Marcos Juárez, próximo test para Juntos por el Cambio

El kilómetro cero del cambio es la referencia obligada en cada puja electoral nacional o provincial y volverá a serlo muy pronto. En septiembre del año que viene, la localidad enclavada en el sudeste provincial, renovará autoridades municipales mirando el 2023.

Por Yanina Passero

La ciudad de Marcos Juárez será una parte inolvidable de la historia de Juntos por el Cambio en la provincia. En 2014, el experimento aliancista se llevó a cabo con éxito y en los años que siguieron ese hito fundacional se evocó en cada turno electoral, sin importar si se trataba de elecciones locales o nacionales.

Hace pocos meses, la lista que compitió (y perdió en las PASO de septiembre) encabezada por Mario Negri y Gustavo Santos realizó su lanzamiento proselitista en la ciudad que gobierna el intendente del PRO, Pedro Dellarossa. El dirigente de origen vecinalista, reconvertido en macrista, filo larretista en el presente y de gran afinidad con el gobernador Juan Schiaretti, no pudo sostener la neutralidad que había prometido. El expresidente Mauricio Macri le pidió una definición contundente, aunque esa tarde, rodeado de los candidatos, pidió por la unidad de la alianza. Fue el único que se animó a hablar del día después de las primarias abiertas.

Como se observa, Marcos Juárez, el kilómetro cero del cambio, es la referencia obligada y volverá a serlo muy pronto. En septiembre del año que viene, la localidad enclavada en el sudeste provincial renovará autoridades municipales.

Dellarossa es de los intendentes que califica de “burrada” la derogación de la ley que prohíbe más de dos mandatos consecutivos en las comunas y municipios. Incluso, refuerza su concepto con la opinión de que dos mandatos son suficientes para mostrar resultados.

Esta posición lo saca de competencia el año que viene y abre el juego de la sucesión a los socios que, otra vez, tendrán que superar un test de unidad a medio camino de la gran compulsa del 2023.

En Marcos Juárez está reglamentado el mecanismo de las PASO municipales para dirimir candidaturas, aunque no se hayan utilizado. Igual, los interesados cuentan con una ventaja ordenadora de antemano.

Ahora bien, hay varios factores a los que atender y enfocarse sólo en la interna de JPC podría ser un error porque se da por descontado que Hacemos por Córdoba jugará fuerte en la única elección que marca el calendario del año que viene.

Incluso, en medio de la compulsa legislativa Dellarossa envió mensajes contradictorios a la alianza al mostrarse con las candidatas patrocinadas por Schiaretti o inaugurar obras junto al propio jefe del Panal. Habrá que ver cómo evoluciona esta relación que desde el punto de vista de la gestión es sólida.

Cómo se conjugarán los proyectos de los referentes nacionales de JPC es otro factor a atender. ¿Puede surgir un nuevo acuerdo entre desprendimientos de la coalición amarilla y el peronismo cordobés? Son preguntas que suenan en el distrito productivo del mapa cordobés.

Pese a estas especulaciones, Dellarossa se muestra muy seguro con la unidad de la alianza y la pondera como un tributo a la nacional del 2023. Ahora bien, cuando se lo escucha hablar del plano provincial sostiene que el PRO tiene que tener un único candidato para medirlo con Luis Juez y el que surja de la UCR.

Por lo pronto, se sabe que Dellarossa iría como candidato a primer concejal y que su sucesor saldría del consenso. El hijo del histórico intendente Henry Dellarossa piensa en dos opciones de sucesión: Verónica Crescente, su actual secretaria de Servicios; y su par de Obras, Ariel Mosconi.

El PJ y el Vecinalismo, unidos en 2018, podrían tomar caminos separados una vez más. Y, pese a las odas de unidad, en Marcos Juárez ya se escucha que los radicales quieren encabezar JPC.