entre el intendente y el miembro del concejo deliberante. Acusaciones cruzadas sobre ciertos intereses políticos promueven y fogonean el quiebre. Negro es el intendente desde el retorno de la democracia en el año 1983, Con aciertos y errores el pueblo le ha otorgado esa responsabilidad una mportante cantidad de veces, entendiendo el funcionamiento y los tiempos del rol que desempeña, prácticamente a la perfección.
El intendente se defiende mostrando las obras que se llevaron adelante con recursos propios de los vecinos y justifica que Rosseto estaría siendo incentivado por otro tipo de intereses políticos. En primer lugar, que además de ser concejal en Holmberg milita y responde al espacio político que comanda Franco Miranda (legislador de HpC), quien como en otras oportunidades, disputaría poder con el intendente. “Esto se debe al Centro Cívico que armó la lista 14 de abril que me quería voltear en el 2019, donde está Miranda y hasta el mismo partido de Río Cuarto y no saben qué hacer para tirarme una contra”, expresó el mandatario a LV16. En segundo lugar, responsabilizó al concejal de “no aportar nada productivo al pueblo e insinuó que desde Río Cuarto se tiene algo personal en contra de él. Cabe recordar que Rosetto fue nombrado como integrante del directorio de EMOS a partir de la segunda gestión de Llamosas.
Más allá de estas cuestiones coyunturales, es real que en la pequeña localidad se está debatiendo bajo líneas quién será el sucesor del actual intendente. Este tipo de peleas, por lo general, ocultan cuestiones más de fondo. Al mejor estilo maquiavélico (“El fin justifica los medios”), pareciera que ese es el camino que se intenta recorrer por parte de quienes buscan disputar el mandato. El pueblo está ubicado en un lugar estratégicamente muy importante, cuenta con recursos de todo tipo y concentra un potencial interesante para el desarrollo económico y productivo en la región. Esto sin dudas incrementa las expectativas políticas de más de un sector interno vinculado al peronismo.

¿Fuego amigo o fuego cercano?

Existe un común denominador entre las localidades que hacen al gran Río Cuarto. Los tres intendentes pertenecen al justicialismo. Con distintas líneas políticas internas, con vínculos y amistades diferentes, alguno con mayor agrado al gobierno nacional y otros al gobierno provincial. No podemos decir que el conflicto y las diferencias lleguen por parte de los de afuera, Lo que sí se puede asegurar es que, tanto en Holmberg como en Las Higueras, la oposición más rígida y combativa llega de parte de propios y no de ajenos. Diferencias históricas, peleas personales, pase de facturas, son algunos de los motivos de esta situación.
Sin dudas estas cosas ponen en riesgo la continuidad de esta idea del “Gran Río Cuarto” de la que alguna vez se habló y trascendió. El triunvirato parece que tiene complejos problemas internos de difícil solución y que estarían debilitando cualquier intento de avanzar con una agenda política en conjunto. Desde el justicialismo no se observan movimientos que busquen calmar las aguas. Por el contrario, pareciera que no hay imites en las disputas políticas y personales.
Merece la pena reflexionar sobre estas cuestiones y pensar hasta donde las diferencias políticas internas entre miembros de un mismo sector político pueden mover el avispero y perjudicar o demorar el avance de proyectos pactados en conjunto por parte de los tres oficialismos de la metrópolis. Seguramente se hace muy difícil separar lo partidario de las gestiones. Este sería un claro ejemplo concreto de lo mencionado. No hay quien direccione y ordene estas diferencias en el partido gobernante.